La marca de las sombras

45. Henry

Henry camino hasta llegar a lo que anteriormente era su hogar, no había estado tan cerca de este desde la vez que vino a buscar a Anny en su cumpleaños, pero eso ya había sido hace bastante tiempo.

En aquella ocasión no se había fijado en su casa, solo había pasado cerca porque su preocupación era encontrar bien a Anny, pero esta vez noto algo diferente.

La pintura estaba fresca, escuchaba risas al interior de la casa y sentía una extraña calidez que venía de esta, algo que no supo identificar correctamente. Cuando vivía allí la casa siempre tenía un semblante frío, algo que no lo dejaba tranquilo en su infancia, y ahora inclusive a lo lejos todo se sentía diferente.

Suspiro hondo y toco tres veces, pensando en todo lo que les diría a sus padres después de 5 años de ausencia. ¿Cómo explicaría su desaparición? ¿Cómo les diría que tampoco podría quedarse mucho tiempo? ¿Le extrañarían?

Para su suerte (o desgracia) una mujer que no concia abrió la puerta, se veía joven y tenía un bebe en brazos mientras sonreía. Se quedó algo desconcertada cuando vio al chico en su puerta, ya que no le sonaba de ningún lado.

-Hola, chico. ¿Puedo ayudar en algo? -pregunto cortésmente, haciendo que Henry se sintiera incomodo.

-Hola, señorita. Me llamo Henry, lo que pasa es que hace unos años vivía aquí y creo que me deje algunas cosas. ¿De casualidad aún tiene cosas de mi familia?

-¡Oh claro! No estamos hace mucho aquí, guardé algunas cajas que encontré en el ático, puedes pasar para llevártelas.

La mujer dejo pasar a Henry, el cual entro a la casa sintiendo inmediatamente el aroma a químico de limpieza, sin duda la mujer tenía la casa impecable.

Siendo lo más respetuoso del mundo se adentró de nuevo a la casa, subió al segundo piso para dirigirse al ático y vio su antigua habitación. Habitación que ahora era ocupada por una cuna de bebe y juguetes infantiles, trayéndole algo de nostalgia.

Su habitación de niño no solía tener muchos juguetes, solo unos pocos que Arael y Anny le regalaban. Disfrutaba ir a la casa de Anny porque ella tenía bastantes juguetes, y pese a ser un chico nunca le importo jugar a la cocina o a la casa de muñecas, ya que inclusive siendo críos Anny encontraba la manera de integrar sus gustos por los camiones y los soldados a sus juegos.

En ese momento se sintió miserable por la pelea tan absurda que habían tenido hace solo una hora atrás. El y Anny jamás peleaban, en los años que llevaban juntos jamás lo hicieron, y ni siquiera cuando se hicieron novios llegaron a pelear.

Anny ya lo conocía, sabía leerlo inclusive mejor que el mismo, y en momentos tensos le dejaba su espacio. Suspiro pesado sintiéndose el mayor imbécil del mundo, y se prometió que en cuanto volvieran al refugio hablaría con ella.

Cuando por fin estuvo en el ático tosió con fuerza, el lugar a comparación de la casa estaba empolvado y lleno de mugre, pero en el fondo de este, cerca de una pequeña ventana pudo ver una gran caja con su nombre, acercándose a esta rápidamente.

En cuanto desempolvo la caja y la abrió una sonrisa amarga se plantó en sus labios, dentro de esta encontró fotos, algunos de sus libros y figuras favoritas, algo que un padre cuyo hijo está desaparecido no dejaría atrás.

Los pocos momentos felices de su infancia se encontraban en aquellas fotos, y en la mayoría estaba Anny con el cabello blanco largo y trenzado, inclusive en algunas fotos se veía a ellos jugar de pequeños, con Henry haciéndole peinados locos con gomitas y barbies entre el cabello, un desastre que luego Arael tenía que arreglar.

Sonrió con amor al ver a su novia en aquellas fotos, recordando como por esos años sus sentimientos eran jóvenes y complicados de entender, pero ahora la tenía entre sus brazos en las noches y podía besarla sin remordimientos. Pero también se entristeció, al notar como casi no veía a sus padres en esas fotos, y como técnicamente toda memoria de él en sus vidas estaba metida en esa caja.

Trato de defender a sus padres, probablemente pensaron que después de años ya estaba muerto y era cuestión de tiempo de que encontraran sus restos. Tal vez era más fácil dejar sus cosas atrás que seguir atormentándose con el recuerdo de un hijo fantasma.

Henry comenzó a sacar todo de la caja para ver las cosas que estaban hasta el fondo, solo se asomaban más fotos de cuando era bebe, admitía que era un bebe muy lindo, pero en cuanto llego al final de estas vio un sobre amarillo, viejo y lleno de polvo.

Tomó el sobre con cuidado, lo abrió lentamente y de este saco un certificado de nacimiento el cual pensó por un momento que solo eran papeles y documentos corrientes, pero al leer con detalle se percató de que los nombres que salían en esos papeles no eran los de sus padres, eran de otras personas.

Saco rápidamente otro papel, el cual estaba firmado el año de su nacimiento.

"La señora Corin y el señor Lyfrek Litelfed ceden voluntariamente su custodia a los señores Brukin, con el compromiso legal de mantener el apellido biológico del niño y criarlo en la zona establecida hasta la mayoría de edad o (en dado caso) hasta que los padres biológicos vuelvan por él."

Henry estaba temblando, sus ojos se cristalizaron al saber que sus padres nunca fueron realmente sus padres, solo firmaron el compromiso de cuidarlo. Pero eso significaba que aun existían unos padres que lo amaban, que lo buscaban...¿Por qué nunca los encontró?

Saco del sobre otro papel, el cual estaba doblado y con un sello de un zorro junto con un lobo. Henry desdoblo el papel con cuidado y leyó lo que parecía ser una carta.

"3 Julio 1985

Mi querido niño, créeme que a tu padre y a mi nos duele en el alma dejarte en este lugar, con gente que queremos creer que te cuidara con todo el amor que nosotros queremos cuidarte. Pero las cosas cada vez están más difíciles en nuestro hogar, cada vez el imperio Albret está más agresivo con los niños, llevándoselos lejos y nadie sabe dónde están.



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En el texto hay: accion aventura y venganza

Editado: 14.03.2026

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