-¡MIERDA! -Al momento de caer en seguida se levantó, pero el portal ya había desaparecido, corrió hasta el fondo y golpeando la pared con todas sus fuerzas como si esta le trajera a Anny devuelta gritaba. -¡ANNY! ¡ANNY! -Las lágrimas corrían por sus mejillas, no escuchaba nada a su alrededor, lo único en lo que podía pensar era en la cara de Anny al soltarlo, no sabía que había pasado, donde estaba, solo podía llorar en ese momento.
-Henry. ¿Qué sucedió? -Artemisia llego corriendo al salón, pero al ver solo a Henry comenzó a entrar en pánico. -Henry ¿Dónde está Anny? ¡¿DONDE ESTA MI SOBRINA?! -Tomo al chico por los hombros, y al ver su cara llena de lágrimas pensó lo peor. -No... ¿Esta...?
-No, bueno, no lo sé realmente...-Henry solo cayó al suelo derrotado-Todo iba tan bien, no sé por qué motivo me arrojo y ella prefirió quedarse, no entiendo por qué hizo esa estupidez...
En ese momento una presencia apareció.
-Por amor. -Obielus se acercó a Henry, pero en sus ojos Henry también noto la desesperación en el fondo. -Y fue de lo más estúpido que pudo hacer. -Antes de que Henry pudiera reaccionar con un solo movimiento en la nuca del chico Obielus lo puso a dormir un rato.
Artemisia estaba en shock, no sabía que le diría a Fidel, de alguna forma él se enteraría, no sabía si Anny estaba bien, si estaba lastimada, para empezar ni siquiera sabía dónde estaba.
Antes de seguir perdida en sus pensamientos sintió el jalón de su ropa por parte de Obielus.
-No hay tiempo, si descubren lo importante que es, y, sobre todo, si saben lo de la profecía, no dudaran en matarla. -Un jadeo salió de la boca de Artemisia.
-No, no podemos permitirlo, es solo una niña. -dijo soltando grandes lágrimas.
-Lo sé, en cuanto este chico despierte, comenzaremos a planear todo para sacarla de donde quiera que este. - Ambos miraron a Henry, el cual era la última esperanza.
...
En aquella torre ya había pasado un mes aproximadamente, Anny se la pasaba tarareando canciones de su infancia mientras Lowell le pedía que se callara.
Había aprendido rápido como funcionaba todo, para empezar, la comida (la cual era poca, la suficiente para mantenerla con vida) estaba envenenada con algo que bloqueaba su magia, pero parecía que la comida de Lowell no lo estaba, ya que constantemente iban a revisar su salud, por lo menos 4 veces a la semana, mientras que a Anny solo la miraban, y como ambos estaban encadenados, no podían hacer mucho.
Los guardias eran callados, no se comunicaban en lo absoluto, solo entraban y salían ya sea para dejar la comida o para revisar a Lowell, el cual solo se callaba, no se movía ni emitía ruido alguno, parecía muy resignado a que esa era y seria su vida.
En las noches solían escuchar gritos de más abajo, a veces escuchaban golpes y algunas otras escuchaban carretillas, el chirrido de esas ruedas no la dejaba dormir, pero Lowell tampoco le decía que provocaba ese ruido. Cuando aún tenía pesadillas solo le quedaba acurrucarse en una esquina, sacaba su mariposa (que de alguna forma los guardias no lograron quitársela) y miraba con amor y ternura mientras extrañaba a Henry, aunque Lowell solo le decía que ese amor era algo ridículo.
-Ese amor de sueños no te llevara a nada aquí. -Decía con fastidio por la poca luz que irradiaba la mariposa. -¿Por qué es tan importante el chico humano?
-Ya te he dicho que no es humano, o al menos eso creo. -Hizo una pausa. -Es mi compañero, me ha seguido en todo esto y nunca me ha dejado sola.
-Si nunca te ha dejado sola, ¿Por qué estás sola aquí? -pregunto con ironía.
-No estoy sola, para empezar estoy contigo, sé que él está cerca de mí, sé que el vendrá a buscarme, solo estamos a un mensaje de distancia. -Sonrió, tenía toda la esperanza de que el vendría a buscarla.
Vio como el sol comenzaba a iluminar la torre, se sentó en su puesto y sonrió a Lowell, quien con algo de fastidio rodo los ojos.
-Por escuchar hablar de tu príncipe no pude dormir. - Anny rio.
-No es un príncipe, solo es... lindo, no sé cómo explicarlo. -Sus mejillas se sonrojaron y Lowell aprovecho para reírse de ella.
Pero la risa de Lowell se detuvo al ver un guardia entrando a la celda, Anny pensó que era muy temprano para que vinieran a dejarles comida, pero no era esa la intención del guardia. Con rapidez quito las cadenas de los pies y manos de Lowell, mientras con un tirón lo hizo salir rápidamente.
-Lowell, ¿A dónde vas? ¿A dónde te llevan? -Anny se puso nerviosa, y aunque intento alcanzar a Lowell por su mano, no lo logro, este no la miro, solo salió en silencio, y el guardia con magia volvió a cerrar la celda, Anny quedo desconcertada y preocupada, porque pese al corto tiempo, comenzó a tenerle un cariño amistoso a Lowell, y en todo ese mes nunca se lo habían llevado fuera de la celda.
Las horas pasaron, pese a que le llevaron comida no quiso probar bocado alguno, la preocupación no la dejaba tranquila, y aunque les imploraba a los guardias que le dijeran algo sobre Lowell, no pronunciaban palabra alguna.
Casi a la media noche por fin un guardia trajo a un Lowell casi desmayado en sus brazos, lo puso en el suelo y con magia lo ato nuevamente, Anny se quedó callada esperando a que el guardia se fuera, cuando por fin este se alejó lo suficiente, se acercó a Lowell con algo de miedo.
-Lowell, ¿Estas bien? -Lowell tenía lágrimas en sus ojos, y en su brazo una venda con algo de sangre, con sus pocas fuerzas miro a Anny y dijo suave.
-Tranquila, es algo de todos los meses, me da lastima contigo que tengas que verme así, debe ser un poco traumante ¿No? - Soltó una pequeña risita mientras soltaba un jadeo de dolor. - Déjame tranquilo Anny, solo te pido eso. -Pero Anny no cedió.
-No puedo, necesito saber algo, por lo menos una explicación. -Su voz estaba agitada. -¿Es probable que me quede aquí sola? ¿Te hacen daño? -pregunto con afanes de obtener respuesta, pero Lowell no respondía.