La marca de las sombras

43. En un monstruo

No oía nada, no sentía nada, en su corazón una inmensa rabia comenzó a surgir. Sus ojos se volvieron de un rojo como la sangre, debajo de estos como si fueran venas se resaltaron varias líneas negras, sintió como si algo se rompía, y la risa de esa mujer fue la que comenzó a hacerla temblar.

Selah se levantó como pudo, riendo, ni siquiera en su estado agónico dejaba de segarla la necesidad de humillar a los demás.

-¿Qué hará, princesa? -pregunto Selah con sorna.

La pregunta sonaba como un intento más de burlarse de ella, pero Anny no pensó. Sus uñas pasaron a ser garras, su cabello se hizo levemente rojo y de su espalda surgieron dos brazos negros, pero eran diferentes, estos no reparaban en tamaño, eran manos enormes los cuales se clavaron en el suelo, haciéndola levitar.

Alzo su mirada, una mirada vacía, pero que reflejaba todo el odio que su alma sentía por esa mujer. Y Selah por un minuto no vio a Anny, vio a la mujer que la atormentaba desde hace siglos.

-Matarte. -susurro Anny con un veneno en la voz que jamás se le había escuchado.

Antes de que Selah pudiera reaccionar Anny se acercó a ella rápidamente con ayuda de su habilidad con el viento. Acerco su mano y dio un arañazo a su rostro, dejando que la sangre fluyera y Selah cerrara su ojo para intentar protegerlo. Sin perder tiempo Anny dio una patada en el estómago a la mujer, mandándola a volar lejos, pero Anny no la dejaría ir tan fácilmente.

El hombre vio a Selah en problemas e intento ir a ayudarla, pero ahora Fidel era quien tenía la ventaja en la pelea, posándose frente a él y mostrándole su arma, un gran machete rojo.

-Mataron a uno de mis niños, no les dejare librarse de esta... no de nuevo. -pronuncio Fidel con la voz rota.

El hombre intento levantarse, pero el machetazo fue directo a su espalda, dejando fluir la sangre.

Mientras tío y sobrina atacaban con devoción Lowell y Nathan estaban asistiendo a Henry. De una fuerte cachetada Lowell había logrado traer de nuevo la conciencia de Henry, quien comenzaba a quejarse de dolor, pero Lowell le tapaba la boca para que no gritara.

-Si comienzas a gritar tu sangre correrá más rápido debido a la adrenalina, necesito que no te desangres. -explico Lowell con desesperación.

Lowell vio la herida de Henry, sabía que no tenía mucho tiempo para actuar antes de que este realmente se muriera. Miro a Nathan, sabiendo que a ninguno le gustaría lo que haría.

-Nathan, sujeta sus brazos, esto será traumático. -pidió Lowell mientras se acomodaba mejor para lo que tenia que hacer.

Nathan conjuro raíces para sostener a Henry, el cual estaba comenzando a volver a irse por la sangre que estaba perdiendo.

-Bien, perdóname por lo que hare. Te prometo que lo compensare de alguna manera. -dijo Lowell con una sonrisa, a lo cual Henry lo miro confundido.

Lowell saco el gran pico de la herida de Henry, el cual inmediatamente soltó un grito enorme, confirmando que seguía vivo para todos, menos para Anny. Estaba tan concentrada liquidando a golpes a la trono que no escuchaba nada a su alrededor.

Anny atrapo el cuello de la mujer con fuerza con uno de los brazos negros, ayudándose del otro atrapo sus brazos, dejándola inmóvil.

-¿Disfrutas viendo el sufrimiento, verdad? Disfrutaste ver como la vida de mi marido se iba de sus ojos... -dijo Anny con rabia mientras apretaba los dientes.

Anny pensó un momento, tomo el rostro de la mujer con delicadeza, acaricio con suavidad su mejilla y abrió su ojo izquierdo. La mujer presentía lo que iba a hacer, por lo cual trato de gritar por la ayuda de su hermano, pero antes de que pudiera hacerlo Anny apretó su garganta.

-Tus ojos son muy bellos, rojos como la rabia que siento por ti ahora. ¿Qué será mejor? ¿Arrancártelo o quemártelo? -pregunto Anny con una sonrisa sádica.

-Dios mío, déjame ir... ¡DEJAME IR AHORA! -exigió Selah con un grito de rabia al sentirse vulnerable.

La mujer mordió la mano de Anny con fuerza, la cual, pese a sangrar no le genero ningún dolor, en cambio apretó con más fuerza el rostro de la mujer, levanto su mano libre y acerco sus garras a su ojo.

-Me quitaste algo que necesitaba para vivir, ahora yo te devolveré el favor. -pronuncio Anny de manera fría.

Con su propia mano arranco el ojo de la mujer, la cual grito por misericordia, pero Anny no escuchaba, no sentía, no olía, nada, solo quería hacerle daño.

Lowell había cortado uno de sus brazos y derramado la sangre justo sobre la herida, también obligo a Henry a beberla directamente de su brazo, pero no parecía hacer efecto. Lowell comenzaba a entrar en pánico al ver la sangre brotar de la herida, sus ojos se pusieron vidriosos ante la impotencia.

-Maldita sea, no tengo nada más... -susurro Lowell para si mismo, a lo cual Nathan lo sacudió rápidamente para que no entrara en pánico, lo necesitaba lucido y asertivo.

Henry comenzó a cerrar sus ojos de nuevo, pero Lowell de otra cachetada lo despertó, sabía que cuando estuviera recuperado se las cobraría.

La herida poco a poco comenzó a cerrarse, no del todo, pero lo suficiente para darles tiempo a llegar al refugio, ya todo estaba terminando, pero Anny seguía peleando.

Fidel había logrado dejar al hombre en el suelo, no lo había matado, pero lo había lastimado lo suficiente como para dejarlo fuera de combate por un buen rato. Se acerco lo más rápido que pudo a los chicos, sintiendo un gran alivio al ver a Henry respirando y herido, pero vivo.

-¡Henry! Oh por Bellator, pensé por un momento que de verdad estabas muerto... -susurro Fidel con alivio mientras sostenía el rostro del chico.

Henry estaba atontado por la falta de sangre, así que rio con una mueca y respondió.

-Lowell me revivió con cachetadas. -dijo entre risas débiles.

Antes de que Fidel pudiera seguir preguntando escucharon la voz de la mujer a lo lejos, gritaba, lloraba y la sangre corría por su rostro.



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En el texto hay: accion aventura y venganza

Editado: 14.03.2026

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