La marca de las sombras

39. Plumas blancas

Lowell subió las escaleras con toda la rapidez que pudo, sabía que probablemente no tenían mucho tiempo antes de que algo o alguien venga a atacarlos.

Anny le había encomendado revisar la torre, pero solo encontraba escaleras y más escaleras con manchas de sangre, algo que le daba muy mala espina. Su mochila pesaba un poco, pero eso no le impedía correr rápido, después de todo con los entrenamientos se acostumbró al peso pesado en caso de ser necesario.

Cuando por fin termino de subir las escaleras se encontró con una gran puerta de madera con marcas de manos ensangrentadas en toda esta, algo que lo hizo dudar aún mas de abrirla. Pese a su mal presentimiento con un hechizo silencioso la abrió lentamente, quedando atónito por lo que encontró en esta.

Una gran ventana se dejaba ver en el cuarto, dejando entrar la luz de la luna. En este, un chico estaba encadenado de manos y pies, tenía dos grandes alas llenas de sangre y mugre que estaban caídas en su espalda, demostrando su fragilidad. Sus ropas estaban rotas y sucias, su cabello (blanco como la nieve con algunos mechones rosas) era largo y enredado y en sus ojos se encontraba una venda, haciendo imposible que viera a Lowell.

Por un momento pensó en dejarlo al parecer un ángel, pero al verlo tan indefenso, tan lastimado y débil no pudo, siendo una persona que también había pasado por esa misma situación no era capaz de dejarlo a su suerte. Se acerco de a poco, el chico inmediatamente sintió la presencia y dos orejas de conejo asomaron de su cabeza, sorprendiendo a Lowell.

-¿Señora? ¿Es usted?

Su voz sonó casi en un susurro, frágil y cansada. Al no obtener respuesta el chico comenzó a temblar aterrado, cosa que conmociono profundamente a Lowell.

-Por favor, quien quiera que sea no me haga daño, por favor... -suplico con la voz débil.

Lowell recordó sus propias suplicas en esa prisión, cuando tan solo era un niño y le drenaban su sangre a mas no poder, llorando por sus padres, sus hermanos, alguna persona que le ayudara, pero nadie jamás llegaba.

Se agacho a la altura del chico, tomando su rostro con cuidado y quitándole la venda de sus ojos, quedando perplejo por un momento.

El chico era una sombra, sus ojos lo delataban, pero aparte de ello eran de un color rosa pastel, algo bastante extraño para una sombra. Para añadirle algo aún más intrigante vio una chispa extraña en ellos, algo que lo obligaba a estar ahí, tal vez era por la misma empatía que sentía por él, pero era... extraño.

Por parte del chico estaba hipnotizado, todo miedo desapareció en cuanto unos ojos casi iguales a los suyos le miraron, no había visto unos ojos así desde hace muchos años, sintió la seguridad de que por fin algo de su sufrimiento seria disipado, sintió por primera vez esperanza.

Ambos chicos olvidaron por un momento su alrededor, Lowell olvido incluso que sus manos seguían sosteniendo el rostro del contrario, soltándolo con delicadeza para no asustarlo.

-¿Cuál es tu nombre? -pregunto Lowell en un susurro.

-Nathan, Nathan Nocenly...

El chico respondió por lo bajo también, Lowell asintió, pero al notar que el chico seguía nervioso desabrocho el cuello de su camiseta para mostrar su marca: la media luna rota en su cuello. El chico pareció entender el gesto porque se relajó visiblemente.

-Mi nombre es Lowell Forcebrave. -dijo con un tono delicado, intentando transmitir confianza.

El chico con dificultad extendió su mano izquierda, en la cual un diamante rosa agrietado se dejaba ver.

-Te sacare de aquí. -dijo Lowell con seguridad.

Lowell comenzó a romper las cadenas con magia, Nathan estaba en shock, cuando sintió sus manos libres de la presión se acarició con suavidad, tratando de procesar si no era un sueño.

-La señora te matara antes de lograr salir de aquí. -hablo el chico con miedo.

-No si mi equipo y yo la matamos primero.

Lowell extendió sus manos para ayudar a levantar al chico, en cuanto este intento dar un paso cayó al suelo en un estruendo. Lowell trato de ayudar a levantarlo y fue entonces cuando noto lo delgadas de sus piernas.

-Perdóneme, hace años que no camino... -dijo el chico con vergüenza.

En ese momento se sintió miserable por haber considerado dejarlo allí, arrepentido y sin más opciones para sacarlo lo llevo en brazos, Nathan se aferró al cuello de Lowell con genuino miedo, aunque la vergüenza por ser cargado era más grande.

-No tiene que hacer esto, puede dejarme aquí... -susurro con el rostro sonrojado, pero Lowell negó frenéticamente.

-Ni hablar, no estoy dispuesto a dejarte aquí en estas condiciones. Confía en mí, te prometo que te sacare. -respondió Lowell mientras lo miraba con una sonrisa.

Nathan sonrió con los ojos cristalizados, apoyo su cabeza en el hombro de Lowell y se aferró a su camiseta.

-Está bien, Lowell. Sácame de aquí... -susurro con cuidado.

Un escalofrió paso por el cuerpo de Lowell, lo atribuyo a que nunca había permitido a alguien estar tan cerca, por lo que sin más abrazo al chico a sí mismo y comenzó a bajar rápidamente las escaleras de nuevo, no había encontrado nada en aquella torre.

Cuando por fin llego de nuevo al lobby vio a un Henry impaciente, todo estaba en silencio, lo cual no les daba una buena espina.

-¿Dónde está Anny? -pregunto mirando a los lados.

Henry se giró para verlo, con genuina molestia en su rostro.

-No lo sé, una puerta apareció frente a ella y la cruzo, después la puerta desapareció y no escucho ni veo nada desde eso. Ya intenté abrir todas las puertas para encontrarla, pero siguen cerradas. -respondió con molestia, no porque estuviera enojado con Anny, sino porque no le gustaba no saber donde estaba.

Cuando Henry detallo a Lowell se dio cuenta del chico que estaba en sus brazos, el cual comenzó a temblar al sentir el lugar en silencio.

-¿Quién es tu nuevo amigo, Lowell? -pregunto con tono pícaro, a Henry le gustaba molestar a Lowell con cualquier interacción mínima que tenía con alguna sombra, sin embargo, esta vez Lowell no sonrió, apretó al chico en sus brazos y mostro sus dientes como un instinto, sorprendiendo a Henry.



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En el texto hay: accion aventura y venganza

Editado: 21.02.2026

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