La maldición de inverna: El destino de Ivette

Capitulo 8: Una piedra en el camino

Ivette:

La mañana había comenzado, pero yo solo podía pensar en lo que paso esa misma noche, él tenía una cara de tristeza como si aquella estuviera consumiéndolo, para nada esperaba verlo en ese estado, con sus ojos llorosos, en un estado tan sensible y débil, era algo que no podía soportar en cualquier persona por más que lo odiara. Me arregle mi cabello y me cambie de ropa esta vez con un vestido celeste de mangas largas y una falda con un poco de dobladillo, una corona de flores que hace juego con mi vestimenta. Me aproximo a bajar las escaleras y al abrir la puerta veo una escena que me deja un tanto desorientada.

-Hola tu debes ser la chica de la que kieran habla, soy Amelie. -Dijo mientras abrazaba a kieran.

-Un gusto, soy Ivette. -Dije incomoda.

La chica solo lo abrazaba, pero yo no era la única que se notaba incomoda, kieran también, hasta que se libró de su agarre.

-No me gustan los abrazos. -Dice secamente.

-Entonces Amelie, ¿cómo llegaste aquí? – dije curiosa.

- Desde que conocí a kieran, supe que mi lugar estaría a su lado y claro vine a vivir a este pueblo porque él estaría aquí. - Sonríe

Sentí mi incomodidad aumentar, como se supone que yo pasaría por alto este ambiente tan incomodo y raro, como es posible que esa chica estuviera tan obsesionada con él.

-Con su permiso me retiro, que pasen un lindo día.

Mi expresión cambio a una más seria automáticamente y me dirijo a mi habitación, entre mis pensamientos pasa la noche anterior, pero no podía actuar igual que antes de verlo con esa chica, subí rápidamente a mi habitación, pero antes de entrar alguien me toma del brazo.

-Mira ivette, aléjate de kieran, el jamás será tuyo y tú eres muy incapaz de tener cualquier lazo con él, será solo mío y de nadie más. - Dice con una mirada que mataría mil demonios.

Amelie desaparece y yo nuevamente me quedo sola, mi mente se invadía de preguntas ¿Por qué no la había visto antes? ¿Qué relación tiene con kieran? ¿Por qué me amenaza sin siquiera conocerme? ¿cuánto durara esto?, estaba en un mar de preguntas en el que hubiera preferido no ahogarme, a paso apresurado entre a mi habitación y abrí la caja, buscando mis abanicos. No estaban, mis ojos comenzaron a delatar mi pánico, abrí la puerta bruscamente y rápidamente baje las escaleras, patee la puerta y la vi.

- ¡Que haces con mis abanicos! -Dije enojada

- Yo solo quería verlos, a que son lindos ¿no? – Su sonrisa la delataba, lo había hecho a propósito.

- Dámelos Amelie no son un juego.

- ¡Kieran mira como ivette me está molestando por usar sus abanicos! -Dice con un tono chillón.

-Suelta esos abanicos que no son tuyos. -Dice el

Le quite los abanicos de las manos bruscamente al tomar algo que me pertenece, al alejarme lentamente, escuche algo que pude distinguir de todo.

-Cariño ahora seremos enemigas, y no creo que podamos resolverlo, hare de tu vida un infierno tenlo por echo. -Dice Amelie.

Abrí la puerta de mi habitación y me recosté tranquilamente, aún era temprano y cuando estaba cerca de dormirme siento golpes en la puerta.

- ¿Quién es?

- Kieran, ¿Puedo pasar?

- Si no vienes acompañado, puedes pasar.

Veo como kieran abre la puerta y la empuja levemente con su pie, traía un desayuno acompañado de un ramo de claveles, me levanto delicadamente para ayudarlo a dejar el desayuno en la mesa cerca de ese balcón con una vista a el lago.

-Espero te gusten. - Me extiende los claveles.

-Gracias, son mis favoritos. -Sonrió delicadamente mientras los tomo y los dejo en un florero.

-Tenemos que hablar...




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