A veces el miedo me visita,
a veces lo puedo controlar
y me digo a mí misma
¿Por qué debería dudar?
Es cierto que los pasos son agigantados,
tan veloces que ya no puedo controlar,
y aunque he actuado con cuidado,
tú confianza me hace bajar la guardia
y entregarme sin dudar.
La seguridad que desbordas
asegurando
que todavía hay un futuro
por el que alcanzar,
me hace decirme a mí misma
que tú nunca me vas a lastimar.
¿Verdad?
Editado: 28.04.2026