Llevo diez minutos debatiéndome si debería tocar la puerta o no. Diez minutos frente a la madera qué separa mi cuerpo del hogar de mi amigo Eric. Las piernas me tiemblan, y ahora dudo de porqué me esmere tanto en arreglar mi aspecto para una cena de solo amigos.
Paso saliva reuniendo la valentía necesaria para tocar la puerta con mi puño.
Se siente una eternidad hasta que Eric me abre.
La boca se me seca al verlo ahí. Va más arreglado que de costumbre. No es un secreto que no es ese típico chico guapo y musculoso que sale en las películas, pero su forma de ser es lo que lo hace lindo.
Juraría qué es de esos chicos que no atraen al instante, y enamoran con el tiempo.
¿Pero que estoy pensando?
El se mantiene en silencio frente a mi, sosteniéndome la mirada.
¡Di algo chica!
—Uhm… traje algo de vino—alce la bolsa en mi mano.
—Oh, no te hubiera molestado—ríe de repente sin ningún gramo de gracia
Bueno, ahora me siento una tonta.
—Vale… —señaló en interior de su departamento—¿Puedo…?
—¡Claro, si, pasa!—se mueve para dejarme entrar.
Lentamente ingreso a su hogar repasando cada detalle su sala. El lugar es acogedor.
Con un gesto, me indicó que tomara asiento en su sala. A diferencia de lo que imagine, es linda, ordenada, y cálida.
—¿Qué tal le va a Allyson, eh?—se sentó a mi lado.
—Igual que esta tarde.
—Antes de salir de la oficina me tope con Marlon, lleva días que esta algo insoportable.
—Tal vez por que no le funciona eso de fingir ser un millonario en esa app de citas.
—¿App de citas?
—Finge llamarse Steve Ortega en una app de citas para conseguir matchs
—¿Cómo sabes eso? ¿Saliste con él?
—Ni en mil años. Allyson fue quien tuvo una cita con…
—¿Por qué Allyson tendría una cita con el si se supone que esta casada?
Ups. Volví a hablar de más.
—¿Por qué siempre que estamos juntos nuestro tema de conversación siempre es Allyson?
Aunque no planeaba responder, su pregunta me impidió hacerlo también.
—Porque su vida es más interesante que la mía—recordé que ella quería no volver a ver a Ryan, y las cosas le están saliendo totalmente al revés.
—No me extraña, debe ser interesante tener un hijo—no borró su sonrisa.
—Yo que lo he vivido de cerca puedo decirte lo difícil que es, había noches en las que no dormía, y días en los que ni siquiera veía la luz del sol—sonreí ante el recuerdo—Cuando Jake nació se volvió loca entre tanto pañales, fórmulas, biberones, y cuando enfermaba se volvía aún más protectora.
—Uffff, gracias a Dios que no lo tengo entonces—rio un poco—. No me malinterpretes, quiero tenerlos, pero el hecho de mantener una relación con alguien es lo que me detiene.
—¿No quieres tener una relación?
—Las relaciones de hoy en día solo son tóxicas y controladas.
—¿Y con eso quieres decir que…?
—Que me da pereza todo lo que tenga que ver con una relación—soltó una risilla nerviosa.
Sentí una extraña punzada en el pecho ¿a mi en que me afecta que no quiera una relación?
—Ah…
Me removí en mi asiento. De pronto ya no sentí esa seguridad que apareció cuando llegué. El silencio que se mantuvo entre nosotros fue… de esos silencios que hay después de una situación embarazosa, donde ni tu ni la otra persona saben que decir para cortan la ausencia del sonido entre los dos.
Un ligero olor resinoso, cálido y picante mezclado con humo llego a mis fosas nasales. ¿Humo?
—Eric, creo que algo se está quemando
—Ehm…—se puse de pie con una velocidad impresionante—¡Oh, santo Cristo! ¡La cena!
Corrió hasta la cocina, conmigo detrás, toda la habitación esta invadida por el humo que brota del sartén. La alarma de incendios ha comenzado a sonar
Me apresuro a abrir las ventanas mientras el trata de disipar el humo, en un momento toma la sartén con su mano sin cubrirla de inmediato la dejó caer con fuerza y soltó un quejido que me hizo girar hacia el.
—¡¿Qué paso?!
—¡Me quemé la mano!—exclamó con el evidente susto en su rostro—¡Mi mano! ¡Mi mano!
—¡Métela en agua!—corrí hasta el grifo y lo abrí.
Sin ningún tipo de cuidado lo jale hasta el fregador y puse su mano bajo el chorro de agua fría.
—¡AAHHHH!
—¡¿Quéeee?!
—¡Me arde la mano!
—¡¿Por qué agarraste el sartén sin un guante de cocina?!
—¡No se que es eso! ¡Ni siquiera se si tengo eso!
El humo seguía brotando del sartén, por consiguiente la alarma no dejaba de sonar. Entre este ruido mantuve la mano de Eric en el agua, cuando el sartén de pronto prendió en fuego real de la nada.
Cuando Eric lo arrojó, cayó directo a la lumbre por lo que esta se expandió poco a poco por la comida del sartén.
—¡Mierda!
Solté su mano, aparte su cuerpo, tome un boul qué llene con agua y lo arroje al sartén.
Sentí el calor del vapor rozar en mi piel.
Eso no sirvió para nada, fue todo lo contrario, el agua hizo que saliera más humo y que la cocina se inundara por completo de el al grado de obstruir la vista.
Comencé a sentir la picazón en mi garganta, y el humo llenando mis pulmones.
—Kate, tenemos que salir ahora.
Eric me tomó de la mano sacándome de la cocina, con mi sistema respiratorio casi ahogándose. El humo ya había llegado a su sala, y la alarma seguía activa.
Ambos fuimos directamente hacia la puerta. En el pasillo, los vecinos comenzaron a salir poco a poco en dirección a la recepción. Algunos nos daban miradas de odio, otros se quejaban audiblemente por que la alarma los despertó. Uno incluso nos empujó al pasar junto a nosotros de mal humor.
Eric parecía avergonzado, pero no soltaba mi mano. Me percate de ello hasta que llegamos a la planta baja.
Los bomberos no se hicieron esperar, apenas pisamos la recepción ellos hicieron acto de presencia y subieron al piso de Eric.
Aun sentía que el humo calaba en mis pulmones.
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conexion, romanance reconciliacion amistad, confusión: no sabe si siente algo
Editado: 20.11.2025