La mansión de los secretos

Capitulo 18

El viento rugía entre las ruinas de Blackwood.
Las paredes que aún permanecían en pie comenzaron a inclinarse peligrosamente.
Pero nadie se movió.
Todos miraban a la pequeña niña.
La niña que acababa de aparecer de la nada.
La niña con el rostro de Cristina.
El Soñador había dejado de sonreír.
Y eso era algo que ninguno de ellos había visto antes.
—¿Quién eres? —preguntó Cristina.
La niña la observó con ternura.
Como si hubiera esperado ese momento durante siglos.
—Soy la parte de ti que sobrevivió.
El Soñador dio un paso adelante.
—No deberías existir.
La niña sonrió.
—Y, sin embargo, aquí estoy.
Una poderosa luz comenzó a brotar de su cuerpo.
Las sombras retrocedieron.
Las grietas dejaron de expandirse.
Por primera vez desde que comenzó aquella pesadilla, la oscuridad parecía perder terreno.
—Cuando intentaste llevártela —dijo la niña mirando al Soñador— no lograste quedarse con todo.
La luz se intensificó.
—Una parte de Cristina escapó.
Cristina sintió un fuerte dolor en el pecho.
Y entonces comenzaron a aparecer recuerdos.
No recuerdos de terror.
No recuerdos de muerte.
Recuerdos felices.
Su madre abrazándola.
Su primera risa.
Sus sueños.
Sus esperanzas.
Todo aquello que la oscuridad nunca pudo tocar.
La niña levantó una mano.
Y una esfera brillante apareció entre sus dedos.
Dentro de ella brillaban miles de pequeñas luces.
—Esto es lo que nunca pudiste robar.
El Soñador retrocedió.
—No...
Por primera vez su voz tembló.
—La esperanza —susurró Elías.
La Dueña comenzó a llorar.
Sofía sonrió por primera vez en siglos.
Porque todos comprendieron algo.
La criatura había acumulado poder durante miles de años.
Pero había ignorado algo que consideraba insignificante.
La capacidad humana de seguir adelante incluso después del dolor.
La pequeña niña caminó hasta Cristina.
Y colocó la esfera luminosa sobre su corazón.
Al instante, una oleada de energía recorrió todo su cuerpo.
Las sombras desaparecieron.
El miedo desapareció.
Y Cristina recordó quién era realmente.
No una heredera.
No una prisionera.
No una pieza del Soñador.
Simplemente Cristina.
Y esa verdad resultó más poderosa que cualquier magia.
El Soñador observó aquello con horror.
Porque acababa de comprender algo.
Si Cristina recuperaba completamente su identidad...
él perdería el control para siempre.
Entonces el cielo se abrió.
Un enorme círculo de luz apareció sobre las ruinas de Blackwood.
Y una voz desconocida resonó por todo el lugar:
"EL JUICIO HA COMENZADO."
Todos levantaron la vista.
Incluso el Soñador.
Incluso Elías.
Incluso la Dueña.
Porque aquella voz no pertenecía a ninguno de ellos.
Y lo que estaba descendiendo desde el cielo era mucho más antiguo que la mansión.
Más antiguo que el Soñador.
Más antiguo que el tiempo.
La batalla final acababa de comenzar.




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