La luz de Lamia

Capitulo 48

Mis ojos intentan abrirse, pero la tarea se vuelve casi imposible con la terrible pesadez que me envuelve. Algo me retiene, me jala de vuelta a la bruma del sueño, obligándome a hundirme otra vez. Lucho desde adentro para no quedarme atrapado. Lo intento una vez más, pero lo único que logro ver en mi campo de visión es una oscuridad más densa que la de mi antigua pesadilla.

<<¿Qué mierda…? ¿Dónde estoy?>>

Mis muñecas están húmedas, frías… y duelen. Siento una presión fuerte sobre ellas, cruel. Trato de buscar algo a mi alrededor que me dé una maldita pista, pero sólo encuentro más oscuridad y un silencio tan profundo que me eriza la piel.

<<¿Qué pasó?>>

Levanto un poco la cabeza, pero un dolor jodido en la nuca y en el cuello me frena. Gruño, incapaz de soportarlo por completo. Mi mente intenta procesar todo, pero el horror termina colándose por cada parte de mí cuando recuerdos vagos se encienden al fin.

<<No… No pasó.

No puede ser cierto…

Es una pesadilla. Tiene que serlo.>>

La fiesta.

El chico del antifaz.

La llamada.

Los sujetos de negro…

Marcus…

El aire se me corta de golpe. La impotencia y la rabia se arremolinan en mi pecho, taladrándome el corazón.

<<Maldita sea… ¡maldita sea! ¡No puede estar pasando! ¡Por favor! ¡Tengo que estar soñando!>>

Me altero.

Debo verme patético, intentando comprobar si esto es una pesadilla, pestañeando una y otra vez para despertar… pero todo es real. Lo siento tan jodidamente real. No puedo reaccionar. No puedo comprender...

¡Maldición!

La textura fría y terregosa del suelo bajo mis manos, el olor a humedad, el dolor que desgarra cada rincón de mi cuerpo… todo confirma que esto es la maldita realidad.

Desorientado y aún aturdido, intento incorporarme con movimientos torpes y desesperados, pero el dolor me paraliza. Lo intento otra vez, pero mis manos y mis piernas no responden. Frunzo el ceño, confundido por la falta de reacción en mis músculos, y tardo sólo unos segundos en entenderlo.

Estoy encadenado.

Mi respiración se descontrola. La angustia me sube hasta el cielo y, entrando en pánico, empiezo a forcejear para liberarme, pero es inútil. Me desmorono por el dolor que me recorre desde los hombros hasta la columna. Aun así, sigo luchando, aunque me queme, aunque duela.

Tiene que haber una manera. Tengo que lograrlo.

¡Maldición! ¡MALDICIÓN!

Muevo la cabeza frenéticamente. No veo nada, pero no me rindo. Las cadenas chocan y resuenan por toda la habitación diminuta y oscura.

—¡MIERDA!

<<¡Es el colmo! Ni siquiera la fuerza increíble que adquirí sirve contra esto. ¡Justo ahora, cuando más la necesito!>>

No entiendo nada.

No sé por qué no funciona contra unas simples cadenas. Tal vez sea por el dolor, pero aun así… es extraño. Ese poder que siento dentro de mí no aparece. No responde...

No sé cuánto tiempo paso tratando de liberarme. Minutos. Horas. El agotamiento me cala hasta los huesos. Nada funciona. Empiezo a gritar con las pocas fuerzas que me quedan, hasta que la garganta me arde… pero mi voz no parece atravesar las paredes de esta prisión. Aun así no me rindo. Sigo gritando, pidiendo ayuda, hasta que el sonido se vuelve débil, casi inexistente. Mis gritos mueren contra el concreto.

¿Qué es esto? ¡¿Dónde mierda estoy?!

Trato de recargarme en la pared, pero no calculo bien el movimiento y caigo contra ella con brusquedad. El impacto detona un dolor punzante en mi columna, haciéndome gemir y retorcerme. Esta vez apoyo la cabeza con más cuidado sobre el concreto frío, porque también siento el cuello lesionado. Después, mis ojos se pierden en la nada oscura frente a mí.

Aún no puedo asimilarlo. Aún no quiero creer ni siquiera en la oscuridad que me rodea.

¡Soy un idiota! ¡Soy un idiota! ¡Soy un maldito idiota!

¿Cómo mierda permití que pasara esto? ¿Cómo diablos bajé la guardia así?

Sé que no es el momento. Sé que debería dejar de llorar cómo un imbécil y buscar una salida, pero no puedo dejar de maldecirme. Porque fue mi culpa. Porque estaba advertido. Porque incluso fuí entrenado por Constans para evitar que esta mierda ocurriera.

¡Soy una mierda! ¿Cómo es posible que no haya hecho nada? ¡Debí atacarlos! ¡Debí defenderme! ¡ALGO! ¡Se lo prometí a ellos! Y ahora… estoy aquí.

Me atraparon más fácil que a una jodida cucaracha.

<<Eran demasiados...>>

¡Huí y aun así lograron atraparme! ¡NI PARA ESO SERVÍ!

<<Te pusieron una trampa con el del antifaz. Ellos sabían dónde estabas.>>

¡NO DEBÍ BAJAR LA GUARDIA! ¿CÓMO PUDE HACERLO? ¡Sabía que esto podía pasar y aun así me confié! ¡SOY UN MALDITO INÚTIL!

<<¡Abre los ojos! Fueron más astutos porque siempre te mantuvieron en la mira. ¿No escuchaste lo que dijo ese sujeto? ¡AÑOS! Dijo "años", Chris. ¡Por Marcus sabían todo de ti! ¡Fue una trampa! ¡Él fue el culpable! ¡Siempre te engañó!>>

Me quedo inmóvil, confundido, horrorizado, hundiéndome en mi miseria igual que se hunden mis últimas esperanzas.

Al pensarlo con más calma… todo encaja. Desgraciadamente. Pero no quiero aceptarlo.

No puedo...

¿Por qué mierda me hizo esto? ¿Cómo fue posible? ¿Cómo nunca me di cuenta? ¡ERA MI MEJOR AMIGO! ¡LO CONOCÍA DESDE QUE ÉRAMOS NIÑOS!

Y sin embargo… esa voz en mi cabeza tiene razón. Fue un plan perfecto para estar al acecho. Marcus lo sabía todo de mí. Juraría que llegó a conocerme mejor que yo mismo.

¡Bastardo farsante! ¡Siempre fue un maldito farsante!

No sé qué sentir. No sé qué pensar. Todo se revuelve violentamente dentro de mí. No quiero llorar, pero las lágrimas vuelven a escapar.

¡Mierda! ¿Por qué? ¡Él era cómo mi familia!

Quiero matarlo. Quiero hacerlo pagar. Es lo único que deseo ahora.



#1654 en Paranormal
#6743 en Thriller
#3418 en Misterio

En el texto hay: misterio, demonios, amor

Editado: 31.05.2025

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.