Anny se encontraba junto a Henry, el chico comía con dificultad debido a la recuperación de la cirugía, no le gustaba permanecer en la enfermería, pero era el lugar más seguro para recuperarse. Lo ultimo que necesitaban era que su herida se infectara, nadie quería eso.
Había pasado una semana desde lo que sucedió, Henry estaba comenzando a recuperarse de su herida, pero le costaba. Fidel lo había acostumbrado a nunca permanecer quieto y siempre encontrar algo que hacer, por lo que se aburria estando algunas veces solo allí, aunque Anny trataba siempre de hacerle compañía y animarlo de diferentes formas.
En cuanto a Fidel apenas vio al chico despierto lo abrazo con todas sus fuerzas, le pidió perdón por todas las veces que fue muy duro con él, le prometió que nunca más seria igual de estricto y dejaría de juzgarlo tanto. El hombre lloro mientras abrazaba al chico, lo cual lo dejo desconcertado, pero en cierto modo le dio gracia.
Artemisia había estado pendiente de él, también había decidido enseñarle a Lowell asistencia médica adecuada. Lo felicito por asistir toda la situación de la manera en que lo hizo, aunque le recrimino por las cachetadas, algo que Henry también hizo en cuanto tuvo conciencia suficiente y Lowell fue a verlo.
Justo ese día era el cumpleaños de Henry, no estaba para nada feliz de celebrarlo en una cama, pero no tenía otra opción de todos modos.
Cuando este término de comer Anny salió para dejar los platos en un carrito, casi de inmediato entro Lowell junto con Nathan. Ambos se veían radiantes pese al vendaje en la pierna de Nathan, lo cual alegro a Henry al recordar que probablemente ahora estarían hablando un poco más en serio.
Nathan seguía herido porque se rehusaba en beber la sangre de Lowell. No era cuestión de orgullo, sino que Nathan sabia sobre todo lo que Lowell vivió en aquella prisión y el trauma que tenia respecto a su sangre, y eso lo tomaba en cuenta de tal manera que no quiso ni una sola gota, por mas que Lowell le rogo.
-Hen Hen, ¿Cómo sigues de esa herida? -pregunto Lowell con una sonrisa burlona, aunque llena de cariño fraternal.
-Bien, aunque no he olvidado las cachetadas que me diste. ¿No se te ocurrió algo mejor? -pregunto Henry con burla, aunque indignado.
Lowell parpadeo dos veces y sonrió, levantando sus manos inocentemente.
-No, la verdad no. Fue sin intención, te lo juro. -dijo Lowell mientras llevaba la mano derecha a su cuello y rozaba su marca para después alzar la mano en alto, como si quisiera jurarlo en serio.
Para las sombras al momento de jurar se lleva primero la mano a la marca y después se alza en alto, indicando que juras por tu alma y tu vida.
Nathan rio al ver a Lowell jurando (porque sabia que al menos una cachetada si fue con intención de fastidiar a Henry) y se acercó a Henry, puso una pequeña cajita en su cama y sonrió con ternura, desconcertando a Henry.
-Pensé en darte un pequeño presente por tu cumpleaños, después de todo siento que fue mi culpa que terminaras aquí. -dijo Nathan mientras bajaba sus orejas en gesto de arrepentimiento.
Henry tomo la pequeña cajita, le sonrió a Nathan y revolvió su cabello con cariño, sonrojando a Nathan por la vergüenza y poniendo a Lowell un poco celoso.
-No fue tu culpa, no me arrepiento de dejarle ese dolor a esa mujer, después de todo se lo merecía. -dijo Henry con orgullo.
-¿Qué tipo de dolor hablas, Henry? -pregunto Anny, mirando a los tres chicos.
Anny estaba apoyada en el marco de la puerta. Los 3 chicos callaron, aunque Nathan no sabía exactamente cuál era el problema prefirió no intervenir.
-¿Usaste la magia oscura contra ella? ¿Seguiste estudiándola a pesar de que me lo prometiste? -insistió Anny, cruzándose de brazos indignada.
Henry se mordió los labios, no quería que Anny se enterara de eso.
-Era la única forma de dejarla fuera de combate, Anny. La magia que solemos usar no servía de nada, solo ese tipo de magia la detuvo. -dijo Lowell con un tono cariñoso, intentando persuadir a Anny.
Lowell intervino en un intento de bajar el mal humor creciente de Anny, pero no lo logro. Anny suspiro con enojo, no por el hecho de que Henry hubiera usado esa magia, si no por el hecho de que le mintió.
-Anny, ¿Por qué te enojas? Tú le arrancaste un ojo, creo que ambos están en igualdad de condiciones sobre la crueldad. -soltó Lowell sin pensar.
Todos se quedaron callados, Lowell se dio cuenta que la había cagado en cuanto Henry miro a Anny con asombro y enojo.
-¿De verdad estas enojada porque yo use esa magia y tú me ocultaste deliberadamente que le arrancaste un ojo? -pregunto Henry de manera acusatoria.
Anny se restregó el rostro con sus manos.
-No es eso, es el hecho de que me mentiste, faltaste a una promesa. -respondió Anny, aunque sentía la culpa crecer.
-¿Y tú tampoco lo hiciste? Después de lo que paso en la torre prometimos que nunca haríamos algo como lo que Lowell hizo, tú le arrancaste un ojo, eso ya es suficiente. -dijo Henry, mirándola con un enojo creciente.
-¡Pensé que estabas muerto! ¡¿Sabes la ira que sentía en mi interior al ver como esa mujer se burló de ti?! ¡Ni siquiera pensé en lo que hacía! -grito Anny para defenderse, haciendo que Henry se incorporara en la cama y alzara la cabeza, retador.
-Pero yo sí pensé en ti, pensé en protegerte cuando usé esa magia en contra de esa mujer. ¡No lo hice solo porque se me dio la gana, Anny! -grito Henry enojado y a la defensiva.
Lowell se levantó de su asiento y hablo en un intento de calmar las cosas.
-Chicos no tienen que pelear, es el momento menos oportuno para ello. En cuanto Henry se recupere del todo podrán hablar con calma y sinceridad. -medio Lowell, pero solo recibió una carcajada sin humor de parte de Henry.
-¡Oh, hablo el experto en sinceridad! ¿Acaso don sincero ya le dijo al chico todo lo que sabemos tú y yo?
Henry recrimino, enojado y a la defensiva mientras apuntaba a Nathan. Lowell se quedó callado y Henry rio con ironía. Nathan sonrió con disimulo, recordando las notas que tenia guardadas de Henry.