♡♡ Linda ♡♡
—Acepto el trato —un silencio se hizo en la línea, retire el teléfono de mi oído y mire la pantalla, tal vez me había equivocado de número. —¿Jarrel? ¿Estas hay?
—Ya subo por ustedes —frunzo el ceño, él ya estaba aquí, como sabía que iba aceptar su propuesta.
Sacudí mi cabeza, y fui por lo poco que teníamos Estrellita y yo.
—Es una locura lo que vas hacer —me decía esa voz en mi interior. —te va encontrar y esta vez no solo pagarás tú si no tu hija también, es lo que quieres —mi cuerpo se tensó, me moriría si algo le sucediera a Estrellita.
—No es cierto Jarrel nos cuidara él me lo prometió.
—Eres ingenua, ¿Cuánto tiempo tienes de conocer a ese hombre? —detuve mis movimientos.
Era cierto solo lo he visto tres veces, ¿cómo era que confiaba en él, así ciegamente, que me está pasando donde quedó mi cordura, no puedo confiar en un desconocido así nada más.
—No, él me da confianza, no sé, pero él tiene algo que me hace sentir segura, por eso voy a ir con él.
—No te vayas arrepentir después.
—No lo haré, estoy decidida por mi hija y por mí merecemos una vida mejor que esta —ignore esa voz que me reprochaba una y otra vez que escapar era una mala idea.
Si era mala idea en el fondo lo sabía, pero que más iba ser si me quedo Rafael me hará daño y tal vez lo haga con mi pequeña.
—Me esconderé en una cueva si es preciso, pero haré lo imposible para que Rafael no de conmigo esta vez —me dije tomando valor el que no tenía.
Tomo la maleta y a Estrellita abro la puerta encontrándome con la espalda de un hombre, se gira hacia mí y me sonríe ampliamente.
—¿Estas decidida hacer esto? —Asiento ante su pregunta. —Después que subamos al Jet no habrá vuelta atrás y no te dejaré regresar con él —sus palabras me hacían estremecer y un escalofrío me embargo todo el cuerpo.
—Estoy decidida, no quiero regresar a este infierno nunca más, solo sácame de aquí te lo pido —su mirada me hacía temblar, y aunque estaba a tiempo de recapacitar no quería dar vuelta atrás.
Por más que mi razonamiento me dijera que era una pésima idea quería seguir adelante.
—Ben princesita te parece si te cargo —Estrellita le tendió los brazos, Jarrel la tomó en brazos, al igual que toma la maleta.
Lo sigo sin mirar atrás al llegar a su auto me abre la puerta y subo junto a mi pequeña.
—¡Ay! no puede ser, no le he pagado a la niñera.
—Ya me encargue de ello Linda, no te preocupes por más nada, si —Asiento.
Su voz es tranquilizadora, lo que me lleva a relajarme…
No sé si fueron minutos o fueron horas la verdad perdí la noción del tiempo, salí del auto y me quede admirada al ver el enorme avión, o era un jet la verdad nunca había visto uno tan de cerca.
—Bienvenido señor —saluda un hombre alto igual que Jarrel.
—Buenas noches, todo está listo para partir.
—Si señor, solo esperaba su llegada —Jarrel asiente me indica que suba y así lo hago.
Parpadeo al ver todo por dentro, estoy sin palabras. ¿Cómo puede existir algo así? Tanto lujo.
—Vamos Linda cálmate que no se note que nunca en tu vida has estado en un avión o lo que sea esta cosa.
—Toma asiento el viaje será largo —Me anuncia Jarrel acomodando a Estrella en un asiento de bebé.
—¿A dónde iremos? —pregunto ya que no tengo idea de a donde nos dirigimos.
—Sera mejor que no lo sepas, por ahora.
—Crees que escapare —Sonríe.
—¿Lo harás? —Niego. —Dame tu móvil —extiende su mano.
—¿Para qué? —Pregunto confundida.
—Dámelo, confía en mí —entrego el móvil con pesar. —te comprare uno cuando lleguemos —asiento.
Sé acerca a mí toma el cinturón y lo abrocha, le sonrió apenada, recuesto mi cabeza al respaldar del asiento. Miro a mi nena y sonrió al verla profundamente dormida abrazada a su muñeca, cierro mis ojos y aprieto mis labios, siento un enorme vacío en mi estómago.
—¡Ay no, voy a morir! —Exclamó.
—Linda estas bien —Niego.
—¿Nos vamos a estrellar verdad?
—No, mírame –Siento sus dedos en mi mentón, abro mis ojos topándome con su mirada penetrante. —No voy a permitir que nada te suceda Linda —entrelaza sus dedos con los míos. —tranquila aquí estoy para ti —me sonríe al igual que yo a él.
Narrador omnisciente.
Mientras Linda y su pequeña iban rumbo a lo desconocido, Rafael estaba hecho una furia, había buscado por todo el pequeño apartamento sin resultado ni rastro de su compañera.
—Ella no me pudo dejar —murmuraba rechinando los dientes y con puños apretados. —te voy a encontrar Linda y esta vez no saldrás bien librada de está, no eres más que una malagradecida, te di todo, amor, un techo donde vivir, te di una hija, una maldita familia, sin mí no eres nada. Te vas arrepentir de haberte escapado, te voy a encontrar —su camisa se empezó a romper su cuerpo se llenó de pelo, su parte humana había desaparecido para así darle paso a su bestia.
Empezó a destrozar todo a su paso, la habitación quedó hecha un desastre al igual que la cocina y la pequeña sala.
—Si ese maldito humano te ayudo lo voy a encontrar y lo voy hacer pagar por alejarte de mi lado, él no sabe quién es Rafael, no sabe lo que es capaz de hacer un rogues. Y a ti Linda no te va alcanzar la vida para pedirme perdón, así como te conseguí a ti puedo conseguir muchas más. Eras única y especial Linda solo tenías que obedecer en todo, pero lamentablemente ahora debes morir igual a tu hija —de un solo zarpazo destrozo la mesa. —Te voy a encontrar, te juro por la noche oscura que te voy a encontrar maldita humana.