La luz de Lamia

Capitulo 50

CONSTANS

—Ya sal de ahí, Chris. Te vas a resfriar si sigues bajo el agua —digo por enésima vez.

El único sonido que obtengo cómo respuesta es el de la regadera golpeando el suelo. Suspiro, cada vez más impaciente. No puedo creer que tenga que vigilarlo incluso en el baño. Bueno… él no me pidió que lo hiciera, pero aun así ya no me fío de dejarlo sólo en ningún jodido sitio.

Cruzo los brazos y me despego de la puerta de madera. Ese chico lleva una eternidad ahí dentro; a estas alturas ya debe estar más arrugado que una pasa. Dijo que sólo tomaría unos minutos para ducharse, pero esto ya es el colmo. Jamás pensé que sus duchas fueran tan largas.

—¡Chris! ¡¿Ya te ahogaste?! ¡Si no respondes voy a entrar!

—¡Ya voy! —responde al fin y el sonido del agua cesa—. Amm… ¿Bella?

—¿Qué quieres ahora? ¿Vas a tardar otra hora ahí?

—No, es que… —ruedo los ojos cuando vuelve a quedarse en silencio—. Mi ropa quedó hecha un desastre. No… no tengo qué ponerme.

Me encojo de hombros, aunque él no pueda verme.

—Puedes salir así. No tendrás nada que no haya visto antes.

—¡Oye!

No puedo evitar soltar una carcajada. No lo estoy mirando, pero estoy segura de que acabo de hacerlo ruborizar.

Suspiro de nuevo y entreabro la puerta lo suficiente para meter la mano.

—Encontré algunas prendas en la habitación de tu tío. Seguro te quedarán.

—Gracias… —murmura.

En cuanto toma la ropa, cierro la puerta del baño.

Me alejo de ahí y camino hasta la puerta de entrada. Salgo después de la cabaña, sólo para inspeccionar un poco sus alrededores, para mi suerte sólo encuentro quietud. Desde ese punto, el mundo parece detenerse. El aire es frío, quieto, y la noche se extiende frente a mí cómo un lienzo oscuro. La cabaña en la que nos refugiamos se alza a mis espaldas, bonita y acogedora, casi engañosa en su calma. Según Chris, esta granja perteneció a la familia de su madre, aunque lleva tanto tiempo deshabitada que parece haber olvidado cómo se siente ser hogar.

Mis ojos recorren el terreno con cuidado, inspeccionando más allá de la casa, casi escondido detrás de ella.

Entonces... lo veo.

Un pequeño grupo de formas erguidas emerge de la penumbra.

Lápidas...

No necesito acercarme para saberlo. No necesito luz, pues ya lo he sentido en lo más profundo de mí. Por el maldito demonio que soy, soy capaz de percibir aquello que otros apenas intuyen. Y ahí… ahí no hay sólo piedra y tierra. Hay presencias. Ecos. Almas que ya no pertenecen a este mundo, pero que aún habitan ese espacio con un silencio pesado, antiguo.

Mi pecho se oprime suavemente mientras la sospecha se vuelve certeza. No hace falta preguntar. Sé quiénes descansan ahí.

Su familia.

Aprieto mis puños y desvío la mirada. No le diré nada a Christopher. No esta noche. Ya ha pasado suficiente, ya carga con demasiadas sombras cómo para añadirle una más. Perturbarlo ahora sería cruel. Así que guardo el descubrimiento para mí, cómo tantas otras cosas que he aprendido a callar... por su bien.

Tiene que seguir siendo por él...

El lugar es hermoso y triste a la vez. La granja, el silencio, la noche… y esas lápidas vigilando desde atrás, cómo un recordatorio constante de todo lo que se ha perdido. También... de todo lo que he arruinado.

Respiro hondo y permanezco ahí unos segundos más, dejando que el frío me ancle al aquí, antes de regresar con él, fingiendo que no he visto nada. Ahora me siento más incómoda por estar aquí, pero fue el lugar más seguro que encontramos por ahora. No había problema en ir con su primo y su abuela a casa de sus tíos, pero ambos estuvimos de acuerdo en que sería mejor verlos hasta mañana. Además de que ya es muy tarde… tenemos que idear un plan para cuando llegue el momento de enfrentarlos.

Todos están angustiados por su desaparición. Necesitamos una historia que esté muy lejos de la verdad si queremos evitar involucrarlos en esta mierda. No nos queda más que esperar al amanecer para salir de aquí. Él insistió en venir a este lugar porque necesitaba ducharse con urgencia. Fue lo único que me pidió, el pobre, y no pude negarme. No sé si sea buena idea pasar la noche aquí, pero siento que debo dejarlo descansar.

Vivió un infierno con esas bestias por mi descuido…

Lo menos que merece de mí es un poco de paz.

De nuevo en los adentros de la cabaña, la brisa helada que entra por la ventana frente a mí resulta extrañamente reconfortante; mi piel cansada la agradece de inmediato. La noche aún se siente joven, pero para mí ha sido jodidamente larga. Lo único que quiero es que termine ya.

Escucho cómo la puerta del baño se abre y giro de inmediato. Me encuentro con un Chris completamente distinto: limpio, fresco… vulnerable. Ahora que se ha quitado el barro y la sangre de encima, puedo ver con claridad los moretones y los rasguños que aún marcan su rostro. Trago saliva al notarlos, y también las ojeras profundas bajo sus ojos cansados.

La camiseta blanca de manga larga que le pasé le queda un poco holgada, igual que los pantalones oscuros, pero aun así… sigue viéndose apuesto ante mis ojos. No sé si tenga que ver con la forma en que su cabello oscuro y húmedo cae sobre su frente, o con el hecho de que cada día hay algo nuevo en él que lo hace verse más atractivo. Tal vez sea simplemente que lo extrañé tanto, que pasé tanto tiempo angustiada sin saber dónde diablos estaba, que ahora no puedo evitar verlo cómo el ser más hermoso del mundo.

Y, aun así… sé que lo es.

—Listo —dice, subiendo las mangas de la camiseta hasta los codos. Se observa un momento.

—¿Te sientes bien? ¿Ya no tienes ganas de vomitar?

—Estoy bien.

Le ruedo los ojos.

Sí, claro. "Bien". Hace rato no dejaba de vomitar en el retrete. Volar así debió afectarle más de lo que quiere admitir. No era mi intención llevarlo de esa manera, pero no teníamos opción. Esas cosas estaban a punto de atraparnos y ya no quedaba a dónde correr.



#1654 en Paranormal
#6743 en Thriller
#3418 en Misterio

En el texto hay: misterio, demonios, amor

Editado: 31.05.2025

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.