La Luz De La Ancla

Capítulo 7: Una promesa frente al mar

Una tarde de primavera, al cumplirse cinco años desde aquella tormenta que los unió, Julián sorprendió a Clara con una pequeña excursión. La llevó al mismo lugar donde ella había estado atrapada entre las rocas aquel primer día. El mar estaba en calma y el sol se ocultaba en el horizonte, tiñendo el agua de naranja y violeta. Allí, entre las mismas piedras que una vez fueron su refugio, Julián le entregó un pequeño broche de plata con forma de faro.
​—No te rescaté ese día solo para que sobrevivieras —le dijo con la voz entrecortada—; te rescaté porque, sin saberlo, necesitaba que alguien llegara a mi vida para darle sentido a todo lo que veía desde este acantilado.
​Fue una promesa silenciosa de que, sin importar lo que el futuro les deparara, siempre serían el ancla y la luz del otro.




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