“Una bienvenida a la mansión”.
Narrado por Theo.
Mi tío me había citado en su habitación. Al entrar, lo encontré frente al espejo, imponente, vistiendo un frac negro que acentuaba su palidez.
—¿Qué sucede, tío? —pregunté, rompiendo el silencio.
Me lanzó una mirada gélida antes de responder.
—Hoy vendrán visitas —dijo con una sonrisa que no llegaba a sus ojos mientras ajustaba el nudo de su corbata de seda negra.
—¿Y qué espera que haga yo?
—Solo quiero que los asustes. Cuando el miedo los haya paralizado por completo... yo me encargaré de ejecutarlos.
Sentí un escalofrío recorrer mi espalda.
—¿Por qué hace esto? —me atreví a cuestionar.
Su expresión cambió drásticamente. Se acercó a mí con una rapidez inhumana y rodeó mi cuello con sus dedos, apretando lo justo para recordarme quién mandaba.
—Lo hago porque estoy lleno de ira, dolor y maldad —siseó con voz ronca.
El timbre resonó por toda la mansión, salvándome de su furia. Me soltó bruscamente y bajó las escaleras con paso firme. Yo lo seguí, intentando recuperar el aliento. Tenía que advertirles, aunque apenas pudiera hablar del terror.
Al abrir la puerta, mi tío se transformó: su rostro ahora lucía una calma ensayada y una sonrisa acogedora. Frente a nosotros había seis jóvenes.
—Bienvenidos a la Mansión Horan. ¿Cómo están? —preguntó con una amabilidad fingida.
—Estamos muy bien —respondió una chica de sonrisa cálida—. Soy Valeska Styles. Él es mi hermano Harry, ellos son Liam y Zayn, y ellas mis amigas Camila y Sara.
—Yo soy Niall, y este es mi sobrino, Theo —dijo él, presentándome como si fuera un trofeo.
—Hola, Theo —dijeron al unísono. Sentí el calor subir a mis mejillas y respondí con un hilo de voz.
Mi tío los guio a sus habitaciones. Mientras caminábamos por los pasillos sombríos, Valeska me hizo una seña para que me acercara.
—Eres muy tierno, Theo —susurró—. ¿Puedo preguntarte algo? Me dijeron que aquí vivía mucha gente, ¿dónde están los demás?
El miedo me anudó la garganta.
—No puedo contarte mucho. Solo te diré que aquí ocurren cosas extrañas... Si entras, te costará mucho salir.
—Es obvio, estamos en medio del bosque —respondió ella, aunque su mirada decía otra cosa—. Pero no es eso... presiento algo extraño, algo que no puedo distinguir.
Se sentó en el borde de la cama y yo me apoyé en el marco de la puerta, observándola.
—¿Acaso puedes ver el futuro? —pregunté con curiosidad.
Ella asintió, mordiéndose el labio con nerviosismo.
—Debo estar loca.
—Quizás —murmuré antes de salir.
En el pasillo, mi tío me esperaba. Me miró negando con la cabeza, una advertencia silenciosa. Me encogí de hombros y corrí a mi habitación, cerrando la puerta con doble llave. Mi mente era un caos: no sabía si callar me hacía cómplice. Necesitaba salvar a Valeska, pero él me vigilaba cada segundo. Quizás la única forma de detener esto fuera ofreciendo mi propia vida... y creo que ya sé cómo hacerlo.
#391 en Fanfic
#630 en Thriller
#233 en Suspenso
en el texto hay muerte, en el texto hay odio, en el texto hay obsesin
Editado: 04.03.2026