Ivette:
Me desperté delicadamente, y me dirigí a la ventana de la habitación, al mirar por aquella lo que veía era sorprendente, muchos animales hablando con las personas que tenían una bata de color blanco, era un pueblo maravilloso, aunque no podía decir lo mismo de su monarca, me quedé pensando en cómo le podía explicar todo lo que sucedía, pero unos brazos rodeándome por mi espalda me sacan rápidamente de mis pensamientos.
-Buenos días preciosa
- ¿Me puedes soltar por favor?, buenos días- Dije dándole una sonrisa leve, vi su rostro al descubierto por primera vez, quedé impactada, sus ojos verdes y grandes, su cabello rizado castaño a veces claro y a veces oscuro con el reflejo del sol, su sonrisa, todo lo que no vi por estar con su anonimato, lo podía contemplar ahora.
-Oh sí, claro- Me soltó delicadamente- ¿Cuál es el plan?
-Por ahora yo hablare con la monarca y le explicare la situación, no sé qué será de ti, ve a dar una vuelta o algo asi.
-Yo quiero acompañarte, claro si me permites. - Dijo seguro de sí mismo, estaba conociendo una nueva faceta de él, ya no solo eran coqueteos vacíos, era algo más profundo, algo más íntimo, decidí darle una oportunidad, pero aún no tenía mucha confianza.
-Está bien, puedes venir conmigo, pero si haces algo no dudare en cortarte la lengua. - Todavía no podía confiar en el después de todo era la persona que casi me asesina.
-Te lo juro, cómo si mi vida dependiera de ello princesa mía.
Me dirigí a tomar mis abanicos, mi traje cambio, camine con delicadeza hacia la puerta, al abrirla una flecha se dirigió hacia mí, pero antes de que esta impactara, él la tomo con magia, acompañada de un arco mágico brillante la lanzo devuelta a su lugar de origen y esta se dirigió a el mismo lugar de donde provenía.
-Dije que nada te lastimaría, y si tu cuerpo derrama una sola gota de sangre créeme que lo hare pagar por ello, ¿Nos vamos? -Dijo el con una expresión seria.
Me limite a caminar, él estaba detrás de mí en estado alerta por cualquier cosa inusual, bajamos escaleras, demasiadas escaleras y cuando llegamos a la gran puerta él caminó hacia adelante cubriéndome de frente.
-Mantente detrás de mí, si algo pasa no dudare en dañarla.
Abrimos la puerta y ella estaba mirándonos, pero más a kieran que a mí.
-Tu debes ser el chico guapo de el que mis niñas hablan, la verdad es que si eres guapo. -Dijo ella bien sonriente.
-Por favor exijo respeto hacia mi persona deje de decir incoherencias. -él la miraba amenazante
-Disculpe, hola, me presento soy la princesa Ivette de inverna y vengo a solicitar su ayuda en algo muy importante.
-Oh claro cariño, puedo ayudarte en lo que sea.
-Necesito que usted pueda ayudarme a controlar los abanicos de calizterya, por favor. -Dije con un poco de inseguridad.
Su expresión cambio de una sonriente a seria, su cuerpo de tensó y dejo de hablar, ella saco unas dagas y me las lanzó, apenas pude esquivarlas.
- ¡¿Como demonios sabes sobre esos malditos abanicos!?- Parecía furiosa.
-Vamos señora no le pareció bastante bueno dejarla inconsciente por cuatro días, es lo mínimo que puede hacer.
-Cálmate niño bonito, no quieres una daga en el cuello también. -Ella puso su daga en el cuello de kieran.
-Hasta aquí ya me harté, mire señora ya tuve suficiente con que me ahogara y me dejara inconsciente por cuatro días, deje a mi ayudante y coopere, inverna está en riesgo.
-Qué clase de riesgo- ella saco la daga del cuello de mi supuesto ayudante.
-Odessa ha vuelto.
-Mira niña te ayudare, pero no es por que quiera, mi pueblo también se pone en riesgo al que Odessa vuelva, se de alguien que te puede ayudar.
Sus manos brillaron creando una especie de camino, de la nada por la puerta entro una chica de pelo negro como la noche, ropa de color violeta, ojos cafés. Su delantal era uno de los colores que no podía distinguir entre todo el pueblo, era único.
-Ella es Freyja, creo que la conoces, eran muy amigas de pequeñas. -Dice con un tono de voz algo molesto.
-Hola Ivette me da mucho gusto verte de nuevo. -Dice con una sonrisa.
-Hola freyja, el gusto es mío, ¿tú serás la que me enseñara todo verdad?
-Exacto, yo también porto unas joyas mágicas, pero a comparación de ti, yo no las tengo que usar para pelear. Tendremos tres días de entrenamiento y ya estarás lista para enfrentar a Odessa.
-Bien, por que comenzaremos. -Dije curiosa.
-Mañana a primera hora comenzaremos con algo simple, reacción polvo de estrella, consiste en que tus abanicos desprenderán una nebulosa la cual provocara que tu enemigo no pueda ver nada. -Dice sonriente- pero por ahora puedes ir a descansar te veré mañana y con respecto a tu ayudante, siento que lo he visto antes, ¡Nos vemos mañana Ivette! -Ella salió por la puerta.
-Adiós freyja muchas gracias por tu ayuda y a usted muchas gracias por su comprensión, vamos kieran.
Él ya estaba caminando, mientras que yo antes de salir por la puerta, pero la monarca me detuvo.
-Ivette, no dejes que Odessa ni su cómplice se acerquen a kieran y confía en él, no sería capaz de lastimarte, ya viste como te salvo de esa flecha, dale una oportunidad.
- ¿Usted vio todo?
-Solo ve con él, te está esperando.
Corrí rápidamente para alcanzarlo y luego nos dirigimos a la habitación, cuando llegamos él habló
-Ivette-Yo me di la vuelta y el volvió a hablar- Gracias por confiar en mí.
-Solo no te acostumbres, aún no confió plenamente en ti. -Dije con claridad.
Me dirigí a mi cama, pero el me tomo la muñeca y me abrazo, estaba sin palabras, como la persona que era ayudante de Odessa, el que quiere que mi destino se cumpla ¿Por qué Está haciendo esto?, mis nervios comenzaron a florecer.
-Que me has hecho Ivette, que hiciste que no te puedo sacar de mi mente, eres la chica en la que pienso todo el día, tú me tienes loco y a tus pies, aprecio cada momento de mi vida que estoy junto a ti, cambiaría todo de mi con el fin de ser perfecto para ti, preciosa, dejaría que el mundo arda con tal de estar a tu lado.
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Editado: 23.12.2025