Kieran:
Al despertar de lo que ivette llamaba “secuestro”, comencé a observar mi entorno detenidamente, tonos oscuros y sombríos acompañados de mucha pólvora, llamas de fuego con un color morado intenso, sentía cierta incomodidad en mis brazos y al intentar levantarme sentí el peso de unas cadenas en mis muñecas.
-Kieran blackthorn, bienvenido a las tierras olvidadas, te estaba esperando, cariño.
Mi mirada se elevó hacia esa voz femenina chillona e irritante.
- ¿Amelie?
-La misma kieran, ¿Tanto me extrañabas?
-Para nada
-Se que me extrañabas, si no como explicas estar aquí ahora.
- ¡Me secuestraste!
Observe como su ceño se fruncia levemente, me estaba indicando que estaba molesta por decirle la verdad.
- ¡No te secuestre, te trate con cariño y no escapaste!
- ¡Me tienes atado con cadenas que clase de cariño es ese además el único cariño que recibo es el de mi futura esposa!
- ¡Ivette y tu ni si quiera están juntos!
De la nada, ella saca a relucir una daga oscura con una pequeña piedra negra en el centro proveniente de un ritual antiguo creado por Odessa hace muchos años.
-Y que harás con eso ¿hacerme una herida profunda?
Ella se acerca hacia mí a paso apresurado, cuando en un abrir y cerrar de ojos unos rasguños aparecieron en mi cara.
-que has hecho… ¡suéltame y peleemos enserio!
-Si eso quieres, pero no te lo recomiendo las mujeres somos demasiado mágicas y misteriosas, especialmente cuando se trata de hombres como tú.
Con un movimiento habilidoso de muñeca y una densa neblina acompañando la tenue luz del lugar, las cadenas desaparecieron casi instantáneamente provocando un leve desequilibrio en mi cuerpo.
La mire con una mirada fría debido a la repentina acción.
Un tiempo después la batalla dio inicio mientras ella daba golpes aleatorios sin ningún objetivo aparentemente, parecía que comenzaba a hacerlo a propósito como si de un tipo de compasión se tratase, de la nada unos cuantos golpes me llegaron a mi cuerpo, unos pequeños moretones y rasguños, pero de la nada Amelie se detiene con movimientos bruscos.
-ya vete, no es el momento aún. -dice ella desviando triste la mirada
- ¿de qué hablas?
-no te importa. -Ella desvía los ojos tristes
-¿qué pasa?
-solo largo.
-no puedo irme hasta que lo sepa
-solo ve a el maldito templo y lo sabrás, pero lárgate.
-¿cual es el secreto?
- ¡ivette corre riesgo si te quedas aquí, el tiempo corre kieran!
-Por dónde. - Mi cara cambio de estar irritada a estar seria y molesta, alguien le quería hacer algo a mi princesa y yo no permitiría eso.
-Sigue el camino azul eléctrico encontraras un lago y ahí estará el portal
Mis piernas se movieron rápidamente siguiendo ese camino azul eléctrico, no puedo dejar que algo le pase, no a ella, prefiero perderme a mí mismo antes de tener que perderla.
Después de correr demasiado encontré el lago cristalino con mucha ceniza, y visualicé la profundidad del lago, en el fondo estaba el portal, el que me llevaría de regreso a el mundo en el que estaba anteriormente, no tuve que pensarlo mucho, pero al sumergirme sentí un leve escalofrió recorrer mi cuerpo, cuando llegue a el portal nade y me adentre en lo más profundo y cuando abrí mis desperté en medio del bosque, corrí con todas mis fuerzas, aunque mis piernas ya estuvieran adormecidas logre llegar al templo de tonalidades oscuras como la noche, con plantas y flores marchitas, caminé por un pasillo oscuro acompañado por la tenue luz de la luna, encontré a mi princesa viendo el espejo, tenía detalles de obsidiana y plata, algunas joyas coloridas que brillaban gracias a la luz de la luna, no lograba distinguir casi nada, pero logre ver cuando ella estaba llorando.
- ¡Ivette! -Corrí hacia ella lo más rápido que pude quedando a solo dos pasos de distancia, no quería asustarla.
- ¿Cómo estás tu…aquí? -Dijo ella mirándome fijamente, aunque sus ojos se ven un poco perdidos.
-Yo...quería verte, aunque sea por poco tiempo, estuve en las tierras olvidadas, estoy hecho un desastre ivette. - mi cabello estaba mojado, mi ropa rasgada y con algunos daños leves en mi cuerpo.
-Kieran blackthorn para mí nunca te veras desastroso, por más herido que estes.
-es lindo cuando no me das golpes o me regañas como forma de afecto, preciosa.
A solo dos pasos acorté la distancia, y la bese, por primera vez en todos estos días, fue tan mágico, me sentí tan tranquilo como nunca antes lo había hecho, cerré mis ojos lentamente y sentí como ambos nos dejamos llevar, la sujete de su cintura para acercarla más a mí, percibí como cerró sus ojos, y un tiempo después me separe y la mire a sus ojos recién abiertos, se veían tan bonitos como si de una galaxia se tratase, parecía tan delicada que las únicas palabras que salieron de mi boca fueron:
- Creía que mi destino era la oscuridad, hasta que llegaste tú y me demostraste lo increíble que es la luz, después de un beso como ese, creo que empezaré a replantearme mis prioridades…pero solo si sigues besándome así princesa.
- ¿De verdad crees que soy la luz? Yo creo que no… solo soy alguien que quiere verte mejor en todas susformas. - Ella bajó la cabeza con una sonrisa tímida, una sonrisa que ella nunca le mostraba a su reino, pero era una sonrisa tan radiante, tan brillosa y llamativa como ella, tan mía.
mi mente no puede evitar las preocupaciones. y en ese instante, un susurro oscuro se hace presente en el aire, un eco familiar que congela mi corazón.
De repente, la figura de Odessa, envuelta en una niebla espesa y llena de sombras, aparece en la penumbra. Su silueta se proyecta sobre la superficie del espejo, como si hubiera estado esperando este momento desde siempre. Sus ojos, tan fríos y calculadores, brillan con una intensidad maliciosa.
-Ivette nunca fue tuya para protegerla. Todo esto, cada paso que has dado, ha sido parte de una historia que a ambos les han estado ocultando todo este tiempo.
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Editado: 14.02.2026