Cuando despertó extendió su mano, pero el lado donde debería estar Henry estaba vacío. Se sentó en la cama algo adormilada, hace mucho no dormía tan bien y durante tanto tiempo, la costumbre de levantarse con el frio del invierno o los rayos del sol tardaría un poco en desaparecer.
Miro a su alrededor y no sintió señales de nadie, con confianza se dirigió al baño donde hizo su rutina anterior: bañarse, cepillar sus dientes, vestirse y alistarse para entrenar.
Admitía que le fue demasiado difícil bañarse con el agua fría. Los recuerdos de aquella tina inundaban su cuerpo y sentía como le quemaba la piel, pese a ello se baño lo mas rápido que pudo para evitar desconcentrarse. Ahora estaba a salvo.
Antes de poder salir para ir a comer algo escucho unos golpes en la puerta.
-Adelante. -Fidel entro a la habitación, sonrió al ver a su sobrina lista. Pese a las circunstancias, ella no se detenía. -¿Sucede algo?
-No, no realmente, solo debo de decirte algo importante. -Se sentó en la cama de Anny, le dio una palmadita a su costado invitándola a sentarse, lo cual ella hizo. -La gente quiere conocerte.
-No me sorprende -dijo Anny despreocupada, sorprendiendo a Fidel. -Después de todo les debe dar curiosidad no haberme visto entre ellos.
-No es eso, querida. -Fidel procedió a mostrar su marca, un diamante color azul brillante cerca de su cuello. -Eres la última heredera, y ahora ellos saben que estas con vida. Eres su esperanza, y quieren verte para sentirse aún más seguros.
Anny se sintió algo incomoda con la idea de ser idolatrada, pero Fidel tomo su hombro para mostrarle confianza.
-No eres solo la princesa de las sombras, eres una gran guerrera, no muchos soportarían como tú lo hiciste. -Anny sonrió con pesar recordando la carretilla. -Además, nunca te presentaron al pueblo, creo que es una buena ocasión para hacerlo. -Anny estaba confundida.
-¿Cómo es eso de "presentar al pueblo"? -Fidel soltó una risa, olvidaba que pese a ser criada en gran medida por Ryo, las costumbres sombras no estaban ahí.
-Cuando un bebé nace se acostumbra hacerle una fiesta de presentación para la familia. Como somos de la realeza, el primer hijo o hija suele ser mostrado en su primer cumpleaños. Como nunca te mostraron aquí, ya que naciste en la tierra, con Artemisia quisiéramos hacerte una fiesta de presentación, con ello también compensar un poco tu cumpleaños. -La idea sonaba bien, pese a que a Anny nunca le gusto llamar la atención.
-Así que... ¿Harían esta fiesta ahora?
-No, seria esta noche. Ahora puedes ir a almorzar con nosotros y después Artemisia te llevara aparte para arreglarte. -Anny asintió, pese a que la idea no le gustaba mucho.
Con ello ambos salieron al comedor para almorzar, Anny había dormido demasiado y no le gustaba reconocerlo, pero quería relajarse un poco antes de pensar como dar sus próximos pasos.
En el comedor se encontraban Artemisia, Lowell y Henry esperándolos, cuando Henry la vio se levantó para acomodar una silla para ella, gesto que, si bien le gusto, dejo a Anny desconcertada. Lowell solo rio un poco y Fidel sonrió orgulloso.
-Bien muchachos, como esta noche será la presentación de Anny los quiero a todos bien presentables. -En eso, Anny se dio cuenta de un detalle.
-Oigan, desde que volví no he visto a Obielus, ¿Dónde está? -Artemisia miro a Fidel, quien procedió a explicarle a Anny.
-No lo volví a ver desde que emprendimos viaje para buscarte, lo último que supe de él es que se estaba ocupando de algunos asuntos personales, aunque no sé qué asuntos personales pueda tener un espíritu, pero bueno. -Le restó importancia, después de todo tampoco es como si este pudiera morir, pero Anny no estaba satisfecha con esa respuesta.
El almuerzo transcurrió con normalidad después de eso, cuando terminaron de comer Artemisia tomo a Anny del brazo y la llevo por el pasillo contenta.
-Oh querida, estoy muy emocionada por tu presentación, es algo muy importante. -Artemisia daba saltitos de felicidad mientras arrastraba a Anny a algún lugar desconocido.
-Si, pero ¿Puedo lavarme los dientes primero? -Artemisia chasqueo en respuesta y Anny sintió la menta en su boca.
-Solucionado. -Tal parece que nada frenaría a Artemisia.
Cuando por fin Artemisia se detuvo estaban enfrente de una puerta de madera con algo de brillo, Artemisia la abrió y Anny entrecerró sus ojos ante la luz que emanaba el cuarto.
El cuarto era un gran armario con luces blancas intensas, al fondo se podía ver un gran espejo y un tocador con lo que Anny supuso era maquillaje. Artemisia comenzó a buscar entre los armarios mientras Anny permanecía sentada frente al espejo, a decir verdad, ella no se consideraba "bella" pero más que todo era porque no tenía tiempo de pensar en eso, no era lo más importante en su lista de prioridades.
-Artemisia, un favor... -La mujer miro a Anny quien se encontraba dándole la espalda. -¿Puedes buscar un vestido que tenga la espalda cubierta? -Artemisia mostro tristeza en su mirada, pero asintió ante la petición de Anny. -Gracias.
Después de un tiempo Artemisia le mostro un hermoso vestido largo a Anny, era un vestido rojo con detalles en negro de encaje, en la falda habían zorros plasmados en tela de encaje junto con un brillo particular casi imperceptible. Su escote era en forma de corazón y lo que pidió Anny se cumplió: No dejaba ver su espalda. Aunque no tenía mangas, cosa que no le gustó mucho por el tema de sus muñecas, pero Artemisia la convenció diciéndole que con la iluminación no lo notarían.
Artemisia ayudo a Anny a ponérselo, apretando las tiras del corset para que se ajustara a la figura delgada de Anny y a su cintura, peino con delicadeza su cabello y por decisión de ambas lo dejaron suelto con algo de brillo encima. Para terminar, Artemisia le puso la misma tiara que en la cena, algo triste al no poder ponerle la original, pero orgullosa de su niña.