Hoy he dejado de intentarlo,
cansada de humillarme,
de perseguir lo inalcanzable,
de salvar lo insalvable.
Ya no tengo energía
para seguir deseando lo imposible,
si me quieres, dilo fuerte,
¿de qué sirve ser invisible
en un cuarto donde todo arde?
Parece que me respetas
solo cuando se trata de soltarme.
Soy la única de tus historias
que no quisiste terminar de contarme.
Debo olvidarte,
apagar el sistema que me hace pensarte,
porque rogar ya no me queda,
ni dormir llorando por verte.
¿Y para qué?
¿Para un amor que se esconde,
que me exige y no responde,
que me pide ser valiente
mientras huye cobardemente?
Y grito basta,
antes de romperme,
antes de que toda yo
deje de encenderse.