Christopher.
La tensión en la escuela es palpable. Los ánimos están por los suelos y el ambiente se siente marchito, casi muerto. La gente ha entrado en pánico por otra desaparición en Cold Spring y, esta vez, nos ha dejado más confundidos que nunca.
La familia James está atravesando una verdadera tortura y Rebeca, la chica que alguna vez fue mi novia, está hundida en la angustia por la desaparición de su padre.
Este nuevo caso ha afectado a toda la comunidad. La gente está asustada y el temor ha regresado.
Me pregunto qué está pasando realmente en nuestra pequeña villa.
¿Por qué están sucediendo estas cosas? ¿Qué podemos hacer para detenerlo?
El señor James era un hombre amable y simpático. Algo estricto a veces, pero siempre se preocupaba por su hija.
Me cuesta aceptar que haya desaparecido sin dejar rastro.
La policía ya descartó la teoría del secuestro y, desde entonces, todos vivimos sumidos en la incertidumbre.
Rebeca está más que devastada.
Ha pasado más de un mes desde la desaparición de su padre y todavía no hay ninguna noticia sobre él. Me duele verla así, tan débil, tan decaída. Su sonrisa ha desaparecido y su mirada perdió ese brillo que siempre la caracterizaba.
La he acompañado durante varios días, intentando animarla, pero apenas reacciona.
Es insoportable ver cómo la tristeza y la desesperación pueden cambiar a una persona. No solo destruyen su sonrisa, también se llevan poco a poco cualquier motivación para seguir adelante.
Es horrible ver que ahora eso está ocurriendo con ella.
Y fue todavía peor cuando, hace dos semanas, recibí la llamada de Josh para avisarme que Rebeca había sido llevada de urgencia al hospital por una sobredosis de medicamentos.
Verla allí... me partió el corazón en mil pedazos.
No estaba preparado para enfrentar una situación así, pero tenía que hacerlo por ella.
Beca fue y seguirá siendo alguien muy importante para mí. No podía simplemente apartarme de lo que le había ocurrido. La acompañé y traté de hacerla recapacitar. Aunque me sentía completamente impotente, sabía que tenía que estar allí para ella.
Aún me cuesta aceptar que haya intentado lastimarse.
Ella todavía se encuentra en el hospital y solo desde antier he dejado de visitarla.
Durante todos estos días, cuando estábamos juntos, ella únicamente lloraba entre mis brazos mientras repetía que no sabía qué había pasado. La última vez que hablamos me dijo que quería morir. Que ya no podía soportar el dolor de perder a su padre.
Quiero ayudarla, porque todavía recuerdo cómo fue para mamá sufrir aquel dolor.
Ella sí se rindió ante él.
"—¡No lo soporto más, Ben! No puedo estar sin Nathan. No sin mi bebé.
—¡Clara, por favor, baja esa botella! ¿No te importa que Chris te vea así otra vez?
—¡No puedo, Ben! ¡No puedo! La imagen de mi hijo así... ¡me tortura cada maldito día! Solo quiero olvidar... Ya no soporto más.
—¡Esto tiene que acabar, carajo! ¡Tienes que dejarlo ya! Solo te estás destruyendo. ¡Piensa en Chris! ¿Es que no te importa?
—¿Cómo puedes pedirme que me olvide de mi hijo, Ben? Tú no sabes lo que es soportar esto. ¡Lo necesito!
—¡Chris también es tu hijo y también te necesita! Ayer terminó en el hospital por otro ataque debido a esos sueños que tiene con su hermanito. ¡Él también está sufriendo y a ti parece no importarte una mierda! ¿Quieres perderlo a él también?
—¡Ya no puedo con este peso, Ben! ¡Compréndeme! No puedo seguir viviendo con eso en mi memoria. Ya no más..."
La clase del profesor Dillinger es un borrón para mí.
Me duele la cabeza de tanto pensar todo aquello. La policía no ha podido encontrar nada y, sinceramente, dudo que lo logren.
Me siento nervioso. Ansioso.
No sé qué hacer para ayudar.
Me obligo a levantar la mirada y fingir que estoy prestando atención. No quiero llamar la atención del profesor ni de mis compañeros.
Me acomodo en mi asiento y trato de ajustar bien mi capucha. Me siento seguro cuando la tengo puesta.
Esta sudadera azul marino se ha vuelto importante para mí. Además de que me gusta mucho, la he convertido en una especie de refugio cuando estoy aquí.
Me apena admitir que dependo de ella para sentirme normal, pero me siento a salvo con ella.
Mi abuela tuvo que intervenir con el director para que me permitieran traerla, porque la regla de asistir únicamente con el uniforme de la escuela es bastante estricta. Annie sabe que esta sudadera me hace sentir protegido de todo aquello que me acompleja, así que no lo pensó dos veces antes de defenderme.
Es patético, lo sé.
Pero la verdad es que dependo de cosas así para sentirme normal.
El timbre del descanso suena y me levanto perezosamente de mi asiento.
Espero que Josh termine rápido de hablar con sus amigos. Necesito un momento a solas para acercarme a Constans e intentar hacer que me diga qué le ocurre.
Sí.
Ella se ha alejado de nuevo y no tengo idea de por qué.
Pensé que todo había quedado bien entre nosotros después de nuestra tregua, pero últimamente me evita.
Me preocupa.
Luce diferente. Nerviosa, preocupada... triste.
He intentado hablar con ella, pero siempre encuentra alguna excusa para marcharse.
No sé qué hice mal para que se distanciara así de mí.
Es frustrante.
Con esta chica, todo es tan extraño y desesperante.
Josh se acerca después a mi pupitre y me dice:—Iré a ver a Roy.
—¿Vino a la escuela? —pregunto mientras comienzo a guardar mis cosas en la mochila.
—Sí. Ya no quiso perderse las clases.
—¿Hablaste con él antes?
—Solo dijo que Beca ya estaba en casa, pero que todavía tendrá que asistir a varias terapias.
Me alivia saber que ella ya está fuera del hospital.
—¿Pero está bien?
Josh asiente débilmente.
Editado: 18.09.2026