Christopher.
—¿Te sientes mejor, hermano? —Josh me toma del hombro y después se sienta conmigo en la banca.
Solo asiento como respuesta, aunque todavía no estoy muy seguro de sentirme mejor. Aun así, trato de convencerlo de que sí porque ya no soporto ver esa preocupación en sus ojos. Ahora hay algo más en ellos: mucha confusión. Y temo descubrir que también hay miedo.
Siempre termino haciéndole esto, pero esta vez no creo tener el valor suficiente para explicarle algo de lo que acabo de ver.
Fue real...
Sé que realmente lo ví. Sé que no fue producto de mi imaginación.
¡Estaban aquí!
Fuí capaz de percibir la abrumadora energía de esos seres oscuros e incluso sentí la del resplandor. Ambas cosas provocaron algo extraño en mi cuerpo: una especie de pesadez fría que todavía parece recorrerme por dentro.
Ni siquiera he logrado regresar del todo al aquí.
Las piezas dentro de mi cabeza siguen sin acomodarse y el pánico todavía me mantiene cautivo. Continúo temblando como un niño pequeño, incapaz de entender lo que acaba de suceder.
¿Qué fue lo que pasó? ¿Por qué sigo sintiendo este malestar tan extraño?
Algo sigue estando mal aquí... Lo sé.
Es demasiado abrumador.
Todavía quiero huir.
—¿Es costumbre tuya asustarnos de esa manera, siempre, Angelito? —Constans me saca de mis pensamientos con aquella pregunta.
Me atrevo a enfrentarla. Se encuentra de pie frente a mí, junto a Jess.
Diablos...
Ahora no me siento capaz de mirarla.
Estoy demasiado avergonzado por lo que ocurrió hace unos minutos.
No puedo creer lo que hice.
Jamás imaginé que podría acercarme tanto a ella, y me sorprende que no se haya molestado.
No tengo idea de por qué lo hice...
Solo sé que no pude contenerme en cuanto la ví.
Sentí una necesidad casi desesperada de abrazarla y, al parecer, eso fue precisamente lo que logró ayudarme a calmarme de verdad.
Qué extraño.
Solo bastó con tenerla entre mis brazos para que todo el fuego del miedo que ardía dentro de mí se apagara.
—¿Te sucede esto seguido? —Trago grueso al encontrarme nuevamente con sus increíbles ojos.
No quiero responder. No quiero que ella se entere de esto... Pero, por supuesto, olvidé que Josh está aquí para hablar por mí.
—Le sucede desde niño. Se supone que esos ataques ya deberían haberse detenido.
Maldigo en mis adentros al escuchar aquello. Lo último que quería era quedar todavía más en ridículo frente a ella.
Ahora ambas chicas lucen muy afectadas por lo que acaba de decir mi primo.
—¿Tienen idea de por qué sucede? —pregunta Jess mientras desvía su mirada hacia Josh.
Noto cómo él se tensa por completo.
—Amm... bueno, hubo algunos problemas cuando Chris era pequeño y...—
—¿Cómo supieron que estaba aquí? —lo interrumpo, logrando que los tres vuelvan la mirada hacia mí.
—La abue nos dijo que te fuiste algo raro de casa, así que deduje que estarías aquí. Es el único lugar público que toleras —intenta bromear con lo último, pero aun así soy capaz de notar cierta cautela en su tono.
—Y nosotras encontramos a Josh en tu casa cuando llegamos. Quisimos venir con él a buscarte en cuanto tu abuela nos contó cómo te habías ido —me explica la chica de cabello negro. Sus ojos no dejan de estudiarme con preocupación, y eso consigue ponerme todavía más nervioso—. Tienes que decirnos qué te pasó, Angelito, pero trata de no alterarte de nuevo.
Había olvidado que ella no se anda con rodeos.
Y yo anhelaba que ignorara ese tema, al menos durante unos minutos más.
Todavía necesito tiempo para reunir el valor suficiente para asimilarlo. No sé cómo enfrentar lo que ocurrió y, para hacerlo, primero necesito encontrar las palabras adecuadas que me ayuden a describirlo... sin parecer un loco.
Bajo la mirada. Después aprieto la mandíbula y cierro las manos en puños sobre mis rodillas.
Trato de traer aquellas memorias de nuevo a mi cabeza, pero las imágenes siguen siendo tan impactantes que incluso me cuesta concentrarme. Un escalofrío me recorre de pies a cabeza con solo recordarlas.
Aun así, comienzo a contarles lo ocurrido.
Les hablo de mi insomnio, de lo que sucedió en la escuela cuando escapé, de lo que pasó esta tarde mientras regresaba a casa y, finalmente, de lo que acabo de ver en todas esas personas que estaban en el parque.
Les digo todo.
Ya no puedo ocultarlo más.
Siento que voy a estallar si continúo reprimiéndolo.
Intento explicarlo de la manera más clara que puedo, pero, por sus expresiones, creo que no está siendo suficiente para convencerlos.
Los tres continúan mirándome con una mezcla de preocupación, desconcierto y asombro.
En varios momentos, mientras hablo, noto cómo Jess y Constans intercambian miradas extrañas. No parecen solamente preocupada, hay algo más...
<<Genial, Chris.
Ahora sí deben creer que estás completamente demente.>>
Siguen mirándome, impactados.
De pronto, siento que cometí un grave error al haber hablado.
<<Fue una mala idea... Muy mala idea decírselos.
¡Pero tenía que dar una explicación! Además... ya no podía seguir callándolo, mucho menos después de lo que pasó hace rato.
¡Te creen un loco! ¡Van a querer internarte en un manicomio por decir algo así!>>
La lucha continúa dentro de mi cabeza mientras la angustia comienza a devorarme poco a poco. Este silencio incómodo se ha apoderado de todos y ya no puedo soportarlo.
¡Maldición! ¡Digan algo! ¡Dejen de mirarme así!
Algo dentro de mí se tensa cuando veo cómo Josh las observa primero a ellas y después a mí.
Aclara la garganta antes de romper el silencio con cautela.
—Bien, hermano... —Observo cómo su manzana de Adán sube y baja antes de que las palabras mueran en su boca—. ¿Seguro que...?—
Editado: 18.09.2026