La marca de las sombras

35. Algo que debes encontrar

Ya había pasado un año desde que habían sido rescatados de la prisión, pero ese aniversario no tenía contenta a Anny.

Se encontraba en el baño, mirándose en el espejo. Su cabello húmedo y el frio del espacio le recordaba esa sensación de fragilidad, de humillación. Le daba rabia, quería gritarle al espejo, a su reflejo, porque hace un año pudo ya tener a su padre junto a ella, pero ahí estaba, parada en un baño frio y llena de temblores por todo su cuerpo.

No ayudaba que ese día fuera también su cumpleaños, sus cumpleaños se habían vuelto tenebrosos desde que comenzó todo esto. Ya no era el día lleno de regalos y abrazos, ahora solo era un recuerdo de ese lugar, de los ojos de su padre y la risa burlona de Adriel. Aunque, si lo pensaba, su padre le había dado un último regalo: su libertad.

Anny rio ante esa idea y las lágrimas cayeron por sus mejillas, suspiro pesadamente y tomo su ropa interior para comenzar a vestirse, con desgano lo hizo, para cuando salió vio como Artemisia la esperaba con un vestido elegante sobre su cama, imagino que los chicos ya habían salido.

-Querida, hoy pensé en hacer algo especial para tu cumpleaños. Así que ¿por qué no te pones este lindo vestido? Te estaremos esperando en el comedor. -Anny solo asintió, pero su rostro reflejaba todo menos felicidad. - ¿Querida?

-Madrina, no quiero. -Fue lo único que salió de sus labios antes de sentarse derrotada en la cama. -Mi padre, mi madre, ellos no están aquí, me siento tan... culpable. Siento que mi nacimiento no debería celebrarse, yo no debería de existir en primer lugar, ¿por qué sigo aquí?

La mirada de Artemisia reflejo una profunda angustia. Con cuidado se sentó junto a su sobrina y la envolvió delicadamente en un abrazo, recostando su cabeza en su pecho mientras acariciaba su cabello, tratando de transmitirle la mayor seguridad posible.

-No debes de decir eso, Anny. Si tu estas aquí es porque tus padres así lo quisieron, créeme, tenemos muchos métodos efectivos para evitar embarazos. -La protesta murió en los labios de Anny al escuchar esto último. -Tienes que entender que eres el fruto de un profundo amor, un amor que pese a haber sido trágico, prevalece en ti. Y tú, como fruto de un amor, nos brindas amor a todos.

-¿A qué te refieres? Yo no soy un ser mágico de amor. -Artemisia rio bajito, separo a Anny para verla a los ojos y con cariño tomo su rostro.

-Lo eres, brindas amor a Henry, que sin ti estoy segura de que se moriría. Brindas amor a Lowell cuando lo cuidas, nos brindas amor a Fidel y a mi cuando nos llamas y abrazas, brindaste amor al pueblo al haberlos liberado. -Anny tenía lágrimas en sus ojos.

-Y, lo más importante, le brindas amor a tu padre al saber que estas con vida, sana y salva aquí. Le brindas la fuerza para seguir este dónde este, por ti.

Anny comenzó a llorar más sonoramente, abrazándose a Artemisia, la cual con mucho cariño siguió acariciando su cabello y arrullándola. Sabía que no era fácil para ella, para nadie sería fácil, pero su niña había soportado mucho en silencio, aunque ella sonriera y se enfocara en estar bien, tanto para ella como para todos.

-Está bien, está bien, ya entendí... -Anny se limpió las lágrimas algo apenada. -Ahora, ¿podrías ayudarme a ponerme ese vestido? -Artemisia sonrió con calidez.

-Claro, querida. - Y sin esperar más Artemisia comenzó a ayudar a Anny a prepararse.

Esta vez su vestido era color verde agua, tenía una pequeña cinturilla marcada y un escote en forma de corazón, el vestido era largo y le cubría a Anny casi hasta los pies. Junto con este vestido Anny decidió ponerse el collar que le había dejado su madre antes de morir, collar que tenía guardado cuidadosamente en su mesita de noche, el cual dejo antes de irse a la misión, una decisión que agradeció.

Se miro en el espejo, sintiéndose bonita, algo raro para ella, pero ese vestido la hacía ver algo más adulta, de algún modo eso le gusto. Artemisia termino de peinar su cabello y con mucho cuidado puso una peineta dorada con pequeños diamantes incrustados en esta, uso la peineta para recoger un poco el cabello de Anny, dando fin a su arreglo.

Anny sonrió, si bien no le importaban mucho las joyas debía admitir que la peineta en su cabello negro se veía muy bien. Agradeció con cariño y ambas se dispusieron a salir hacia el comedor, donde todos (incluido Obielus) las esperaban.

Cuando llegaron al comedor cada uno tomo asiento, incluido Obielus aunque este no tenía la necesidad de comer. Sonrisas se intercambiaban entre todos, era un momento alegre, pero pese a ello Obielus se mantenía serio junto con Fidel, el cual pese a sonreír su mirada reflejaba una lucha interna, algo que Anny noto mientras comían.

-Tío, ¿sucede algo? -Pese al intento de Fidel de ocultar su inquietud, los ojos profundos de Anny se clavaron directamente en los suyos, haciéndolo sentir incomodo, obligándolo a confesar la verdad.

-Anny, hay algo que debo decirte, pero debe ser en privado. -pidió con discreción.

-No, Fidel, es mejor que se lo digas estando todos presentes, si no lo haces, lo hare yo. -Interrumpió Obielus algo cortante y enojado, Anny se tensó notablemente, pensó que algo malo había pasado con las tumbas o peor, con su padre.

-¿Saben algo de mi padre? ¿Paso algo con las tumbas? -Ambos adultos negaron con la cabeza, para ese momento todos habían dejado de comer y prestaban atención a la conversación, incluida Artemisia, la cual no sabía que pretendía su esposo.

-No, no sabemos aún nada, pero hay un problema... -Fidel hablo, su voz se hizo más profunda y miro con seriedad a Anny. -La gente me pide que te corone como la nueva reina.

Anny quedo paralizada al escuchar esas palabras, todos miraron con incredulidad a Fidel, menos Obielus, el cual tomo un momento para pensar sus palabras, ya que sabía que era un tema complicado.

-Anny, sé que esto es repentino, pero si Fidel te proclama reina ahora podríamos calmar más a la gente, aunque sea en una pequeña ceremonia. Además, al ser la reina la entrada a todas las tumbas sería más fácil. -Obielus trato de añadir lo último como un atractivo para la chica ya que sabía lo desesperada que estaba por irse, pero la chica no reacciono, se quedó sentada con el rostro pálido y la mirada perdida. -¿Anny?



#700 en Fantasía
#138 en Magia

En el texto hay: accion aventura y venganza

Editado: 21.02.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.