El cielo se partió en dos.
Un círculo de luz gigantesco apareció sobre las ruinas de Blackwood.
Rayos plateados descendían desde él como raíces atravesando las nubes.
Todos observaban en silencio.
Incluso el Soñador.
Incluso la oscuridad.
Porque aquello no pertenecía a ninguno de sus mundos.
La voz volvió a resonar.
Más fuerte.
Más antigua.
"HA LLEGADO LA HORA DE ELEGIR."
Del círculo descendieron tres figuras envueltas en luz.
No tenían rostro.
No tenían alas.
No tenían forma humana definida.
Parecían constelaciones vivientes.
Millones de estrellas brillaban dentro de sus cuerpos.
Cristina sintió una presencia inmensa.
No era miedo.
Era algo parecido al respeto.
La primera figura habló.
"Nosotros observamos cuando nacieron los primeros sueños."
La segunda continuó.
"Observamos cuando nació el miedo."
La tercera fijó su mirada en el Soñador.
"Y observamos cuando rompiste el equilibrio."
El Soñador permaneció inmóvil.
Por primera vez parecía cansado.
Muy cansado.
—Yo no elegí existir.
Las figuras guardaron silencio.
Porque aquella afirmación era cierta.
Elías bajó la cabeza.
La Dueña cerró los ojos.
Incluso Cristina comprendió algo importante.
El Soñador había causado sufrimiento.
Había destruido vidas.
Pero él también había nacido atrapado en un destino que nunca eligió.
La primera figura extendió una mano luminosa.
Y una balanza gigantesca apareció sobre Blackwood.
En uno de sus lados brillaban miles de pequeñas luces.
Esperanza.
Amor.
Recuerdos felices.
En el otro lado se acumulaban sombras.
Miedo.
Dolor.
Pérdida.
Toda la historia de la humanidad parecía reflejada allí.
—¿Qué es eso? —preguntó Cristina.
La voz respondió.
"El peso de las almas."
Entonces ocurrió algo inesperado.
La balanza quedó perfectamente equilibrada.
Ni la luz ni la oscuridad vencían.
Porque ambas formaban parte de la existencia.
Las figuras se volvieron hacia Cristina.
"Solo tú puedes decidir."
El corazón de Cristina comenzó a latir con fuerza.
—¿Decidir qué?
La respuesta hizo temblar el universo.
"Si el Soñador debe desaparecer..."
Las estrellas comenzaron a apagarse.
"...o si merece una segunda oportunidad."
Todos quedaron paralizados.
Elías.
Sofía.
Su madre.
La Dueña.
Nadie esperaba esa elección.
Porque destruir al Soñador significaría terminar con la amenaza.
Pero también significaría borrar para siempre un ser que jamás había tenido la oportunidad de cambiar.
El Soñador observó a Cristina.
Por primera vez no había arrogancia en sus ojos.
Ni poder.
Ni oscuridad.
Solo incertidumbre.
Como la de un niño perdido.
Y entonces dijo algo que nadie esperaba.
—Si decides destruirme...
haré algo que nunca hice antes.
Cristina contuvo la respiración.
—¿Qué?
El Soñador bajó la mirada.
Y respondió con una sola palabra:
"Aceptarlo."
El silencio cayó sobre las ruinas.
Y mientras las estrellas observaban desde lo alto...
Cristina comprendió que la decisión más difícil de toda la historia estaba ahora en sus manos.
Continuará... 🖤🏚️✨⚖️🌟📖👁️
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Editado: 02.06.2026