—¡Fuego!
—¡Chris, levántate ahora! ¡Vamos!
Estoy profundamente hundido en la bruma del sueño. Despertar se siente como una de las tareas más difíciles y pesadas que he tenido que realizar.
Me siento abrumado, desorientado... Incluso me cuesta comprender qué está sucediendo a mi alrededor.
Hago uso de todas mis fuerzas para abrir los ojos y recuperar el control de mi cuerpo, pero mi mente todavía parece atrapada en algún lugar entre el sueño y la realidad. No es pereza ni cansancio lo que me impide reaccionar. No entiendo por qué me cuesta tanto regresar al aquí.
Entonces escucho los gritos.
Provienen del exterior de la carpa donde me quedé dormido.
—¡Maldita sea! ¡¿DÓNDE ESTÁ MARCUS?!
Eso consigue traerme de vuelta de golpe.
En cuestión de segundos reconozco la voz de mi primo Josh. Le está gritando a alguien, y por el tono desesperado de su voz, puedo notar que algo no está bien.
La alarma dentro de mí amenaza con dispararse.
Una oleada de ansiedad comienza a recorrer mi cuerpo y, aunque intento impedirlo, el miedo empieza a apoderarse de mí. Respiro profundamente varias veces, tratando de calmarme antes de atreverme a hacer cualquier cosa.
Intento incorporarme. Sin embargo, la desesperación hace que mis movimientos sean torpes y desordenados. Estoy temblando. El pánico comienza a invadirme y los miles de pensamientos fatídicos que aparecen en mi cabeza sólo consiguen dificultar aún más cada movimiento.
<<¡Trata de controlarlo por una puta vez en tu vida! ¡Vamos!>>
Los chicos continúan gritando afuera y eso sólo consigue hacer que mi miedo aumente.
Me visto deprisa. Me pongo una chaqueta y las botas, luchando contra mis propias manos, que no dejan de temblar mientras intento hacerlo todo lo más rápido posible.
—¡No contesta nadie, Josh!
La voz de Aarón me hace apresurarme.
Salgo de la carpa y lo encuentro con un celular pegado a la oreja. Se lleva una mano a la cabeza una y otra vez, completamente nervioso, mientras intenta comunicarse con alguien.
—¿Pero qué demoni...?—
Las palabras mueren en mi boca porque entonces lo veo...
Una enorme nube de humo oscuro se eleva por encima de los árboles, proveniente del otro lado del bosque. Justo en la dirección en la que se fueron Dalia, Rebeca y Elizabeth ayer.
Ahora que ha amanecido, puedo distinguirlo con mayor claridad. La luz del día ilumina aquella escena aterradora y deja al descubierto el fuego que está consumiendo una parte del recinto.
Niego lentamente con la cabeza.
No puedo reaccionar.
<<No... no, no, no. ¡NO!>>
El pánico y la angustia se acumulan en mi pecho, haciendo que mi corazón golpee con tanta fuerza que parece querer escapar de mi cuerpo.
Trago saliva con dificultad.
No puedo asimilar lo que estoy viendo.
Mis ojos permanecen fijos en aquel infierno que avanza sin piedad, devorando todo lo que encuentra a su paso.
—¡Debemos irnos ahora! —grita Josh. Su voz me devuelve bruscamente al aquí.
Aparto la mirada del incendio y lo observo. Está tan asustado como nosotros, caminando de un lado a otro sin saber qué hacer.
—¡¿Cómo podemos irnos sin ellos?! —pregunto, aunque mi voz apenas resulta comprensible debido al nerviosismo—. ¡Tenemos que asegurarnos primero de que no quede nadie ahí!
—Qui... quizás lograron salir antes... —Aarón suena tan asustado como yo. Jamás lo había visto de esa manera—. Tal vez ellos no estén ahí. Tal vez...
Niego con la cabeza.
—Yo no me iré sin antes comprobarlo.
—¡Pero si no están ahí, nosotros seremos los que quedaremos atrapados!
Mis manos se cierran en puños a mis costados. Intento respirar profundamente, pero no está funcionando demasiado bien. La revolución que se ha desatado dentro de mí parece imposible de controlar. Aun así, me repito que este no es el momento para dejarme vencer.
Tengo que mantenerme fuerte... Tengo que hacerlo por ellos.
Josh podría tener razón. Quizá las chicas tuvieron la oportunidad de escapar y, por el amor de Dios, ruego que así haya sido, pero no podemos quedarnos aquí sin saberlo.
Tenemos que asegurarnos.
—Josh...
—De todos modos, correremos riesgo si los encontramos.
La desesperación, mezclada con la ira, comienza a recorrerme de pies a cabeza.
No puedo creer que esté comportándose así. No puedo creer que sea capaz de dejar atrás a sus propios amigos. Entiendo que esté asustado, yo también lo estoy, pero no podemos rendirnos de esta manera. No cuando posiblemente haya vidas en peligro.
—¡Deja de pensar así y mejor actuemos de una puta vez!
Josh aprieta la mandíbula y vuelve la mirada hacia el incendio.
Empiezo a impacientarme. Mucho más al verlo quedarse ahí, inmóvil, sin decidir qué hacer.
Entonces Aarón llama nuestra atención con un suspiro cargado de frustración.
—¡Ya digan qué hacemos! ¡Josh, mira eso! ¡No tenemos mucho tiempo!
El chico de ojos grises y cabello negro luce todavía más alterado que antes. Sin embargo, Josh sólo nos observa, sin un solo destello de aprobación en sus ojos.
—¡Entiendan que nos mataremos si vamos ahí! —grita finalmente—. ¡El maldito fuego está arrasando con todo ese lugar! ¡Si no nos movemos, nos va a calcinar aquí mismo! ¡No puedo arriesgarte así, Chris! ¡Entiende!
—¡Maldita sea, Josh! ¡Tenemos que hacer algo, con un demonio!
Esta vez mi voz suena mucho más desesperada, pero él no se inmuta.
Sigue pensativo, y ese silencio comienza a desesperarme todavía más...
Si él no está dispuesto a ayudarlos, entonces lo haré yo. No puedo quedarme aquí de brazos cruzados.
Josh niega con la cabeza y después se talla el rostro con ambas manos. Ya no soporto verlo dudar.
—¿Irán conmigo o no? —pregunto, perdiendo finalmente la paciencia—. ¡Díganmelo ahora! ¡No podemos seguir perdiendo tiempo!
Editado: 18.09.2026