La visión golpeó a Cristina como una ola.
De pronto ya no estaba en la habitación.
Ni en la mansión.
Ni siquiera en el presente.
Flotaba en una oscuridad infinita.
Sin cielo.
Sin tierra.
Sin tiempo.
Y allí, mucho más abajo de donde alcanzaba la vista...
vio algo.
Una inmensa prisión de piedra.
Miles de cadenas la rodeaban.
Cada una tan gruesa como un árbol.
Y en el centro de aquella prisión se encontraba una sombra gigantesca.
Dormida.
Tan enorme que la entidad del ojo rojo parecía insignificante a su lado.
Cristina sintió un terror que jamás había experimentado.
—¿Qué es eso?
La voz de Elías respondió a su lado.
—El primer sueño.
—No entiendo.
—Antes de los seres humanos. Antes de las ciudades. Antes de la historia... existía algo que soñaba.
La sombra dormida se movió levemente.
Y una sola sacudida provocó terremotos en la visión.
—Cuando sueña, crea mundos. Cuando despierta... los destruye.
Cristina sintió que le faltaba el aire.
—¿La entidad del pozo trabaja para eso?
Elías negó con la cabeza.
—No.
—Entonces...
—También es una prisionera.
La verdad cayó sobre Cristina como un rayo.
Todo ese tiempo había luchado contra el monstruo equivocado.
La entidad bajo Blackwood era peligrosa.
Cruel.
Oscura.
Pero también estaba atrapada.
Utilizada.
Manipulada.
Entonces la visión cambió.
Cristina vio el antiguo culto.
Los encapuchados reunidos alrededor del pozo.
Escuchó sus rezos.
Y comprendió el error que cometieron.
No adoraban a la entidad.
Intentaban mantener dormido aquello que estaba debajo.
Pero generación tras generación olvidaron la verdad.
Hasta que la historia se convirtió en leyenda.
Y la leyenda en mentira.
La visión desapareció.
Cristina abrió los ojos.
Había regresado a la habitación más antigua.
Pero algo había cambiado.
Elías estaba mirando hacia el techo.
Sofía lloraba.
La Dueña había caído de rodillas.
Y la madre de Cristina observaba la puerta aterrada.
—¿Qué ocurre?
Nadie respondió.
Porque un sonido acababa de resonar por toda la mansión.
No era un rugido.
No era una voz.
Era algo peor.
Un bostezo.
Lento.
Profundo.
Imposible.
Como si una criatura del tamaño de un mundo acabara de despertar tras un sueño de miles de años.
La mansión entera comenzó a romperse.
CRAAACK.
Grietas negras aparecieron en paredes, techos y suelos.
Y por primera vez...
el gigantesco ojo rojo de la entidad mostró miedo.
Verdadero miedo.
Entonces la voz de la criatura resonó en toda Blackwood.
Pero ya no sonaba arrogante.
Sonaba desesperada.
"¡CORRAN!"
El silencio cayó sobre todos.
Cristina sintió un escalofrío.
Si incluso el monstruo que había aterrorizado la mansión durante siglos estaba asustado...
¿qué clase de horror acababa de despertar?
Y entonces...
desde las profundidades bajo Blackwood...
algo abrió los ojos.
Dos ojos.
Dorados.
Tan antiguos como el universo.
Y la oscuridad comenzó a sonreír.
Continuará... 🖤🏚️👁️✨🌑📖
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Editado: 02.06.2026