Levanto la cara y me fijo en el hombre que hay a mi lado, es el padre de Sofía.
—No… no es mi hija.
—Oh, perdona —dice algo sorprendido —Creí… soy algo idiota.
—No te preocupes, es mi hermanita.
—Terminaste temprano en el trabajo, imagino entonces.
—Sí, algo así.
—¿Puedo saber en qué trabajas?, estás algo elegante para el mall.
—Soy abogada y licenciada en literatura inglesa.
—Wow, una carrera y una licenciatura, ¿cuántos años tienes? ¿25?
—Cumplo los 24 en un par de meses.
—¿Te graduaste antes de la escuela o la universidad?
—Ambas, dos años antes de la escuela y uno antes de la universidad.
—Wow, excelente.
—¿Tú?
—Economista, trabajo para Rodriguez y Williams.
—¿La empresa o el Hotel?
—La empresa. Pedí el día libre, quería estar con esta pequeña antes de que vaya a la escuela de verano.
—¿Y su madre? Bueno me sorprende que no esté aquí con vosotros, lamento si parezco algo entrometida.
—No te preocupes, más que las preguntas que te he hecho yo. Sabrina murió después de dar a luz.
—Lo siento mucho, no debí…
—No te preocupes, me hacen esa pregunta siempre, no diré que ha sido fácil pero mis padres y los padres de Sabrina ayudan mucho con Sofía, preferimos enviarla a la escuela de verano porque… es algo complicado tenerla todo el día en casa. Cuándo estaba en clases nos organizabamos pero es diferente en vacaciones.
—Lo imagino, hoy la esposa de mi padre tuvo que llevar a Rebeka al trabajo y ella estaba insoportable.
—¿Difícil tener una hermanita siendo ya prácticamente adulta?
—Nació cuando yo estaba en la Universidad, la esposa de mi padre y él se casaron un par de semanas antes de que me fuera y ella se embarazó en la luna de miel.
—¿Y tu madre?
Me tenso un poco cuando lo menciona.
—Hace cinco días se cumplieron cinco años de su muerte.
—Lo siento mucho…
—Victoria.
—Yo soy Pablo.
Nos estrechamos las manos y seguimos viendo en dirección a las niñas.
—¿Te parece si intercambiamos números? Tal vez podamos quedar en otra ocasión para que las niñas jueguen un rato.
—Claro.
Le entrego mi celular y él a mí el suyo.
—¿Te molestaría si te invito a una copa alguna noche de esta semana?
Me toma algo desprevenida su pregunta. Abro la boca sin saber qué contestar y la vuelvo a cerrar.
—Perdona, ni siquiera te he preguntado si tienes pareja.
—No, no tengo pareja… solo… Me tomó desprevenida tu pregunta.
—Victoria eres una chica hermosa y por lo que he podido saber de ti en estos minutos. Me encantaría repetir esto de pasar un rato contigo.
—Pablo, eres muy agradable, en serio pero… Soy Victoria Rodriguez… Soy la hija de uno de tus jefes.
Abre los ojos sorprendido.
—Ehh —me mira sin saber qué decir.
—Tranquilo, no estamos en el trabajo pero… de igual manera me mudaré en unas pocas semanas.
En ese momento las niñas salen.
—Tengo hambre, ¿podemos irnos ya a casa de los abuelos? —Le pregunta Sofía a Pablo.
—Claro cariño.
—Un gusto conoceros, despídete cariño.
—Adiós.
—Adiós hermosa.
—Chao Sofi.
Cuando se van me agacho frente a Beka.
—¿Quieres ir a almorzar ya?
—¡Sí!
El resto del día pasó volando y en la noche me sorprendo bastante cuando bajo al comedor y me encuentro con la familia Williams, pero Nate no está entre ellos. Madi quién no me volvió a hablar después de que usé a su hermano como paño de lágrimas y luego hice de cuenta que no existía me miró con desdén.
<<Si sabe que volví a dejar a su adorado hermano con todo el amor en sus manos me debe estar odiando aun más>>
<<Y no creo que eso sea posible>>
—Buena noche.
—Victoria, que gusto por fin verte de nuevo. —Dice la señora Emma.
—Puedo decir lo mismo señora.
—Bienvenida Victoria.
—Gracias señor Williams. Compermiso.
—¿Por qué no nos acompañas querida? —pregunta la señora Emma.
Entro sin muchas ganas en el comedor y me siento al lado de Jessica.
—¿Qué tal la universidad? —me pregunta el señor Williams.
—Estupenda, me considero más que satisfecha con todo lo que obtuve tanto en conocimientos como en personas que llegaron a mi vida.
—¿Qué? ¿Ya reemplazaste a mi hermano? ¿Por fin trajiste a un invitado a casa? —pregunta sarcástica Madison.
—Madison, no creo que eso sea de tu incumbencia.
—Victoria. —me regaña papá.
—Madison perdona, pero no creo que este sea el momento o el lugar apropiado para que resolvamos nuestras diferencias.
—No tengo y nunca tendría intenciones de arreglar diferencias contigo Victoria.
—Madison —la regaña Jessica.
Cuando ni el señor ni la señora Williams la regañaron me di cuenta de que comparten los mismos pensamientos respecto a mi.
—Si me disculpan, creo que no soy bienvenida en esta mesa.
—Victoria. Siéntate —dice mi papá.
—Papá, puedo comprender a la perfección el no ser bienvenida en esta mesa con tus invitados, de cierta manera me lo he ganado, pero eso no significa que merezca ser tratada así.
—Victoria, no te hagas la inocente, tú fuiste quien usó a mi hermano.
—Mira Madison, yo nunca he usado a tu hermano, cuando tu conozcas el dolor de perder a dos de las personas más importantes que hay en tu vida comprenderás que no piensas en usar a alguien, amaba a tu hermano. Me corrijo, amo a tu hermano, y en un momento como ese creeme cuando te digo que a la única persona que en verdad deseaba ver era a él. Nate me dio el apoyo que necesitaba pero eso no me sanó. El amor de tu hermano no puede sanarme Madison. De esas heridas aún brota sangre, y no creo que deje de hacerlo pronto. Si no he aceptado a tu hermano, si no acepté volver a intentar las cosas como me pidió hace cuatro días es porque no merezco a alguien como él en mi vida.
>>Ahora, si me disculpan me retiro, porque no estoy dispuesta a ser tratada de mala manera por estar protegiendo a su hijo, a tu hermano de mí. Que a fin de cuentas es algo que deberían estar agradeciendo y no juzgando por eso.