Me levanté delicadamente de la cama, se podía contemplar un clima inusual, las nubes adornaban el cielo de tonos naranja, tomé mis abanicos y silenciosamente me retiré por la puerta, bajé demasiadas escaleras, al salir kieran estaba esperándome, nuevamente cubriendo su rostro, era algo que estaba empezando a odiar, siempre con su anonimato son muy pocas veces en las que podía ver su rostro.
-Hola. -Dije con una leve sonrisa
-Oh hola preciosa, tengo algo que quiero mostrarte, ¿estas lista?
El estiró su mano esperando a que la tomara, yo lo pensé demasiado, tal vez solo tal vez me daré la oportunidad, dudosa tome su mano y él hablo.
- ¿Y eso? -Dijo sorprendido
-solo vamos- Dije.
Él se limitó a correr y yo solo le seguía el paso, nuestras miradas conectaban de vez en cuando como si siempre nos hubiéramos conocido, era algo que no había sentido jamás, escuche una risa de su parte.
Este sentimiento no debería ser, pero su mirada era tan única como un lago que provocara que quisiera hundirme en ella.
-Llegamos. -Él dijo feliz
Era un campo de flores que brillaban en la oscuridad, muchos animales y un lago cristalino en el que se podía ver nuestro reflejo. Las flores de tonos rosas y blancos, los matices perfectos, las hojas caían sobre el frio césped, él se sentó acompañado de unas palmaditas para que yo realizara la misma acción, al sentarme se sacó su capa y con delicadeza pozo su cabeza en mi hombro.
- ¿Te sientes bien kieran? -Dije con un poco de desconfianza.
-Solo me gusta estar contigo Ivette ya te lo dije, contigo me siento libre, siempre he estado encerrado en una burbuja, solo en lugares donde no quiero estar con personas que no quiero estar, siempre con la misma expresión aburrida, pero contigo es todo distinto, puedo ser yo mismo sin necesidad de aparentar algo que no soy, puedo mostrarte mis locuras. Hay una última cosa que quiero mostrarte, ¿Me acompañas preciosa?
El estiro su mano y yo un poco dudosa la tome. En un abrir y cerrar de ojos estábamos en la parte más alta del templo.
-Siempre soñé en traer a alguien a este lugar, era mi lugar seguro cuando era pequeño- Yo lo miré con una cara de confusión ¿Cómo conocía este lugar si trabaja para Odessa? Muchas preguntas invadían mi mente, pero de la nada comenzó a sonar un poco de música, pero al verlo, él estiro su mano, ya no estaba con su rostro oculto podía ver esos ojos verdes y esa sonrisa.
-Hey preciosa ¿Te gustaría bailar esta pieza de baile? -Dijo con una voz serena, la que me quitaba el sueño, la que me gustaba escuchar.
-Lo intentare. -Dije.
Nunca imagine bailar un vals con la persona que era tan opuesta a mí, pero todo era tan mágico y único, que me olvidaba de todo lo malo. Pasaron los segundos, minutos incluso horas, mientras bailábamos tan tranquilamente el sol comenzaba a salir, nosotros solo nos miramos y el me abrazo por la cintura como si su vida dependiera de ello, como si no quisiera soltarme jamás porque temía a perderme.
-Princesa debemos irnos, freyja te debe estar buscando y no quiero que te juzguen por estar conmigo, vamos. -Él susurra contra mi cuello.
Después de eso en un abrir y cerrar de ojos estábamos en mi habitación, yo estaba un poco desconfiada, era un mar de emociones y dudas.
.-Gracias por invitarme, aunque yo te haya guiado-Dijo él
-No te acostumbres, solo creí que deberías conocer el pueblo antes de que te perdieras, pero veo que lo conoces tan bien que mejor te quedas a vivir aquí y destruyes el pueblo con Odessa. -Dije un poco irritada por todo lo que estaba pasando.
-Si claro ¿Volverás a odiarme? ¿Enserio quieres esto Ivette?, me estas empezando a hartar con tus prejuicios.
-No puedo estar contigo y lo sabes, mi reino necesita a su princesa, sería un riesgo si estamos juntos. -Mis lagrimas comenzaron a aparecer.
- No puedes estar escondiéndote toda tu vida, te esperare porque quiero estar contigo, aunque no me veas, creas que soy el villano o me desaparezca de la nada, no quitara el hecho de que te quiero preciosa.
Kieran se fue y yo simplemente volví a tomar mis abanicos, me dirigí a encontrarme con freyja. Yo pensaba que tal vez él tenía razón no podía estar escondiéndome, pero si yo me dejaba de esconderme no podría salir adelante, mi corazón me jugará en contra. Caminé hasta llegar a el jardín, al encontrarla ella se dio la media vuelta y me saludo.
- ¡Ivette por fin llegaste! -Dice feliz
-Hola, disculpa por llegar tarde estaba recorriendo el pueblo.
-Está bien comencemos con tu entrenamiento, primer paso para crear la reacción polvo de estrella, debes pensar en una galaxia completa, solo imagínala.
Cierro suavemente mis ojos y pienso en una galaxia brillante preciosa. -Listo
-Bien ahora con tus abanicos has un círculo y abre los brazos al final.
Hago todo lo que ella me dice y mis ojos se abren, lo que veo es simplemente mágico, veo todo ese brillo todas las estrellas, en un abrir y cerrar de ojos la nebulosa desaparece.
- ¿Qué opinas? -Digo un poco preocupada
- ¡Felicitaciones has completado tu primer movimiento mágico y solo nos tomó treinta minutos!
-Gracias freyja, yo iré a descansar.
-Claro me olvide decirte, estos tres movimientos te consumirán energía, así que empezaremos en la noche con los últimos dos.
-Está bien, adiós freyja.
Aunque mi entrenamiento fue demasiado corto sentí como que hubiera estado horas y horas entrenando, tuve que subir todas las escaleras y cansada abrí la puerta, deje mis abanicos en la caja sellada, me recosté en mi cama y cuando ya me estaba quedando dormida tocan mi puerta.
-Adelante. -Dije media adormilada
Por la puerta entro kieran, él se sentó en la cama y me hablo.
-Deberías descansar
-Eso estoy intentando, pero gracias por preocuparte por mi
-Lo siento por lo de esta mañana
-Está bien solo quiero dormir, perdón por ser tan directa, nos vemos mañana.
#1701 en Fantasía
#5615 en Novela romántica
fantasia, romance fantasía acción aventuras, secretosfamiliares
Editado: 23.12.2025