Ya era julio, un verano particularmente caluroso en el refugio, todos andaban en ropa corta e inclusive en ropa interior en sus cuartos. Nathan era quien más sufría, las plumas de sus alas le hacían tener un calor tan intenso que se la vivía en una tina que había en el baño de su cuarto ( Si, Nathan tenía un baño propio).
Hacer un baile no era la mejor de las ideas, pero Artemisia insistió tanto que le hicieron caso. Para el alivio de todos Artemisia uso sus poderes para que fuera en un ambiente invernal, el frio era refrescante, aunque ahora Nathan paso de tener mucho calor a tener mucho frio, era bastante sensible a la temperatura.
-Bien, ustedes fuera, Nathan y yo llegaremos juntos. -exclamo Anny mientras empujaba a Henry y Lowell fuera de la habitación.
Anny estaba sacando a empujes a Henry y Lowell, ya que quería conversar con el chico conejo a solas y aprovechar para que este la peinara. Artemisia estaba muy ocupada y Henry se había preocupado mucho esa noche por lucir especialmente bien, después de todo era un baile en honor a su cumpleaños. Además, Nathan tenía un toque delicado especial.
-No es justo ¡Ahora harás que Nathan se enoje conmigo por no llevarlo! -grito Lowell intentando evitar salir de la habitación.
-Te prometo que no lo hará ¡Ahora largo!
Anny cerró la puerta, suspiro aliviada y vio salir a Nathan de su habitación.
El chico llevaba un elegante traje azul pálido, su cabello estaba trenzado de manera delicada y sus alas lucían relucientes, Anny juraría que aplico algo en ellas.
-¿Se fueron? -pregunto con cuidado de decir algo imprudente por si los chicos seguían cerca.
-Si, ahora habla. -respondió Anny con emoción.
Nathan le había contado a Anny que planeaba dejar todo su orgullo esa noche y declarársele a Lowell en el baile, un acto que hacia su relación formal a los ojos de todos. Pese a ya técnicamente ser una pareja Nathan quería anunciarlo de alguna manera en el baile, siguiendo una tradición linda que su madre le enseño.
-Bien, quiero sacarlo a bailar, estoy seguro de que alguna canción tocaran que nos hará coordinar perfectamente. En cuanto estemos bailando le diré mi declaración frente a todos, eso lo hará sentir especial, todo debe salir perfecto.
Nathan tenía las mejillas sonrojadas, sonriendo enamorado, aunque intentando disimularlo.
-¡Dios mío, necesitare ver eso de primera mano! -Salto Anny en su sitio emocionada.
-¡Entonces déjate peinar rápido, quiero irme ya!
Nathan obligo a la chica a sentarse y se hizo detrás de ella, desenredando su cabello con delicadeza pero un palpitar acelerado que le golpeaba el pecho con fuerza. Estaba nervioso, algo no muy común en él.
Mientras Nathan trenzaba el cabello de Anny y ponía sobre este un broche de zorro esta se movía impaciente, más emocionada por la pareja que por su propia noche.
-¿Crees que Lowell sepa bailar? En todos los bailes que hemos hecho solo se va a la barra, bebe, come y luego ronca como un maniaco. -dijo con burla.
-Primero, si, ya he bailado con él. Segundo, eso es porque no estaba yo para que bailara conmigo. -respondió Nathan mientras se sentía importante al haber cambiado tanto al lobo, sonriendo con orgullo.
-¡¿Ya bailaste con el?! ¡¿Por qué no me dijiste?! ¿Cómo fue? -Anny se giro para mirarlo incrédula.
Nathan se mordió los labios, no quería contar eso.
-Bueno, fue hace como un mes creo, fue cuando Fidel y el trajeron esa caja grande que reproduce música. -Nathan divagaba en sus pensamientos, tratando de desviar el tema, aunque claramente no pudo.
-¿El equipo de sonido? -Le aclaro Anny.
-Si, esa cosa. Bueno...
Nathan estaba en su habitación leyendo un libro de botánica, necesitaba información para las cosas que planeaba hacer y sus conocimientos propios no eran suficientes. En el Archivatorio no había muchos libros de botánica, pero justo encontró el que necesitaba por lo que llevaba horas leyendo sin percatarse del tiempo.
Alguien toco su puerta, Nathan dijo un "Adelante" y Lowell entro emocionado.
-¿Puedes venir un momento a mi habitación? Hay algo que sé que te gustara. -pidió Lowell con un brillo en los ojos.
-¿No puede ser mañana? Este libro de verdad está muy interesante, además estoy muy cómodo aquí. -contesto Nathan, aunque era mas para molestar a Lowell que por negarse.
-¡Vamos, Nathan. Te prometo que te encantara!
Lowell jalo los pies de Nathan para sacarlo de la habitación, este último a regañadientes acepto y se dirigieron al cuarto de Lowell. Sobre su escritorio había una caja grande de metal, tenía bastantes botones y dos cosas grandes circulares que Nathan no supo identificar que eran.
-¿Esto es...?
-Es un artefacto humano que reproduce música, aunque las radios humanas no entran aquí logramos conseguir algunos CD's, unas cosas circulares que se ponen aquí para que salga la música.
-¿Cómo trajiste eso hasta aquí? -pregunto, entrecerrando los ojos mientras miraba a Lowell, intuyendo que tal vez había robado el artefacto.
-Bueno, entre Fidel y yo la trajimos.
Fidel y Lowell se escapaban de vez en cuando al mundo humano para comprar cosas, algunas veces eran víveres como comida, ropa y demás. Justo en esa ocasión se fijaron de que música salía de un lugar, pero no vieron ninguna orquesta. El vendedor del puesto les explico que tipo de artefacto era y les pidió 150 dólares por él, Fidel ni siquiera lo pensó, compro el artefacto junto con algunos CD's de música.
Con ayuda de Artemisia lograron generar en 1 hora enchufes por todo el refugio, ahora Lowell tenía uno en su habitación. Pidió prestado el equipo y se dispuso a impresionar a Nathan, el chico amaba la música y bailar, así que sería una linda sorpresa.
Nathan no entendía como una caja de metal podría reproducir música, y al ver su duda Lowell saco uno de los CD's y lo metió en un pequeño espacio que había en el reproductor. La música comenzó a sonar, una melodía completamente nueva para ambos.