La marca de las sombras

25. Gritar con fuerza

Anny despertó con algo de dolor en su cuerpo, pese a dormir por más de un año en esa celda, aun no se acostumbraba a la dureza del suelo. Cuando se incorporó vio a Lowell en frente de ella con una gran sonrisa, algo inusual en él.

-¿Qué te tiene tan contento? -pregunto contagiándose de su sonrisa.

-Mencionaste que tu cumpleaños es el 11 de septiembre, ¿Verdad? -Anny asintió confundida. -Bueno querida, ¡Feliz cumpleaños! -Y antes de que Anny le respondiera saco de sus pantalones su mariposa. Anny se levantó enseguida y la tomo en sus manos.

-No puedo creerlo... Llego esta mañana, ¿verdad? -Lowell asintió con entusiasmo.

-No pude hacer que me dijera el mensaje, supongo que usaron la misma magia que tú.

-Debo agradecerte ese sacrificio en darme tu comida, sin ello, esto no sería posible. -Anny abrazo fuerte a Lowell, quien correspondió el abrazo emocionado.

-Vamos, dile algo para que reproduzca el mensaje. -Anny la dejo en el suelo de la celda y procedió a hablar.

-Hola, Hen. -La mariposa brillo intensamente y comenzó a revolotear sus alas.

-Querida. -Anny amplio su sonrisa al escuchar la voz de Henry, aunque Lowell solo puso una mueca de confusión, pensó que la voz del chico sería más gruesa. -Estoy aquí, estoy exactamente en las coordenadas, pero no podemos entrar aun por ti. -La sonrisa de Anny bajo un poco. -Estamos esperando una señal, no se realmente cual, pero creo que eso depende de ti, dame esa señal, y no me importara nada aparte de entrar por ti. Dame esa señal, querida, que no soporto más estar lejos de ti. -Lowell rio, tal vez ese amor no era tan fantasioso como creía, Anny solo se sonrojo con una sonrisa. -Envíame esta mariposa de vuelta como señal, te extraño.

Y con eso la mariposa perdió su brillo y dejo de aletear.

-No hay tiempo que perder. -Anny tomo la mariposa entre sus manos y soplo, fue como si su aliento se hubiera vuelto escarcha y empapo a la mariposa con esta, la cual rápidamente emprendió vuelo. -Tu cumpleaños esta vez no será aquí, Lowell.

-Sera bueno celebrarlo contigo, supongo que te volviste parte de mi manada. -Lowell sonrió y le revolvió el cabello con cariño. -Espero que tu familia también me considere parte de la suya.

-Al menos Henry tendrá un chico con el cual hablar. -Anny sonrió.

-Cuando salgamos de aquí, te conseguiré un lindo regalo. Después de todo sigues siendo la princesa. -Y en modo de burla hizo una reverencia.

-No lo creo, no acepto más que las más codiciosas joyas y las más finas perlas del mar. -Ambos soltaron una gran carcajada.

Pero el momento se vio interrumpido cuando un imponente guardia se hizo presente, abrió la celda, pero para sorpresa de ambos el hombre enmascarado fue quien entro.

-¿Qué? Creí que por ser un día tan especial podría escoltarte personalmente a tu regalo. -Una sonrisa se puso en el rostro del hombre, el cual no era visible para los chicos. Anny con una mirada seria solo se puso enfrente de Lowell. -Que linda princesa, pero no, no vengo por él, vengo por ti. -Y de un rápido movimiento junto sus manos y piernas y la hizo levitar, Anny ponía resistencia, pero no podía moverse.

Lowell trato de levantarse y alcanzarla, pero sintió como era aprisionado contra la pared, solo miraba con ira como se llevaban a Anny, pero tenía que ser paciente, todo era parte del plan, y confiaba en que todo saldría bien.

El hombre iba caminando con Anny detrás de él, estaba casi dando saltitos mientras se dirigían a esa temida habitación.

-¿Sabes? Para los ángeles los 15 años son muy importantes, es cuando las niñas se convierten en mujeres, así que te daré un regalo merecido para una mujer. -Cuando Anny escucho eso sintió un vacío en su estómago y una gran sensación de miedo, ¿Qué le haría ese loco?

Cuando entraron a la habitación no había nada, solo se veía el espejo doble en el fondo, Anny vio su reflejo, y juro por su padre que ese día sería el último día en ese lugar. Antes de seguir perdida en sus pensamientos el hombre con un chasquido dejo de levitarla, haciendo que cayera bruscamente al suelo. Antes de poder levantarse el hombre la tomo del cabello y la arrastro hasta el espejo doble, haciendo que de nuevo viera su reflejo, pero esta vez el hombre tomaba su rostro con brusquedad.

-¿Qué se siente? -El hombre apretó más su rostro. -No me negaras que se ve adorable, si no me diera tanto asco mandaría a uno de mis hombres para que la desposara, después de todo, su poder es inigualable. -Tomo a Anny del cuello y la levanto, Anny trataba de zafar ese agarre con sus manos, pero era inútil. -¿Qué te costaba quedarte en el fondo del abismo? ¿Por qué esa necesidad de volver a perturbar la paz de mi raza? -El hombre la lanzo con fuerza hacia el otro lado de la habitación.

-N-No sé de qué estás hablando... -respondió Anny recuperando el aliento.

-¡Claro que lo sabes! -Antes de poder reaccionar el hombre le dio una patada en la cara, haciéndola derrumbarse de nuevo. -¡¿Por qué después de todos estos siglos?! -La tomo con rudeza de los hombros sacudiéndola bruscamente, fue ahí cuando Anny comprendió (o eso creía) lo que el hombre quería decir.

-Yo no soy Bellator... -El hombre la soltó, pero no dejaba de mirarla detrás de su mascara, mentía, estaba seguro.

Con rabia el hombre se dirigió a Anny para darle otra patada, pero esta vez la chica la esquivo, con rapidez se levantó y se puso en una pose de defensa, no sabía que estaba haciendo, pero estaba cansada de ser humillada por ese sujeto.

-Ríndete, no saldrás viva de aquí hoy. -El hombre se burló, pero contra todo pronóstico Anny logro conjurar su lanza, cosa que enfureció al hombre.

-Pruébame, hijo de puta. -Y con esa frase comenzó el combate.

Anny no atacaba, solo se defendía, su plan era simple pero arriesgado: Cansar en lo más posible al ángel. Sabía que estaba muy débil como para llegar a atacar, y su magia no estaba recuperada del todo, pero lo que siempre le dijo su padre era claro: "Nunca debes de rendirte".



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En el texto hay: accion aventura y venganza

Editado: 02.02.2026

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