Capítulo 6: Salida Nocturna I
«Victoria»
¡Mierda!
Mis más sinceras disculpas hacia las queridas personas que me enseñaron modales y a usar un correcto vocabulario, en especial a mi madre, pero no creo que halla una palabra que no sea tan sucia para describir la situación actual en la que estoy.
Las ganas de querer matarlo y las ganas de sonreírle se están enfrentando en una batalla campal en mi cabeza. Marco acaba de llegar, joder, y yo en vez de evitarlo lo primero que hago es dirigir la mirada hacia él, y jodidamente él tenía que encontrarla, y de paso se está acercando a donde se encuentra mi mesa. Creo que la idea de tirarme a la calle a esperar que un carro me pasara por encima no era tan mal.
Si se va a acercar, por lo menos que tenga en cuenta a mi amiga y al chico que está conversando con nosotras, porque yo también lo tendré en cuenta a la hora en que la ira y el odio se hagan totalmente presentes en mí y tenga ganas de acabar con su existencia. Así que esperaré a que esté solo y le haré lo mismo que le hice al caballero oscuro aquella noche.
—Hola —y eso es lo primero que dice al llegar ante mi mesa con una dulzura de sonrisa, tan casual como si no hubieran pasado años desde la última vez que nos vimos, y de paso una guerra.
¡¿Por qué tiene que ser siempre tan educado?!
—Hola tío —lo saluda el chico pelirrojo con el que hablábamos anteriormente, por lo que enarco una ceja confusa.
—¿Se conocen? —le doy las gracias a Susan por preguntar, porque no creo tener voz para hacerlo.
—Por supuesto, Marco es mi mejor amigo de toda la vida —responde Ares, y yo creo que me va ha dar un infarto, porque dudo mucho que alguien esté usando magia para acelerar los latidos de mi corazón, aunque el rubio que tengo delante con la magia azul podría acelerar mi torrente sanguíneo, no es una idea tan descabellada, solo que dé él no me lo esperaría.—. ¿Hay algún problema con eso? Porque viendo vuestras caras al parecer sí.
Tengo ganas de decirle que si, que tengo un enorme problema con eso, porque me estaba cayendo de maravilla, pero el que sea el mejor amigo de Marco no hace ninguna gracia, ya que si soy amiga de él tendré que soportar a rubio, y lo que más quiero de la boca para afuera es estar lo más lejos posible de él, aunque sea una completa mentira.
—¡No, no ningún problema! —le aseguro para no tener malentendidos, porque Ares me cae bien y no quiero perder su amistad ni hacerlo pasar un mal rato—. Solo que no parecías el tipo de chico que el Príncipe Heredero del Reino Loren escogería para ser su mejor amigo.
—Tenéis algún problema con que un plebeyo sea amigo de un prín…
—Victoria no se refería a eso Ares —interviene Marco. Extrañaba esa jodida voz tan melódica, pero me jode que esté aclarando lo que dije como si no tuviera voz propia—. Se refería a que tienes una personalidad muy diferente a la mía.
—Ah, sí… Es verdad, este nene es muy aburrido —se burla. Eso es lo que más me ha llamado la atención de él, es un chico muy divertido y con muy buenas energías, y lo primero que no encaja con Marco, son muy diferentes—. ¿Ya ustedes sí se conocen no? —se refiere a nosotros tres, aunque a mi parecer solo se está refiriendo a Susan y a su amigo, no a mí.
—Sí, los tres empezamos juntos aquí en la academia —nuevamente le doy las gracias a Susan por intervenir.
—Marco, te escogí esta mesa para ti —el chico de ojos dorados le señala la mesa que queda al lado de la mía donde estaba sentado anteriormente.
Sin tiempo para decir nada en ese momento un hombre joven, del cual no puedo definir la edad debido al extremadamente lento proceso de envejecimiento, pero aparenta tener unos treinta máximo, así que debe de tener más de triplo de esa sifra.
Ares se sienta en la mesa que se situa enfrente de Marco y al lado de la de Susan, quien me da una mirada preocupada antes de girarse para sentarse bien en su lugar.
—Te importa si me siento aquí —se me pone la piel de gallina al sentir el cálido aliento que acompaña ese susurro cerca de mi cuello.
— No, no pasa nada —le respondo mostrando serenidad y no lo que verdaderamente estoy sintiendo— No te creas tan importante.
No puedo evitar decirlo, y el solo sonríe negando con la cabeza y acomodándose en su sitio. Si dije que iba a esperar que Marco estuviera solo para acabar con su existencia, mejor esperaré a que esté con Ares y así me libero de uno y me vengo del otro. Es en serio, tengo ganas de matar al pelirrojo.
🌙🌙🌙
«Ares»
—¿Se puede saber por qué carajo hiciste eso? —me empuja contra la pared del solitario pasillo.
Si se preguntan quién es ese, os lo digo, es Marco, y si también se preguntan por qué la acusación, es por haberle guardado la mesa de al lado de la princesa del Reino Berthen.
—¿Cuál era la necesidad de ponerme precisamente a su lado? —interroga, como si le hubiera molestado mientras babeaba mirándola.
—Te seleccioné ese sitio para que estuvieras cerca de mí —eso no es del todo incierto.
—¿Y por qué mejor no escojiste la de enfrente tuyo? —se cruza de brazos exasperado.
—Porque esa era la única vacía a mi alrededor —me recuesto a la pared adoptando la misma posición que él.
—¿Y no pudiste situarte en el otro extremo del salón?
—Estoy al creer que te pones para hacer preguntas tontas en los peores momentos —me mira incrédulo—. Por supuesto que no podía escojer otro sitio. ¿Es que acaso no viste la belleza que tiene como mejor amiga? Solamente un estúpido se sentaría al otro extremo del salón teniendo un lugar con una vista perfecta para apreciar el paisaje.
—¿En serio tu vendes a tu mejor amigo por una chica?
—Por una chica no, pero por tal belleza obviamente que sí —no me tomen como una mala persona, es que la chica está buena en todos los sentidos—. ¿Es que no has visto esas presiosas curvas, esos ojos y esa jodida boca que hace que cualquiera caiga en tentación?
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Editado: 25.03.2026