Anny corría con toda la rapidez que su debilidad le permitía, iba lanzando Mitoriums a los guardias que trataban de agarrarla, mientras subía escaleras para llegar lo más rápido posible. Escucho una gran explosión en la parte de abajo del lugar, pero no se detuvo para ver que era, si su fe y el mensaje eran correctos, Henry estaría entrando, pero ella no podía irse de ese lugar sin Lowell.
Cuando por fin llego a su celda encontró a un gran guardia custodiándola, era tan grande que no lograba ver a Lowell.
-Vete, no interfieras y te dejare ir con vida. -dijo Anny con lanza en mano.
El hombre no respondió, en cambio, le lanzo una gran hacha directamente a su cabeza, la cual logro esquivar por poco, el hacha hizo que cortara una parte de su cabello, Anny se enfureció y comenzó a pelear con el gran hombre.
-¡LOWELL, LO QUE TE ENSEÑE! -Anny vio como el hombre se quedaba paralizado unos segundos, segundos suficientes para que con gran esfuerzo Anny atravesara su lanza por todo su pecho. - Mierda, que asco. -La sangre la había salpicado bastante, Anny se sentía sucia con la sangre de esa gente tan horrible.
Antes de que Lowell pudiera reaccionar Anny de un Mitorium rompió los barrotes que lo mantenían prisionero en ese lugar, ¿Era real? ¿No estaba soñando? Después de más de 100 años seria libre, las emociones eran tantas que lo paralizaron en ese momento.
Anny rápidamente rompió sus cadenas con magia y se puso frente a él.
-Lowell, mírame. -Lowell estaba temblando de los nervios. -Pase lo que pase, no dejes de correr, y, sobre todo. -Tomo su mano con fuerza, Lowell apretó igualmente. -No me sueltes.
-No lo hare. -Y con ello Anny emprendió carrera abajo con Lowell, tenían muchos pisos que bajar y no podían simplemente tirarse, no sabían que encontrarían abajo. -Madre, Padre, hermanos... por fin les daré honor. -Pensó Lowell mientras lágrimas de libertad caían por sus mejillas.
Ambos corrían, los pasillos estaban llenos de guardias muertos, por lo que la mayoría de la carrera fue esquivar los cuerpos. Cada vez bajaban más y más, pese a tropezarse y caer varias veces rápidamente se levantaban, las ansias de libertad eran mayores a cualquier dolor en ese momento.
Justo antes de voltear en una esquina un guardia salió de esta, se paró firmemente impidiendo su paso y amenazo con una lanza a Anny, quien con la adrenalina a mil hizo algo que sorprendió a Lowell y de cierto modo lo hizo sentir más respeto por ella.
-¡YA ME CANSÉ DE TODO ESTO! -Anny salto, sin su lanza, sin un arma, sin nada hacia la cabeza del tipo, junto con sus delgadas piernas apretó su cabeza y lo hizo perder el equilibrio hasta caer de espaldas, con rapidez Anny le quito su lanza y se la clavo en la cabeza, matándolo de inmediato. Cuando Anny detallo por un momento su rostro se dio cuenta que era el mismo tipo que estuvo custodiándola el día de la primera tortura. Con rabia, Anny saco la lanza de su cabeza y de una patada volteo el cuerpo, haciendo que su espalda quedara visible, con la misma lanza apuñalo algunas veces su espalda, su rabia la había segado, de no ser por el agarre brusco de Lowell no habría reaccionado.
-Anny, no pierdas más el tiempo, tenemos que seguir. -Anny respiro agitada, soltó la lanza y volvió a tomar la mano de Lowell, cuando cruzaron la esquina Anny paro en seco y soltó a Lowell, ahí estaba, parado frente a ella.
Henry paro en seco y con dos cuchillos en su mano se puso en pose defensiva, pero cuando esos ojos grises lo miraron profundamente dejo caer ambos cuchillos. Antes de que alguien más reaccionara Henry abrazo a Anny fuertemente, mientras sentía ganas de llorar.
-Noches, eres tú...-Henry acaricio su cabello mientras Anny correspondía el abrazo con lágrimas en sus ojos.
Pese a la bonita escena que veía, Lowell se sentía algo incomodo, después de todo no estaba acostumbrado a esas muestras de afecto.
-Emm, disculpen que los interrumpa, pero debemos de salir de aquí. -Henry miro al chico, volteo su mirada a Anny y esta sonrió.
-Larga historia, pero el viene con nosotros. -Tomo la mano de Lowell con determinación. - Vámonos. -Henry solo asintió, sabía que no era momento de preguntas.
Los tres chicos ahora se encontraban corriendo por el lugar, Henry tenía su varita en mano y a guardia que se le acercaba le lanzaba cualquier maldición que recordara. Anny no entendía los hechizos que Henry estaba haciendo, pero no le daban del todo buena espina. Henry decidió aprovechar la carrera para explicarle a Anny y al chico lobo (Anny no le había dicho su nombre) lo que harían al llegar abajo.
-Escuchen bien, abajo se encuentra Fidel ayudando a las demás sombras a salir, al subir liberé a las que encontré en el camino, pero en un punto no encontré más celdas. -Anny se confundió ¿Fidel? Un momento...
-¡¿Mi tío está aquí?! -Y en eso paro en seco, haciendo que Lowell chocara con su espalda. - ¡Henry, tenemos que ir por mi padre! -Pero antes de que este respondiera vieron como dos hombres estaban peleando por los aires, Henry reconoció a Ryo, y rápidamente dijo:
-Creo que tu padre esta algo ocupado, cuando lleguemos nosotros sé que Fidel le ayudara. - Anny no estaba muy convencida, pero Henry tomo su mano y siguió corriendo con ella, Anny tomo la mano de Lowell y los tres siguieron corriendo hasta abajo.
Cuando por fin llegaron abajo todo era un caos, Fidel se encontraba peleando con los guardias mientras las sombras corrían, todos trataban de pasar por un gran portal que reemplazaba lo que Anny supuso fue una puerta grande de madera, ya que esta también se encontraba volada en mil pedazos.
-Ustedes dos corran hacia el portal, yo ayudare a Fidel. -Y con eso Henry salió corriendo, dejando a Anny y Lowell en medio de ese caos.
-Vete, Lowell. Yo esperare a mi padre. -Pero Lowell apretó su mano.
-No, llegaste conmigo, te iras conmigo. -Anny lo miro, su determinación era clara.