La luz del castillo

3

Aquí estoy, sentada debajo de un árbol de mango sin mangos mientras veo como el ex dueño de mi castillo se acerca a mi con una rebanada de torta como ofrenda de paz.

-Supongo que me debo de disculpar.
Arnold estaba haciendo todo ése… arreglo para que yo me presente de manera digna por así decirlo pero por terco llegué un día antes y me metí a hurtadillas por atrás.

Sí, sí, como sea, el resultado iba a ser el mismo así que calla y dame mi comida.

Con atrevimiento y sin pedir permiso se sentó delante de mí y me extendió su ofrenda.

Tiene suerte de que tenga hambre.

Dando un leve suspiro, agarré ésa rebanada de torta del plato y me puse a comer mientras él me miraba con sorpresa.

Ni crea que voy a usar ése tenedor para comer algo tan pequeño, es más, ¿tanto le costaba darme la torta entera?

-Nina me dijo que no puedes hablar.

No sé quien fue la persona que se atrevió a crear las comidas dulces pero debo decir que tiene mis respetos y lo considero genio entre genios.

Oí un suspiro algo molestó venir de ése tipo pero lo ignore mientras lamia mis dedos tras terminar ésa rebanada de torta.

Ya me hacía falta algo de alimentó.

-Pareces una cerdita comiendo así de rápido.
¿Cómo es que no estás como una?

Los modales son importantes y más sí se es de la realeza y se tiene sirvientes como yo, así que agarré el tenedor y de manera civilizada y educada, lo clavé en el muslo derecho de ése tipo.

-¡Ahhh!

Y con delicadeza me puse de pie y fui a caminar entre las flores.

Ser una princesa es tan agotador, debés disciplinar a los sirvientes que son in-subordinados.

-¡Oye!

Fui agarrada de la mano para detenerme y me giré para hacerle frente a ése tipo.

¿Dónde guardarán las palas en este lugar?

-¿Siquiera estás un poco agradecida de lo que hice por ti?
Te salvé de que mueras en ése lugar y sólo quiero que nos llevemos bi…

Por un raro motivo dejó de hablar, miró la mano que me estaba agarrando con algo de fuerza y me soltó mientras se relajaba.

Chico listo, estaba tan cerca de barrer el suelo con él.

-Yo… me disculpó.
Seguro necesitas tiempo así que no te quiero incomodar.

Tras oír éso, me di media vuelta y seguí mi camino.

Ya ni sirvientes útiles se puede conseguir en éstos días, tienen tanta suerte de que yo sea tan piadosa.

Mientras la chica se alejaba, Nina quien vio todo se acercó al hombre con preocupación.

-Mis disculpas señor, intentaré hablar con ella para que se comporte.
Le aseguro que no suele ser…

-Tiene miedo.- susurro el hombre.

La mujer al oír éso lo miró con sorpresa.

El de cabello castaño miró su mano.

-Su pueblo fue destruido por puros hombres jóvenes, no es que me odié, tiene miedo de mí por sus traumas y prefiere estar a la defensiva, finge ser fuerte para no mostrar su miedo.- explicó el hombre.

La señora tocó su pecho y miró en dirección de donde la joven se marchó.

-Señorita…

Aún luego de cuidar de ella, nunca se dio cuenta de que tenía tanto miedo.
Desde el principio siempre la vio con tanta energía así que creyó que estaba bien.

-Bueno… ¿me ayudas con la puñalada del tenedor?
Tiene fuerza para verse tan frágil.



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En el texto hay: monstruos, romamce, puntos de vista

Editado: 26.05.2021

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