La luz en mi camino está apareciendo

32| Victoria

Aunque logro enviar el correo justo a la hora solicitada, voy tarde y sé que eso no me traerá nada bueno con mi papá. Debí despertar antes, esa es la verdad. Muy posiblemente no me despida, porque bueno… Soy su hija, pero estoy segura de que estará enojado y de que si no me sanciona me hará pagarle de alguna otra manera.

Cuando Marcus estaciona frente al edificio habla.

—El señor solicito que vaya a verlo en cuanto entre. Buen día señorita.

—Para ti igual Marcus.

Entro en el edificio y me encuentro a un par de accionistas que me parecen demasiado hipócritas y a los que yo les parezco una niña de papi.

Cuando llego a la oficina de mi papá Martina me dice que pase, que me está esperando. Cuando entro el levanta su mirada de su computador a mi.

—Llegas tarde.

—Recibiré mi sanción, no tengo ninguna excusa que dar.

—Victoria esto no se trata de recibir una sanción o no, considero que te enseñe a ser responsable, no, perdona te considero una persona responsable, y entre eso esta tu puntualidad, en todos los días que llevas trabajando aquí no has llegado tarde ningún día, hoy dañaste ese buen historial.

—Papá, no era mi intención llegar tarde, en verdad hice todo lo que pude…

—No me interesa Victoria. ¿Dónde pasaste la noche?

Me quedo callada.

—Mira Victoria, creo que nunca te he impedido tener novio o salir con alguien, pero… Esto de llegar tarde y avisar tan tarde que no llegaras a casa no… Esa no es mi hija.

—Perdón, sé que debí decirte más temprano.

—Si, pero ese es el punto, no lo hiciste.

—No tenía planeado pasar la noche fuera de casa.

—¿Dónde pasaste la noche?

—Me quede con Nate.

Por su cara me puedo dar cuenta que no se esperaba esa respuesta.

—Irás a almorzar con Miguel y conmigo hoy. —afirma.

—Tengo mucho trabajo, lo sabes tu eres quien me da mis tareas, y quedé con Nathaniel de ir a almorzar.

—No te preocupes cariño, Nathaniel irá con nosotros. Martina te entregará unas nuevas tareas cuando salgas. Lo que te pedí ayer lo quiero a más tardar para esta noche y lo que te entregará Martina lo quiero para primera hora del día de mañana.

—La fecha de los informes que me pediste ayer son para mañana.

—Pero los necesito hoy.

—No puedo…

—Sí, sí puedes, si inicias ya.

Salgo de su oficina y no azoto la puerta solo porque sé que eso podría hacer que me de más encargos y dudo mucho que duerma esta noche preparando los de mañana.

Tres horas después no he parado ni un segundo. Nate me trajo un café hace media hora y ni siquiera lo he probado, está algo sorprendido de que yo también haya sido invitada al almuerzo, venía a decirme que nos vieramos para cenar ya que no podía verme en la hora del almuerzo y ¡oh sorpresa! yo también estoy invitada.

Todos no vamos en la misma camioneta al restaurante y por lo que veo Miguel no está muy feliz de verme subir a la camioneta con ellos, mucho menos de ver que Nate me ayuda.

Llegamos al restaurante favorito de mi papá, comida asiática “fantástico” si he probado el sushi en realidad en muchas ocasiones, diferentes tipos y ninguno me ha gustado así que me veo obligada a pedir verduras con carne y bolitas de arroz, que tampoco me gusta mucho pero es mi única opción.

No hablo mucho durante el almuerzo. Solo escucho y espero a que pidan mi opinión, y no lo hacen. Cosa que no pasaba cuando acompañaba a mi papá a reuniones con otros socios o posibles socios del futuro.

Miguel hace de cuenta que no estoy sentada en la misma mesa que él.

Trato de meterme en el tema un par de veces y Nate también intenta que su padre me de pie a dejarme hablar pero no lo logra.

Al llegar a la oficina me pongo a terminar con los informes y logro entregarlos antes de la hora de salida pero de igual manera debo entregar tres informes más para la mañana así que me espera una larga noche.

Nate me llama en la noche pero no logramos hablar más de un par de minutos ya que tiene que entrar a una relación con Miguel y yo debo continuar con los malditos informas que son mi castigo por llegar tarde hoy, por otro lado solo me quedan 8 días para irme y debo empezar a empacar.

Dos días después Nate se va a españa por orden de su padre a cerrar algunos tratos en Valencia y Madrid.

Los siguientes días pasan volando y cuando menos lo pienso ya estoy en un avión camino a Durham.

Los primeros dos días en los que me la paso arreglando mi armario lo que para nada fue fácil y yendo a comer fuera con Sara además de ayudarla a ella con sus cosas porque a pesar de que su ropa era en gran diferencia mucho menos que la mia tenia más cosas de decoración y así.

Ya es lunes y debo ir a la oficina, me doy una ducha, cuando salgo me seco el cabello y lo estilizo un poco luego me pongo un vestido ajustado formal que me queda un poco por encima de las rodillas, es mi favorito, un color rosa muy suave que acompaño con unos tacones en punta del mismo color, una bolsa blanca en la que llevo mi laptop los cargadores, una agenda y varias otras cosas. Me maquillo un poco y cuando salgo de mi habitación Sara está desayunando.

—Buenos días señorita rodriguez, ¿desea que le prepare algo de desayunar?

—Jaja, muy graciosa, ¿te llevo antes de irme al trabajo?

—David viene por mí.

—Ok, nos vemos en la noche.

Bajo al estacionamiento y subo a mi auto, no tardo mucho en llegar a la empresa y cuando llego en recepción me indican en que piso y en que dirección está la oficina de la presidenta, y siendo sincera tengo algo de miedo por el hecho de que yo seré algo así como la vicepresidenta. Seré la segunda al mando.

Cuando subo al ascensor entra un chico también.

—Buen día.

—Buen día. —contestó sin levantar la mirada de mi celular, Jessica me está contando un poco de como va todo en casa y al parecer papá está algo irritable desde que me fui.

—¿Victoria?

Levanto la mirada y me fijo en el chico que está frente a mi.




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