La mansión de los secretos

Capitulo 12

La grieta rugía como un abismo vivo.
Las cadenas que aprisionaban a la madre de Cristina vibraban con fuerza mientras las sombras intentaban arrastrarla de nuevo hacia la oscuridad.
—¡Mamá! —gritó Cristina.
Su madre levantó la cabeza.
Estaba más delgada.
Más pálida.
Pero seguía siendo ella.
—Escúchame bien —dijo con desesperación—. La entidad te está mostrando recuerdos reales... pero no toda la verdad.
El gigantesco ojo rojo brilló con furia.
—¡Silencio!
La mansión tembló violentamente.
Varias paredes se derrumbaron.
Sofía cayó al suelo.
La Dueña observaba todo con una expresión imposible de descifrar.
—¿Qué verdad? —preguntó Cristina.
Su madre señaló la enorme puerta negra que estaba detrás de ella.
—Hace cien años tú no elegiste entrar en la oscuridad.
Cristina sintió que el mundo se detenía.
—¿Qué?
—Fuiste sacrificada.
El silencio llenó la mansión.
Incluso la entidad dejó de hablar.
La Dueña cerró los ojos.
Como si hubiera esperado aquel momento durante décadas.
—No... —susurró Cristina.
—La Dueña hizo un pacto para salvarte —continuó su madre—. Pero cuando el pacto falló, la entidad te tomó por la fuerza.
La criatura rugió.
—¡MENTIRA!
Las sombras explotaron alrededor de la grieta.
Pero ahora Cristina comenzó a ver nuevos recuerdos.
Más profundos.
Más antiguos.
Y esta vez observó algo que la entidad había ocultado.
Vio a la pequeña Cristina de hacía cien años llorando.
Vio cómo intentaba escapar.
Vio cómo la sombra la arrastraba mientras gritaba por su madre.
Y vio a la Dueña tratando de salvarla.
La mujer cayó de rodillas en el presente.
Llorando por primera vez.
—Perdóname...
Las lágrimas negras descendían por el lugar donde debería estar su rostro.
—Todo fue culpa mía.
Cristina sintió que el corazón se le rompía.
Durante toda la historia había creído que la Dueña era el monstruo.
Pero ella también había sido una víctima.
La primera víctima.
Entonces algo cambió.
El ojo rojo comenzó a cerrarse.
Lentamente.
Como si estuviera perdiendo el control.
La entidad habló con una voz llena de odio.
—Si descubre la verdad completa... seré destruido.
La madre de Cristina extendió una mano.
—Entonces ven.
—¿Adónde?
—A la habitación más antigua de la mansión.
Sofía abrió mucho los ojos.
La Dueña también.
Porque ambas sabían lo que significaba.
La habitación más antigua era un lugar prohibido incluso para las sombras.
Un lugar oculto desde antes de que Blackwood existiera.
El lugar donde descansaba el secreto original.
El secreto capaz de destruir a la entidad para siempre.
Pero también el secreto que podía acabar con la mansión.
Y con todos los que seguían atrapados dentro de ella.
Mientras el suelo comenzaba a romperse bajo sus pies, Cristina tomó una decisión.
Por primera vez ya no correría.
Ya no huiría.
Miró a la entidad directamente.
Y dijo:
—Voy a descubrir toda la verdad.
Entonces, en algún lugar profundo de la mansión...
una puerta que había permanecido cerrada durante más de cien años...
se abrió.
Continuará... 🖤🏚️🚪✨




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.