La luz de Lamia

Capitulo 54

~*~

Los segundos dejaron de avanzar. El viento cesó, el mundo dejó de girar y todo quedó suspendido en el instante exacto en que sus ojos chocaron con aquella figura fuerte e imponente.

El canto de los grillos se apagó de golpe, dando paso a un silencio inquietante que los envolvió sin aviso. La oscuridad se volvió más densa, aplastante, casi cómo si intentara devorarlos y hacerlos parte de ella. El temor se sentía en el aire… incluso podía olerse. La tensión era demasiado abrumadora, cómo una bruma cruel de terror y confusión que comenzaba a consumirlo todo sin piedad.

¿Quién es él?

La pregunta resonaba una y otra vez en la mente cansada y perturbada de Christopher. Observaba con curiosidad y nerviosismo a aquel hombre alto, de vestimenta blanca e impecable. Su presencia lo inquietaba de una forma imposible de ignorar; aquella mirada extraña y fría lo hacía sentirse amenazado. Su ingenuidad, sin embargo, lo salvaba del terror absoluto que embargaba a los demás, porque ellos sí sabían quién era ese hombre.

El brillo inquietante de sus ojos anunciaba peligro, misterio y horror. Chris aún no lograba descifrarlo, pero aquel sujeto ya sabía perfectamente quién era él.

Lo sabía todo sobre Christopher Smith...

Su gran e ingeniosa creación.

Mientras Chris continuaba analizándolo, el gran y calculador príncipe Amon sonreía para sí. Sus ojos se deleitaron con la imagen vulnerable del chico del gran resplandor, ahora hincado sobre el suelo. Se sentía profundamente orgulloso de lo que había logrado. Oh, claro que lo estaba… Chris era exactamente cómo lo había soñado.

Su poder superaba cualquier expectativa, su pureza permanecía intacta y resplandeciente, cómo el más valioso de los tesoros.

<<El mejor de los Destellos.>>

Manum siempre estuvo seguro de ello; después de todo, lo conocía… más que nadie.

Había esperado demasiado tiempo para encontrarse frente al dueño de aquella alma pura que, dieciocho años atrás, había elegido para un propósito crucial.

—¿Padre? —preguntó Constans, incrédula y estupefacta.

La angustia la estaba consumiendo. Sabía que la presencia de su padre jamás anunciaba algo bueno.

¿Cómo era posible que estuviera en ese plano terrenal?

Eso no debía ser posible… al menos no hasta el día en que la lista de las almas corrompidas por él, los Ocultos, le fuera entregada.

¿Cómo podía estar allí sin la ayuda de la lista?

Todo resultaba confuso. El terror le robaba el aliento, y Manum disfrutaba cada segundo de ello. El maldito se burlaba en silencio, satisfecho, victorioso. Sabía perfectamente lo que vendría después.

El silencio los torturaba, y la mirada penetrante y complacida de aquel hombre de cabello canoso los asfixiaba. Manum se recreaba en su momento de gloria; se regocijaba al saberse ganador, convencido de que su anhelado objetivo estaba cada vez más cerca.

Los observaba con atención, impresionado por ambos.

—Oh, vaya… —su voz resonó con un tono profundo que provocó escalofríos en todos. Su reacción no ocultó en absoluto su sorpresa.

Avanzó con paso cauteloso hacia el chico que permanecía hincado en el barro. Chris, por su parte, era incapaz de reaccionar; ya había percibido la pesada oscuridad que envolvía a aquel hombre seguro de sí mismo.

Manum se detuvo frente a él y tomó su mejilla con una mano enguantada, observándolo con asombro e incredulidad. Apuesto. Cautivadorb Portador del más importante de los poderes.

Sanación...

Curación. Esperanza. Luz sanadora. El Destello de esperanza. El milagro.

¿Cómo no sentirse orgulloso?

Chris había superado todas sus expectativas. Una vez más… Amon había acertado en todo. Ningún otro Destello era cómo él. Ninguno poseía un don tan poderoso cómo el de Christopher Smith.

Manum apenas podía contener su emoción; el chico era incluso mejor de lo que había imaginado.

—Valió la pena esperarte tanto tiempo —sonrió, victorioso.

Aquella sonrisa hundió a Chris en un mar infinito de confusión y pánico.

<<No puede ser él…>>

Intentó aferrarse a la negación, pero sabía que hacerlo sólo lo dejaría más vulnerable ante la realidad que se imponía frente a él.

Era él.

Claro que lo era.

Por fin estaba cara a cara con el monstruo que había provocado todo aquello… por razones que aún permanecían ocultas.

—Me felicito —murmuró—. Incluso tienes la misma belleza que ella.

—¡Aléjate de él!

Un grito desesperado irrumpió de golpe, interrumpiendo la intención de aquel hombre de tocar al chico. Manum frunció el ceño y giró lentamente hacia su hija, quien permanecía tendida sobre el suelo, herida por los ataques de Christopher.

¿Se conmovía por ella?

Por supuesto que no.

Constans temblaba, consumida por la ira y el terror. No le interesaba enfrentarse a su padre… pero lo haría por Chris si era necesario. La angustia la asfixiaba al verlo tan cerca de él. No lo toleraba. Mucho menos la idea de que lo tocara cómo había intentado hacerlo instantes antes.

Le resultaba repulsivo...

La sola idea la llenaba de asco.

¿Cómo se atrevía?

La piel perfecta y marmórea de Chris era indigna de las garras de aquel monstruo.

—Oh, querida… —dijo Manum con desdén—. Levántate de ahí. Luces patética.

Aquello no hizo más que avivar la furia de Constans. Aun así, en ese momento le resultaba irrelevante prestarle atención. Era consciente de su vulnerabilidad, sabía lo expuesta que estaba en esa posición… pero también creía merecer esa humillación.

El daño que Christopher le había causado con aquel ataque no se comparaba en absoluto con el dolor interno que él había sufrido al perder a su hermano. Y ella seguía castigándose por ello.

Manum se acercó a ella después, y Constans reaccionó de inmediato, intentando evitar cualquier contacto físico. Ya no era sólo preocupación lo que sentía, sino una furia ardiente.



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En el texto hay: misterio, demonios, amor

Editado: 31.05.2025

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