La máquina: versos de un sistema roto

Cierre forzado

No quise apagar la luz,
pero el brillo se volvió herida,
y aunque mi alma gritaba,
el silencio me pedía calma.

Dije adiós sin querer,
con el corazón a medias,
atrapada entre el deseo
y la certeza del quebranto.

Era un cierre sin aviso,
un corte abrupto en la historia,
pero era lo que urgía:
cerrar puertas, soltar memorias.

No era el final que soñé,
pero sí el que precisé,
porque aferrarme a lo muerto
solo prolongaba mi pena.

Así aprendí a dejar ir,
a soltar sin olvido,
a construir un mañana
desde este adiós dolorido.




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