La máquina: versos de un sistema roto

Nueva interfaz

Hoy no me vestí para gustarte,
ni me peiné pensando en cómo me verías.
Hoy me miré al espejo
y, por primera vez,
no sentí que debía pedir perdón
por la cara que me devolvía la mirada.

Hubo un tiempo en que era todo máscara,
código escrito con tus preferencias,
cada gesto programado
para no incomodar,
para encajar en tu molde,
para merecer amor.

Pero ese lenguaje ya no me sirve.
Tu diseño tenía errores,
y yo… yo me estoy redibujando.

He limpiado la pantalla de juicios,
reajustado los colores de mi voz,
abierto ventanas nuevas
donde antes solo había sombras.
Ya no me borro los bordes
para caber.
Me extiendo.
Me planto.
Me muestro.

Soy otra.
No mejor, no perfecta,
solo más mía.

Y sé que aún hay archivos corruptos,
recuerdos que saltan como virus,
inseguridades que me sabotean
cuando cae la noche.
Pero incluso en eso…
hay ternura.

Porque construir una nueva interfaz
no es borrar todo,
es integrar lo roto
con lo que empieza a nacer.

Y aunque tiemblo,
aunque a veces me cuesta sostenerme,
esta vez me miro
y no me odio tanto.
Esta vez me quedo.
Conmigo.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.