La maldición de inverna: El destino de Ivette

Capitulo 11: Metamorfosis

Kieran:

Al despertar de lo que ivette llamaba “secuestro”, comencé a observar mi entorno detenidamente, tonos oscuros y sombríos acompañados de mucha pólvora, llamas de fuego con un color morado intenso, sentía cierta incomodidad en mis brazos y al intentar levantarme sentí el peso de unas cadenas en mis muñecas.

-Kieran blackthorn, bienvenido a las tierras olvidadas, te estaba esperando, cariño.

Mi mirada se elevó hacia esa voz femenina chillona e irritante.

- ¿Amelie?

-La misma kieran, ¿Tanto me extrañabas?

-Para nada

-Se que me extrañabas, si no como explicas estar aquí ahora.

- ¡Me secuestraste!

Observe como su ceño se fruncia levemente, me estaba indicando que estaba molesta por decirle la verdad.

- ¡No te secuestre, te trate con cariño y no escapaste!

- ¡Me tienes atado con cadenas que clase de cariño es ese además el único cariño que recibo es el de mi futura esposa!

- ¡Ivette y tu ni si quiera están juntos!

De la nada, ella saca a relucir una daga oscura con una pequeña piedra negra en el centro proveniente de un ritual antiguo creado por Odessa hace muchos años.

-Y que harás con eso ¿hacerme una herida profunda?

Ella se acerca hacia mí a paso apresurado, cuando en un abrir y cerrar de ojos unos rasguños aparecieron en mi cara.

-que has hecho… ¡suéltame y peleemos enserio!

-Si eso quieres, pero no te lo recomiendo las mujeres somos demasiado mágicas y misteriosas, especialmente cuando se trata de hombres como tú.

Con un movimiento habilidoso de muñeca y una densa neblina acompañando la tenue luz del lugar, las cadenas desaparecieron casi instantáneamente provocando un leve desequilibrio en mi cuerpo.

La mire con una mirada fría debido a la repentina acción.

Un tiempo después la batalla dio inicio mientras ella daba golpes aleatorios sin ningún objetivo aparentemente parecía que comenzaba a hacerlo a propósito como si de un tipo de compasión se tratase, de la nada unos cuantos golpes me llegaron a mi cuerpo, unos pequeños moretones y rasguños, pero de la nada Amelie se detiene con movimientos bruscos.

-ya vete, no es el momento aún. -dice ella desviando triste la mirada

- ¿de qué hablas?

-no te importa. -Ella desvía los ojos tristes

-que pasa

-solo largo

-no puedo irme hasta que lo sepa

-solo ve a el maldito templo y lo sabrás, pero lárgate

-cual es el secreto

- ivette corre riesgo si te quedas aquí, el tiempo corre kieran!

-Por dónde. - Mi cara cambio de estar irritada a estar seria y molesta, alguien le quería hacer algo a mi princesa y yo no permitiría eso.

-Sigue el camino azul eléctrico encontraras un lago y ahí estará el portal

Mis piernas se movieron rápidamente siguiendo ese camino azul eléctrico, no puedo dejar que algo le pase, no a ella, prefiero perderme a mi mismo antes de tener que perderla. Después de correr demasiado encontré el lago cristalino con mucha ceniza, y visualicé la profundidad del lago, en el fondo estaba el portal, el que me llevaría de regreso, no tuve que pensarlo mucho, pero al sumergirme sentí un leve escalofrió recorrer mi cuerpo, cuando llegue a el portal nade y me adentre en lo más profundo y desperté en medio de el bosque, corrí con todas mis fuerzas, aunque mis piernas ya estuvieran adormecidas logre llegar a un templo de tonalidades oscuras como la noche con plantas y flores marchitas, caminé por un pasillo oscuro acompañado por la tenue luz de la luna, encontré a mi princesa viendo el espejo, tenía detalles de obsidiana y plata, algunas joyas coloridas que brillaban gracias a la luz de la luna, no veía nada pero logre ver cuando ella estaba llorando.

- ¡Ivette! -Corrí hacia ella lo más rápido que pude quedando a solo dos pasos de distancia dejando un espacio no quería asustarla.

- ¿Cómo estás tu…aquí? -Dijo ella mirándome fijamente, aunque sus ojos se ven un poco perdidos.

-Yo...quería verte, aunque sea por poco tiempo, estuve en las tierras olvidadas, estoy hecho un desastre ivette, me veo horrible. - mi cabello estaba mojado, mi ropa rasgada y con algunos daños en mi cuerpo.

-Kieran blackthorn para mí nunca te veras mal, por más herido que estes

-es lindo cuando no me das golpes como forma de afecto, princesa

A solo dos pasos acorté la distancia y la bese, por primera vez en todo esto días, la bese, por calizterya, fue tan mágico, me sentí tan tranquilo, cerré mis ojos lentamente y me deje llevar la sujete de su cintura para acercarla mas a mi y sentí como ella se derretía en mis brazos y cerraba sus ojos, luego me separe y la mire a los ojos se veían tan bonitos como si de una galaxia se tratase se veía tan delicada que las únicas palabras que salieron de mi boca fueron:

- ¿te han dicho que tienes unos ojos hermosos princesa?

-me lo dicen seguido- Bromeó ella.

- ¿Quién es el idiota? si te lo sigue diciendo lo mato. -Fruncí el ceño

-No es tan idiota si lo tengo a mi lado.-Dijo ella

Vi que algo estaba en el suelo algo espeso violeta y brillante mientras que se aferraba a él pie de ivette y que se empezaba a formar una especie de capullo raro.

- ¡Ivette!- Grité con todas mis fuerzas.

Esa cosa se transformo en una especie de esfera brillosa violeta y yo solo me senté a su lado a esperar, sabiendo que la esperaría días, meses e incluso años, por que ahora era un buen momento para admitir que estoy enamorado y loco por ivette de calizterya…

Una neblina apareció y Odessa llego a el templo con una mirada seria…

- ¡Kieran!




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