La marca de las sombras

54. Obielus

La luz dejo paso a un cálido sol de verano, un cambio tan brusco que Anny no lograba asimilarlo.

La princesa veía un chico joven frente a ella, con orejas de zorro y una cola, pero con su cabello teñido de un azul oscuro muy fuerte. Sus ojos eran grises y brillantes y llevaba un cuchillo prendido en fuego mientras peleaba contra otra sombra, solo que esta era un zorro pelirrojo normal.

El combate duro poco antes de que el chico peli azul sometiera al otro, en ese momento una mujer apareció en medio del bosque, regañando al chico azul.

-Obielus, ¿Qué te he dicho de pelear con tus hermanos con cuchillos prendidos en fuego? Solo están jugando, no estas atacando realmente a nadie.

El mencionado sonrió divertido, soltó a su hermano menor y levanto las manos con presunta inocencia, pero en su sonrisa se dejaba ver una picardía que ni siquiera muerto perdió.

-Madre, te prometo que era solo un juego. -rio divertido, sacudiéndole el cabello a su hermano menor. -¿Verdad, Loan?

Así que ese era Obielus, un joven que, aunque Anny odiaba admitirlo, si era apuesto, en comparación a esa bola de fuego gris que veía siempre.

Obielus reía, se veía joven, tal vez de la misma edad que Anny. Sonreía con confianza y siempre tenia una mirada encantadora, Anny no sabia de donde había sacado el color azul de su cabello. En su físico se notaba que solía entrenar demasiado, aunque eso hizo preguntarse a Anny sobre los métodos de entrenamiento de aquellos tiempos.

Su madre se parecía bastante a Ira Dei, después de todo era su hija. Tenia los cabellos castaños y noto que su marca estaba en uno de sus hombros. Parecía dura, pero se acerco a sus hijos y los abrazo con amor mientras comenzaba a perseguirlos en un juego infantil, se notaba que Obielus había tenido mucho amor por parte de su familia.

El recuerdo cambio a otro escenario, Obielus en el lago jugando con una chica nativa, aprendiendo el idioma y haciendo figuras en la tierra, se llamaba Maylen. Obielus coqueteaba de manera descarada con ella, pasando su brazo por detrás de sus hombros y sacándole sonrojos, aunque probablemente la chica no le entendiera nada. Anny se pregunto si la característica de ser coquetos era algo de familia, según lo que Fidel contaba a veces de su historia con Artemisia y de la historia de sus padres los Powerce eran bastante coquetos.

Los vio entrar al lago tomados de la mano mientras reían, Obielus con una sonrisa encantadora miraba a la chica como si fuera lo mas divino que existía.

Todo ahora era azul, Obielus había fabricado los collares que ella misma y los demás tenían que les permitieron la burbuja de oxígeno. Paseaba nadando por todo el pueblo con la chica, en algunos momentos se tomaban de las manos, jugueteando como dos adolescentes enamorados. Llegaron hasta el abismo oscuro, la chica le explicaba a Obielus que nadie había bajado ahí en años, temiendo de las criaturas que podrían estar allí, aunque claro, a Obielus se le iluminaron los ojos ante el peligro que eso significaba.

Vio otro recuerdo, esta vez en un enorme castillo que Anny supuso era el castillo de la familia. Noto a todo el mundo con ropas elegantes, tal vez en algún baile pese a que el ambiente se sentía cargado de una presión silenciosa. Giro en medio de la gente que no notaba su presencia, porque en ese momento Anny era tan solo un fantasma divagando en el pasado, y poco a poco salió del salón siguiendo su instinto.

Camino sin rumbo fijo entre las ruinas de un hermoso jardín, el cual la noche le daba un brillo especial, casi podía sentir la hierba bajo sus pies descalzos. Noto una hoguera a lo lejos, y se acerco para notar como unos jóvenes reían mientras eran abrigados por el fuego.

Obielus tenia el traje desarreglado, las mejillas sonrojadas por el vino y una sonrisa mas honesta en su rostro. Otro chico pelinegro alzaba la botella mientras canturreaba y un chico castaño solo se burlaba de el, un chico con el castaño del cabello de Henry. Comprendió con dulzura y horror a la vez que aquel chico debía de ser el descendiente que Obielus tanto mencionaba conocer de Henry.

Anny sonrió con tristeza, porque sabia que aquel joven ya estaba muerto.

-Entonces, Obielus... ¿Cuándo te casaras con la chica sirena? ¿Aun mantendrás a tu madre esperando por un heredero?

El chico azabache había hablado, a lo cual Obielus rio y soltó un suspiro enamorado.

-No saben cuanto deseo que esa mujer sea mi princesa, pero aun soy demasiado joven. Solo quiero vivir sin pensarlo demasiado.

-Sabes que vida es lo que menos tenemos. -interrumpió el chico de cabellos castaños. -No deberías de prolongar algo que es en parte tu deber. ¿Te da miedo tener un hijo acaso?

Obielus miro al chico y entrecerró los ojos un momento, analizando sus palabras.

-¿Estas reflejando tus miedos en mi, Litelfed? ¿Tienes miedo que la guerra te quite un hijo que ni siquiera tienes aun en tus brazos?

Litelfed se quedo callado un momento, luego levanto la mirada, con una seriedad y profundidad en sus ojos que aterro a Anny por un momento.

-Solo te recuerdo que, en estos tiempos, lo que no hagamos ahora lo lamentaremos después. Nuestras vidas siempre están en riesgo, y vivir cada segundo como si fuera el ultimo es mejor que vivir postergando todo, como si tuviéramos el tiempo comprado cuando realmente no tenemos ningún control sobre el.

Obielus se quedo callado unos momentos, procesando alguna respuesta para darle a su amigo.

-Dime, Obielus. ¿Acaso no temes no tener un legado que pueda recordarte? ¿No temes que después de tu muerte no quede nada significativo que lleve tu nombre, tu sangre?

Litelfed pareció atravesarlo en lo mas profundo de su inseguridad con aquellas palabras, haciendo que Obielus riera sin humor y le arrebatara la botella al chico azabache, que se quejo en el acto. Dio un gran sorbo, y miro al joven Litelfed con determinación.

-No tendré nada que lamentar en mi muerte, porque no moriré. Soy un Powerce, y nosotros no somos tan fáciles de matar.



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En el texto hay: accion aventura y venganza

Editado: 18.07.2026

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