El invierno de los primeros meses del año azotaba las tierras de las sombras, Henry, como era de costumbre, luchaba contra viento y marea para seguir preparándose para rescatar a Anny. Esta vez se encontraban en medio de una gran ventisca, Fidel le estaba enseñando a resistir precisamente esos climas, los cuales podrían ser imprevistos en su momento de ir a donde sea que estaba Anny. Al revisar el mapa que se llevaron Fidel teorizo que Anny podría estar en algún lugar del oeste, pero era solo eso, una teoría.
-¡Vamos chico, lo estás haciendo muy bien! -gritaba Fidel desde una distancia considerable al ver al chico avanzar poco a poco en contra del viento.
-¡Cállate! -grito Henry enojado, ciertamente no era muy agradable estar resistiendo la gran ventisca el solo.
Llevaba unas gafas las cuales impedían que mugre e insectos se colaran en sus ojos, aun así, era difícil ver hacia delante. Para rematar estaba nublado, empezaba a sentir gotas de agua golpear su cuerpo mientras se esforzaba por avanzar al punto indicado por Fidel para así poder irse de nuevo al refugio. Justo cuando estaba por llegar al punto una mariposa chocó contra sus gafas haciéndolo caer al suelo y ser arrastrado por la ventisca, antes de ser arrastrado más lejos Fidel logro agarrarlo de un brazo con fuerza, antes de que pudiera quitar la mariposa de su vista Fidel abrió un portal detrás de ambos y dejo que la ventisca hiciera lo suyo, arrastrándolos hacia el portal.
-Ay chico, ya casi lo tenías, déjame ver qué fue lo que te hizo perder tanto progreso. -Fidel le quito las gafas y mientras Henry se levantaba tomo la mariposa en sus manos, que pese a chocar bruscamente contra las gafas se encontraba intacta. -Esto es interesante...
Cuando Henry se levantó y observo con más atención la mariposa de inmediato se la quito a Fidel de las manos.
-¡Oye! Eso fue grosero chico. -Fidel frunció el ceño algo indignado, pero al ver que Henry no respondía se acercó. -Hey, ¿Qué sucede? -Tomo el hombro del chico y este volteo con algunas lágrimas en sus ojos.
-Es la mariposa de Anny. -Fidel rápidamente se la arrebato de nuevo y la puso sobre la mesa. - ¿Qué te pasa?
-No debemos de tocarla más. -Fidel aparto al chico que tenía intenciones de agarrarla. - Sospecho que Anny envió un mensaje, de otra forma, no te habría encontrado. Para que justo chocara contigo en aquella ventisca es mucha casualidad.
Ambos se quedaron callados esperando que la mariposa emitiera algún sonido, se moviera o simplemente hiciera algo, pero esta se mantuvo inmóvil sobre la mesa.
-¿Cariño? ¿Por qué llegaron tan temprano? -Artemisia entro en la cocina y vio a los chicos lejos de la mesa, confundida miro a esta y en cuestión de segundos distinguió la mariposa. -¿Cómo encontraron eso? -dijo asustada.
-Chocó contra Henry mientras estábamos en la ventisca. -Todos volvieron su mirada a la mariposa, quien seguía inmóvil. -No ha emitido sonido alguno, se supone que ya debería de haberse escuchado el mensaje que Anny envió. -Artemisia miro a Henry con una idea en mente.
-¿Ya Henry intento hablarle? -Ambos hombres la miraron confundidos. -¿Recuerdas que hace muchos años para evitar que los mensajes fueran interceptados se creó una especie de "contraseña"? -Fidel asintió. -Creo que Anny debió de haber hecho algo parecido, dudo que sepa o haya aprendido a hacerlo correctamente, pero no perdemos nada con intentarlo.
-¿Y si no es a mí a quien mando el mensaje? -dijo Henry algo triste.
-Dudo que no sea a ti, inténtalo. -Henry se acercó dudoso, miro a ambos adultos y con algo de nervios pregunto:
-¿Y que le digo? -Artemisia soltó una pequeña risa, pero con dulzura le respondió.
-Algo que siempre le dirías a Anny. -Y con ello Henry hablo.
-Hola, Noches. -Y con ello la mariposa tomo un brillo plateado, revoloteo rápidamente sus alas y la voz de Anny comenzó a escucharse por la habitación.
-Hola Henry, querido. -Se escucho la risa de Anny, pero era una risa cansada, en el fondo de la habitación Fidel gruño bajo. - Se que ha pasado el tiempo, sé que debes de estar esforzándote mucho para venir por mí, ¿Lo estás haciendo?
Una sonrisa se dibujó en Henry mientras sus ojos se aguaban. Tanto tiempo sin escuchar su voz y ahora nuevamente inundaba sus oídos, dándole mas moral y un trago de vida, la extrañaba con locura genuina.
-No sé exactamente que decirte aparte que necesito que te des prisa, aquí las cosas cada vez son peores, sola no puedo hacer esto. Bloquearon toda mi magia con un montón de veneno, no puedo hacer un simple Atragot. - Se escucho un moqueo y Fidel en el fondo de la habitación se apretó los labios con fuerza.
-La mariposa te dará las coordenadas exactas, espero que escuches esto con alguien más que las anote. -Antes de que acabara la frase Obielus apareció con una hoja y un lápiz para anotar. - Los extraño, extraño la comida de Artemisia, al gruñón de Obielus pero, y no menos importante, a ti, espero que me extrañes también. -Se escucho como la voz de Anny se quebraba y comenzaba a llorar, Henry se encontraba derramando lagrimas para ese punto.
-Te quiero, los quiero a todos, hasta luego... príncipe. -Henry se sonrojo notablemente, pero antes de decir algo la mariposa comenzó a emitir sonidos extraños, cosa que solo Obielus anotaba y Fidel entrecerraba los ojos concentrado, cuando la mariposa perdió su brillo y dejo de aletear los mayores hablaron.
-Dime que si entendiste Fidel, te pateare muy fuerte si respondes que no. -Fidel asintió y con una voz seria dijo:
-Esta al este, debe ser el antiguo castillo de nuestra familia, a esos malditos les gusto mucho estar ahí amontonados como ratas. -Camino hacia la mesa y con un chasquido hizo aparecer el mapa del territorio de las sombras. - Bien, estamos aquí. -Señalo en medio del mapa. -Si es al este y es donde creo, debemos de ir justo aquí. -Volvió a señalar un punto en el mapa, con unos alfileres marco ambos puntos y con un hilo trazo una ruta. - No hay tiempo que perder, debemos de irnos lo más pronto posible.