La marca de la luz y la oscuridad

Encuentro

SAMARA 

Ya hace una semana que estoy en NEW York,  había estado ahorrando así que conseguí un apartamento super económico, también conseguí un trabajo en una cafetería y me esta llendo muy bien, las clases empiezan el lunes y estoy super feliz por que por fin voy a poder cumplir mis sueños. 

Estoy leyendo un libro cuando miro la hora me doy cuenta que me ha cogido la tarde para ir a trabajar, me empiezo a apurar me pongo un pantalón negro, y un crotop blanco, no soy la mujer mas hermosa del mundo pero tengo mis atributos, como por ejemplo mi cabello negro largo, mis curvas y mi gran trasero, amo como soy pues nunca me he acomplejado por nada. 

Dentro a la cafetería que queda a dos cuadras de mi casa, saludo me pongo el delantal y empiezo a trabajar, en la mitad del local en una de las mesas está un hombre muy apuesto con una mujer que parece barbie, no se por que pero me dieron muchos nervios cuando me disponía a ir a atenderlos 

---Buenas tardes, les voy a tomar el pedido-- el hombre guapo asiente y me mira como bicho raro, mientras que la barbie me sonríe. 

--- ohh hola, a mi me das un pastel de chocolate y un capuchino y tu que ordenaras cariño--- pregunta la barbie a ese Dios griego que la acompaña 

--- quiero solo un café gracias ya se puede retirar--- al parecer no le caí bien o seguro no los atendí de la mejor manera pero este tipo parecía irritado por tenerme al lado así que me dirigí a la barra y me dispuse a alistar su pedido. 

Cuando les lleve el pedido me dispuse a atender los otros clientes, mientras miraba a esa parejita que parecían divertirse pues el Dios griego había dejado su mala cara y estaba disfrutando con la chica que supongo que debe ser su novia, que afortunada es, por estar sumida en mis pensamientos deje caer la bandeja con mi otro pedido así que me puse a recogerlos cuando alguien me ayudo. Me paralice cuando me di cuenta que era el Dios griego ¡wow que calor hace, me voy a derretir!.  

--- muchas gracias señor.--- estoy segura que estába roja de la vergüenza. 

--- No me gusta la gente que no se concentra en su trabajo,  así que ponga más cuidado mesera de cuarta--- cuando dijo eso mi sangre hervía estoy segura que si no necesitara el trabajo ya lo hubiera matado. 

--- pues usted no es mi jefe y no me puede darme ordenes--- fue lo único que se me ocurrió decir, ahora si la regué y si va y pone la queja y mi jefe me hechan que voy a hacer, pero el me sacó de mis cabales. 

--- pues estas equivocada meserilla yo si soy su jefe, a con que no te dijeron, tu jefe el que conoces también es mi empleado, así que mas respeto hacia mi, es una orden.--- no puede ser la regué me van a hechar, y si lloro no no puedo llorar, tragame tierra. 

--- discúlpeme Señor, no me vaya a despedir por favor  necesito el trabajo--- dije llorando, no por que estoy llorando soy una débil. 

El hombre me dijo que me calmara que no me iba a despedir pero que me iba a estar supervisando el mismo, dicho eso dio media vuelta y se fue hacia su barbie que ya lo esperaba en la puerta de la cafetería. 

Agradecí internamente aunque me sentía mal por que el me trató mal, y pues eso me lastima, siempre he sido así, soy muy débil y miedosa y frágil, aveces desearía ser más fuerte y tener más carácter. 

 

BASTIAN

Era medio día y había quedado con mi mejor amiga y prima Sofía de ir a una de mis cafeterías a tomar algo, estabamos platicando habíamos acabado de llegar, cuando por la puerta dentro una hermosa mujer de cabello largo y negro, unas curvas de infarto y un trasero delicioso.  

---se te fueron los ojos--- menciono Sofía con una sonrisa burlóna yo solo hice mala cara y me quedé en silencio, cuando depronto esta se acercó y yo no entendía esta hermosa niña trabajaba para mi esto si es una novedad. Se acercó nos atendió y mientras la miraba me decía a mi mismo que lo mio eran las modelos, no niñas comunes como estas. 

Mi lobo Ray. Empezó a hablar 

--- la quiero para mi, ella es mia--- yo le respondía. Que te pasa por Dios no es de nuestro gusto así que quedate callado. No escuche decir mas, ella trajo el pedido y se fue a atender otras mesas si que es eficiente, estaba sumido en mi conversación con Sofía cuando escuche que algo se había caído alce mi  vista y vi a esa hermosa pelinegra recogiendo, no se por que pero un impulso me llevó a ella, me dispuse a ayudarle apenas me vio pude notar su nerviosismo.

--- muchas gracias señor--- escuche decir la vi tan tierna con esas mejillas ruborizadas, pero que me estaba pasando yo no veo en las mujeres más que sexo. 

--- pues no me gusta la gente que no se concentra en su trabajo, así que ponga más atención en su trabajo mesera de cuarta--- fue lo único que le dije, pues me parecía hermosa pero no se por que razón me irritaba tenerla tan cerca, ella se veía muy molesta y aun así se veía realmente hermosa. (demonios que me esta pasando, reacciona bastian) 

--- pues usted no es mi jefe y no me puede darme órdenes--- eso si no lo veía venir, ella no sabía que yo el dueño de la cafetería pues claro era de esperarse obvio tengo un administrador por que no puedo estar al pendiente de todo. 

---pues estas equivocada meserilla yo si soy su jefe, a con que no te dijeron, tu jefe el que conoces también es mi empleado, así que mas respeto hacia mi, es una orden.--- se sorprendió tanto que vi como sus mejillas se volvían sangre, se notaba avergonzada pero tenía que ser duro con ella, además enserio que esa chiquilla me irritaba. 

---discúlpeme Señor, no me vaya a despedir por favor necesito el trabajo--- dijo mientras lloraba, esta niña si que es débil y pues es obvio que se ve que es una necesitada por eso no la voy a despedir, pues podré aparentar ser malo pero me gusta ayudar a la gente que lo necesita. 

Decicidi decirle que no llorara más para calmarla y salí de ahí pues Sofía me estaba esperando y estar junto a ella me provocaba sierto cosquilleo en el estómago, así que decidí salir de ahí lo mas pronto posible, esta sensación era muy extraña. 




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