La maldición de inverna: El destino de Ivette

Capitulo 10: El salón de los espejos

Ha pasado una semana desde que he estado lejos de ese pequeño pueblo llamado calizteria, una semana en la que me ha costado conciliar el sueño, una semana en la que me ha costado controlar mis abanicos, una semana en la que mi cuerpo estaba decorado con rasguños y heridas leves. Cada vez que avanzaba el camino se hacía más tortuoso y lento, pude observar a lo lejos una especie de monumento brillante.

me adentré en el salón principal, estaba un poco destruido pero sus ventanas dejaban ver la tenue luz de la luna, en ese momento mi única compañía era mi presencia, porque mis pensamientos ni siquiera funcionaban mi mente llevaba en blanco mucho tiempo más de el que esperaba, a lo lejos vi algo que parecía ser un templo, me adentré hacia él, pero entre más avanzaba el ambiente se volvía más pesado, más oscuro, no podía ver nada más que un espejo iluminado en el centro...

- ¿Qué es esto? - Me acerqué lentamente a el espejo, tenía detalles de obsidiana y plata, algunas joyas coloridas que brillaban gracias a la luz de la luna, muy en el fondo, sabía que estaba mal, pero la curiosidad aumentaba mis ganas de tocarlo, saber que escondía detrás de esa decoración tan lujosa en un salón tan roto, mis dedos rozaron el borde y de la nada el espejo comenzó a brillar y vi algo que nunca creí que podía ser real.

-soy...yo. - Dije extrañada.

Podía observar mi reflejo de cuando era pequeña corriendo lejos del pueblo de calizteria a lo lejos vi a mi madre acompañada mi padre gritando que volviera, pero no con preocupación si no con enojo.

- ¡Vuelve aquí ivette, tu padre no hizo nada malo!

Yo corría lejos entre lágrimas, como si tratara de alejarme del momento que había visto, como el espejo mostraba a lo lejos a mi padre con sangre y una corona en sus manos, el espejo comenzó a disminuir su brillo y la imagen poco a poco se fue desvaneciendo, al terminar mi garganta tenía un nudo y las únicas palabras que salieron de mi boca fueron una simple oración.

No entiendo nada. -susurre

¿enserio mi padre hizo eso?, ¿era real o solo el espejo está jugando conmigo? ¿quería ser princesa después de todo esto sabiendo que se consiguió la corona de una manera sucia?, mis mejillas ya estaban húmedas, y mis ojos se dirigen a una voz que resonaba en la oscuridad del pasillo.

- ¡Ivette!

Veo una figura correr hacia mí, mis ojos lo único que podían distinguir entre la oscuridad era su cabello mojado, sus ojos se veían tan preocupados como los míos como si hubiera pasado una eternidad sin vernos, se veía bastante desarreglado con su ropa rasgada, tenía ojos cansados y algunos daños en el cuerpo, pero cada herida reflejaba el daño que le había hecho cuando estaba vulnerable como si todas sus fuerzas hubieran desaparecido al instante.

- ¿Cómo estás tu...aquí? -Dije mirándolo fijamente, aunque mis ojos no lo reconocieran perfectamente.

- Yo...quería verte, aunque sea por poco tiempo, estoy hecho un desastre ivette, me veo horrible

-Kieran blackthorn para mí nunca te veras horrible por más herido que te veas

-es lindo cuando no me das golpes como forma de afecto, princesa

A solo dos pasos él acorta la distancia y mis ojos se abren de sorpresa para luego cerrarse despacio, era un beso, uno que nunca antes habíamos experimentado que hacía que esas mariposas en el estómago florecieran, que te toma con tanta delicadeza que te da miedo que te pueda romper, él se separó, provocando que la distancia se haga presente y junto su frente con la mía en un acto tierno, pero íntimo.

- ¿te han dicho que tienes unos ojos hermosos princesa?

-me lo dicen seguido- Bromee

- ¿Quién es el idiota? -Frunce el ceño

-No es tan idiota si lo tengo a mi lado.

Y con ese beso, comenzó algo que no debería, mi mirada se desvió a algo que estaba en el suelo algo espeso violeta y brillante mientras que se aferraba a mi pie y me consumía poco

- ¡Ivette!

Quizás este era el inicio del fin y mi destino es que nunca pueda enamorarme porque siempre termina pasando algo extraño

-Lo siento- susurre con el último aliento

Pero esto no era proveniente de Odessa, quizás yo lo cree y estaba experimentando lo que algunos llaman metamorfosis...




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.