La Marca de un Beso

Seis

La oficina es un caos, no literalmente pero lo es. Jamie se la pasa comparándonos a todos con Allyson desde que se fue. Si mal no recuerdo, ella me contó lo que Marlon había dicho sobre peque Jake, y entiendo porque tomó su decisión. Jamie no hizo nada al respecto.

Aunque tampoco debía hacer nada.

Durante meses fui testigo de como le menospreciaba su trabajo, ahora que ya no está ruega para que regrese. Las pocas veces que veo a Ryan siempre está con mi jefa y Voldemort tiene cara de querer arrancarse la cabeza. Un día nos encontramos en la cafetería y me contó que Jamie sigue insistente en que Allyson regrese, aunque yo también lo quisiese, sé que ella no.

Conocí a Ally cuando ambas cursábamos el instituto, logré obtener una beca para estudiar en el mejor colegio de paga de la ciudad y aunque al principio mi objetivo no era ir a socializar con ninguno de esos niños ricos con Ally fue inevitable no congeniar.

Recuerdo muy bien ese día, estaba en la cafetería estudiando para mantener mis calificaciones excelentes cuando ella de repente se sentó junto a mi en la mesa vacía. Yo la mire mal, y rápido quise deshacerme de su presencia, aunque no pude.

—Te equivocaste de mesa—espeté con la mirada en mis apuntes—la mesa de los niños ricos de papi es allá—la señalé.

—Lo sé, me provocan náuseas con todo las cosas que presumen—negó tomado un apio de su recipiente.

—¿Y qué haces aquí entonces?—cuestioné—deberías de ir con ellos, seguro pondrán a bailar a un orangután o qué se yo.

Soltó una risilla ante mi comentario, mientras yo volví a verla mal.

—No, seguro no saben diferenciar un orangután de un mono, tan estúpidos son. Son falsos, no se fijan en las personas se fijan en cuanto dinero tiene tus padres y si no es lo suficiente te separan del resto como si fueses un objeto el cual puedes tirar y volver a tomar cuando se les da la gana. Así son ellos, creen que por tener dinero lo pueden todo, que tienen poder sobre los demás y se olvidan de lo más importante.

—¿Y que es mas importante que el dinero según tú?

—Los amigos, la amistad, poder fiarte de una persona sin que esa misma vea cuantos millones tiene tu padre en el banco.

—¿Por qué hablas así de tus amigos? ¿Quieres quedar bien conmigo acaso?

—Ninguno de esa bola de primates es mi amigo, solo me hablan porque mi padre hizo un negocio y ganó unos millones con eso. Son tan hipócritas como para aceptarlo—desvió la vista hasta mi—Tú no eres así.

—Yo no soy rica, niña. Yo tengo que estudiar para mantenerme en esta escuela.

—A eso me refiero—volvió a mirar a la nada—si alguno de ellos suspende no tiene que preocuparse por que tiene la vida resuelta y con un par de billetes ya están aprobados.

—Déjame adivinar, tu no eres como ellos—ironice.—todos son igual.

Ella suspiró,

—¿Me estas comparando?

—Solo quiero que me dejes en paz

—Y yo solo quiero una amiga con la que me pueda estar si que cada segundo me este preguntando sobre cuando dinero tiene mi padre en el banco—lo dijo tan rápido que abrí los ojos sorprendida—pero eso no va pasar porque a ninguno de ellos les interesa en lo absoluto.

—Suerte en tu búsqueda de amigas, entonces.

—¿Puedo comer aquí al menos?—inquiere—No quiero volver al baño, es asqueroso.

—Vale, no soy tan desgraciada como para dejarte volver al baño.

—Gracias—susurra.

Continúe con lo mío, los exámenes de esa semana eran demasiado importantes. Debía sacra buenas notas. Mi madre hizo lo posible por sacarme adelante, lo mínimo que debía hacer era estudiar y tener una carrera, tenía planeado devolverle algo de lo que ella me dio y comprarle la casa que siempre soñó, porque la vida fue muy mierda con ella no tuvo las mismas oportunidades que me ofrecieron a mi.

Afortunadamente logré sacar a mi madre de ese barrio, sacarla de trabajar en la horrible empresa que la explotaba, le compre una casa que aunque no es muy lujosa, ni enorme como la de los padres de mi amiga es perfecta para ella. Yo tengo mi departamento y con esfuerzo y dedicación ahora ella maneja el negocio de ropa, maquillaje y accesorios qué siempre soñó con tener. El negocio lo administramos entre las dos, pero ella es quien lo atiende.

Eric aparece en mi campo de visión. Es un idiota pero si lo tratas es buena persona.

—Jamie esta furiosa—se siente frente a mi.

—¿Ahora que pasó?—le ofrezco una dona, y la toma.

—Me acaba de gritar en la cara que soy un inútil, y que no soy Allyson por supuesto.

—Eso debe doler—le doy un mordisco a la mía.

—Na, estoy empezando a creer que deberíamos convencerla de que vuelva.

—No lo hará, ahora tiene un mejor puesto, con mejor sueldo y sin malos tratos—muerde su dona—a excepción de una chica que esta molesta porque la contrataron, pero no es la gran cosa.

—Dile que si no hay un puesto disponible para nosotros allí, por favor. Ya no aguanto a Jamie.

—Se lo diré—el teléfono sobre el escritorio suena, levanto el aparato llevándomela a la oreja.

—Señorita Katy, hay un chico que la busca—me informa Joice.

—¿Quién? —no recuerdo que nadie me haya avisado qué vendrían.

—Su nombre es Doug, dice que es urgente y necesita verla ahora, parece un poco desesperado.

—¿Doug? No conozco a ningún Doug, ¿tu conoces algún Doug?—le pregunto a Eric.

—No.

—Bajo en seguida—le hago saber antes de terminar la llamada. Con Eric bajamos hasta la recepción, donde junto a Joice espera un chico pelirrojo. Es verdad que parece que esta desesperado, no entiendo por que me querría a mi, o como rayos me conoce.

—¿Katy Winter? eres Katy Winter?—pregunta apenas me ve.

—Si, ¿Cómo sabes mi…?

—No tengo tiempo de explicarte y de darte detalles de nada, Allyson, tu amiga me pidió que te contactara y te dijera que qué recogieras a su hijo en el colegio.




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