—No...
La palabra escapó de los labios de Cristina casi sin voz.
La mansión entera tembló.
Las ventanas explotaron.
Los retratos cayeron de las paredes.
Y el gigantesco ojo rojo continuó observándola desde las profundidades.
—No soy tu princesa —gritó Cristina.
La entidad soltó una risa que hizo vibrar cada piedra de Blackwood.
—Aún no recuerdas.
Miles de sombras comenzaron a surgir de la grieta.
Tomaron forma humana.
Eran las almas atrapadas por la mansión durante generaciones.
Hombres.
Mujeres.
Niños.
Todos caminaban hacia Cristina.
Todos murmuraban la misma frase.
"Recuerda..."
Sofía se colocó frente a ella.
Intentando protegerla.
Pero la Dueña la sujetó del brazo.
—Debemos irnos.
—¿Por qué? —preguntó Cristina.
La Dueña parecía aterrada.
—Porque si recupera todos tus recuerdos, ya no podremos detenerlo.
La voz de la criatura resonó nuevamente.
—Ella me pertenece.
La grieta se abrió aún más.
Y algo comenzó a emerger.
Primero una mano gigantesca hecha de oscuridad.
Luego un brazo.
Después una silueta imposible de comprender.
Como si la realidad no pudiera decidir qué forma tenía.
Cristina sintió un dolor insoportable en la cabeza.
Imágenes comenzaron a aparecer.
Recuerdos.
Recuerdos que jamás había vivido.
O al menos eso creía.
Se vio a sí misma corriendo por los jardines de Blackwood cien años atrás.
Se vio jugando con Sofía.
Se vio llamando "madre" a la Dueña.
Y entonces recordó algo peor.
Mucho peor.
La noche en que murió.
La pequeña Cristina de aquella época había caído enferma.
Y mientras todos lloraban a su alrededor...
una sombra salió del suelo.
La misma entidad.
La misma voz.
El mismo ojo rojo.
—Ven conmigo —le había dicho.
La niña aceptó.
Y aquella decisión condenó a la mansión para siempre.
Cristina abrió los ojos.
Ahora entendía por qué la criatura la llamaba princesa.
Ella había sido la primera persona en cruzar voluntariamente hacia la oscuridad.
La primera.
Y la más importante.
—Lo recuerdo... —susurró.
La entidad rugió de felicidad.
La mansión comenzó a transformarse.
Las paredes se cubrieron de venas negras.
El techo desapareció.
Y el cielo sobre Blackwood se volvió completamente rojo.
La Dueña cayó de rodillas.
Sofía comenzó a llorar.
Porque sabían lo que significaba.
La última puerta estaba a punto de abrirse.
Y detrás de ella se encontraba el verdadero origen de todo.
Pero entonces...
entre el caos...
una nueva voz resonó.
Una voz familiar.
Una voz que Cristina jamás olvidaría.
—¡Cristina!
Era su madre.
Y por primera vez en diez años...
la vio.
De pie al otro lado de la grieta.
Viva.
Pero encadenada por sombras.
Y detrás de ella había una puerta gigantesca de hierro negro.
La puerta que mantenía encerrada a la entidad.
Su madre levantó la mirada y gritó con todas sus fuerzas:
—¡NO LO ESCUCHES! ¡ÉL MIENTE SOBRE TU PASADO!
El ojo rojo se abrió aún más.
La criatura rugió.
Y Cristina comprendió que estaba atrapada entre dos verdades.
La de la entidad.
Y la de su madre.
Pero solo una podía ser cierta.
Continuará... 🖤🏚️👁️🚪
#1440 en Fantasía
#738 en Personajes sobrenaturales
suspense secretos mentiras y muertes, intriga., mansión abandonada con secretos
Editado: 02.06.2026