La luz en mi camino está apareciendo

25| Victoria

—No. Han pasado seis años desde que Daniela mató a mi abuela y se suicidó.

—Sara no sabe eso y eso hace que esté algo tranquila, que lo lleve de mejor manera, porque no tiene odio en su corazón.

—¿Y cómo dejar de odiarla? Dimelo Nate, ¿cómo dejo de odiar a la mujer que me quitó a una de las personas más importantes de mi vida? Me vale que se suicidará, pero ¿cuál era la necesidad de llevarse a mi abuela con ella?

—Victoria, cargas con demasiado odio, lo que oculta a Vic es el dolor y el odio, el duelo se vive de forma diferente, para algunos dura más tiempo que para otros, pero han pasado seis años, el dolor ya no debería ser tan fuerte como para que no te permitas sentir nada, o mejor dicho, demostrar algo.

—Como ya has dicho. Cada persona vive el duelo de diferente manera.

—Victoria.

No lo corrijo porque es verdad que ya no habla con Vic, está hablando con Victoria o Vicky, como quieran verlo.

Nate le hace una seña al mesero que ya había intentado acercarse antes pero Nate lo detuvo a medio camino.

—¿Aún te gustan los Waffles con mermelada de frutos rojos y fresas?

—Si.

Pide lo suyo también y dos cafés, un café con leche para él y un mocaccino para mi.

—¿Por qué aceptaste venir a desayunar conmigo?

—¿Qué?

—Ya me escuchaste.

—No nos veíamos desde hace mucho, ¿por qué me negaría?

—Dices que no quieres sentir ni mostrarte vulnerable pero es lo que has hecho todo el rato.

—Es difícil esconder como te sientes y como estas a una persona a la que le decias todo antes. Creo que de cierta manera quería liberarme un poco. Decirle la verdad a alguien que en verdad me escuchara.

—Sabes que me enamoré de ti desde el primer momento en que te vi. Me importas Vic, quiero ayudar, en serio, pero no es posible ayudar a alguien que no quiere ser ayudado.

—No te he pedido ayuda Nate.

—Vic… Tengo algo claro en de mi, y es que siempre estaré enamorado de ti, pero… no puedo estar esperando que decidas que quieres estar conmigo durante más años. Si no sintieras algo por mí no habrías evitado verme durante los últimos seis años, no querías verme porque no querías sentir lo que sientes, si no sintieras lo que sientes no hubieras aceptado venir a desayunar conmigo ¿Me equivoco?

—No. —soy sincera, Nate siempre sería mi verdadero primer amor,

—¿Qué buscas con venir aquí conmigo?

—Nada, solo… ¿por qué me estás tratando así?

Su tono se estaba volviendo frío desde hace un rato.

—Victoria, en pocos días cumpliré 25, termine la universidad hace un año, trabajo para mis padres pero tengo un puesto importante, tuve una relación larga, terminó, como te dije hace un rato, sigo enamorado de ti, eso lo he sabido desde siempre, pero… no puedo quedarme esperando a que tu decidas que quieres que intentemos tener algo de nuevo —me mira a los ojos y mantiene su expresión seria —Dijiste que no estoy equivocado, así que tu también sigues sintiendo algo por mi, Victoria. ¿Qué esperas de esto?

—Nate… Ayer te vi por primera vez después de seis años, puede que sepa que sigo sintiendo algo por ti, pero… Nate.

—Ese es el problema Vic, no quieres sentir.

Me quedo callada.

Es verdad.

No quiero sentir.

Tengo miedo.

No quiero sufrir.

No quiero que me decepcionen.

—Victoria, no te puedo esperar toda la vida y lo sabes.

—Nunca te he pedido que me esperes y tu nuance lo has hecho, si me hubieras esperado no hubieras estado en una relación en la universidad y yo que sé, te hubieras aparecido en casa cuando sabías que yo estaba ahí.

—¿Me vas a culpar a mi? Demostraste que no querías verme.

—Nathaniel, no busquemos culpables. Por favor. Creo que es mejor que me vaya. No creí que esto fuera a ser así.

—¿Qué esperabas entonces?

—No lo sé, ¿OK? solo… Me dejé llevar por la sorpresa que me dio verte de nuevo después de tanto. Nate, no busco una relación. Quiero empezar a trabajar, de ser posible aquí, sea en el hotel o en la empresa, tu en cualquier caso estas instalado en méxico…

—Yo no estoy instalado en ningún lugar. Me la paso viajando, cerrando negocios, normalmente paso una semana por mes en New haven, no saques la distancia como excusa Victoria, vivas aquí o en méxico la relación no sería del todo a distancia. Puedo pedir viajar menos, encargarme de algo más fijo aquí o en México, no vas a ganar esto.

—Nate, no sé qué quiero. Necesito que sepas eso, te quiero, estoy enamorada de ti pero… No sé que quiero, no sé como sentirme, no sé cómo me siento.

—Victoria, tienes que resolver tus dudas, lo digo en serio. no puedes quedarte así toda la vida, evitando sentir. Ahora no lo digo por mí, lo digo porque es la verdad, debes sanar.

Cuando terminamos de desayunar y salimos Nate se acerca al auto.

—¿Podemos caminar? No aquí, pero ¿podemos ir a algún lugar?

Diez minutos después estamos en un lindo parque en el que no hay muchas más personas que adultos mayores paseando a sus mascotas. Nate me abre la puerta y salgo del auto.

Empezamos a caminar y por fin me decido a hablar.

—No es fácil sentir. No cuando sabes que si lo haces te destruyes a ti misma.

Le pedí caminar porque no quería tener que verlo a los ojos cuando le dijera esto.

—Vic…

—Cuando me permito dejar sentir, cuando me quito la armadura siento como mi mundo se va desmoronando, pasan por mi cabeza las imágenes de como posiblemente fue que Daniela empujo a mi abuela por las escaleras. Recuerdo entrar tras los dos ataúdes, recuerdo su tumba, su lápida. Recuerdo cómo me sentí cuando supe que ambas estaban muertas, cuando Sebastian me dijo las razones de sus muertes. No me permito sentir porque cuando lo hago solo puedo llorar y seguir llorando sin parar.

—Vic, necesitas ayuda.

—No quiero contarle a un completo desconocido cómo me siento.

—Victoria, eso te puede servir mucho. En algunas ocasiones debemos hacer esas cosas que no queremos para sanar.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.