La mate del Beta

Capítulo 14.

 

◇◇ Jarrel ◇◇

 

—Sí, me parece bien —subimos a la habitación ella a la suya y yo a la mía.

 

Al día siguiente después de desayunar nos encerramos en mi despacho, quería empezar por ordenar un poco mi área de trabajo, soy de las personas que no le gusta que nadie toque sus cosas, pero al ser mi mate no tiene importancia.

 

—Wao Jarrel cuanto tiempo tienes que no ordenas aquí —dice al ver la pila de libros y carpetas.

 

—Si te digo cuantos años no me creerías.

 

—Probemos.

 

—Segura no te vas a espantar —niega.

 

—Son cuarenta años que no ordeno —me paro detrás de ella y pongo mis manos en su hombro. —y tú me ayudaras a ordenar, detrás de la librería hay archivadores y podremos colocar las carpetas hay.

 

—¿Cuarenta años? no te creo —gira hacia mí, sonrió por la cara que pone.

 

—Te dije que no me ibas a creer.

 

—Estas bromeando verdad.

 

—No, será mejor empezar a trabajar —digo contemplándola de más.

 

Su belleza me parece tan única, aparto mi mirada de ella, sí, sigo mirándola como la estoy mirando voy a terminar besándola.

 

—Jarrel estas jugando conmigo no puedes ser tan mayor.

 

—Nosotros vivimos más de lo que a veces deseamos.

 

—¿Ustedes?

 

—Hay cosas que los humanos no saben, Linda.

 

—¿Cosas como qué?

 

—Son cosas que no entenderías, si te las digo dirás que estoy loco.

 

—Solo son excusas —la miro.

 

—Soy un licántropo —me mira sorprendida.

 

—¡Lican… qué?  

 

—Es la transformación de la parte humana a lobo, podemos ser dos tipos de lobos, una que camina en dos patas y la otra en forma animal.

 

—Estás viendo muchas películas de ficción.

 

—Lo vez —digo serio.

 

—Lo siento, es que me parece algo fuera de lo normal, como una persona se puede convertir en lobo.

 

—Si se puede, te haría una demostración en este instante, pero debemos ordenar mi despacho, además no estás lista para verme como en realidad soy.

 

—¿Por qué no se lo demostramos?

 

—Ella no está preparada para vernos siendo uno solo.

 

—Tienes miedo a que ella se marche después que nos vea es eso ¿verdad? O que nos diga que somos unos monstruos.

 

—Sí, Darek sí, además nuestra conexión no es tan fuerte.

 

—No quieres que me conozca —se queja como niño pequeño.

 

—Quiero que nos conozca tal y como somos Darek, pero para ello debemos completar la conexión —Darek gruñe resignado.

 

—Si lo estoy —dice mirándome.

 

 

—No, no lo estas.

 

—De acuerdo, pero no creo que te puedas transformar en algo más, solo lo dices para asustarme.

 

—Porque querría asustarte, eso es demasiado infantil, estoy muy viejo para eso.

 

—¿Viejo? Tienes como treinta años y dices que estas viejo, ya me estoy preocupando tengo veintitrés años y me siento como una mujer de veintiocho, cuando tenga treinta me sentiré como una de sesenta —sonrió, estoy sonriendo, ya ni recuerdo cuando fue la última vez que sonreí de esta manera.

 

—Para que te vayas preparando en la pila de libros número tres hay un libro que habla de ello, si quieres puedes tomarlo para que así puedas ir aprendiendo más de los licántropos.

 

—Pila tres.

 

—Si, es el quinto si no me equivoco.

 

—Licantropía lobunas —asiento. —lo colocaré aquí luego lo leo… ahora si prosigamos a ordenar tu desastroso despacho.

 

—Manos a la obra…

 

Todo el día nos la pasamos en el despacho ordenando mi desastre al caer el ocaso ya teníamos todo en orden.

 

Los días siguientes fueron lo mismo ordenamos todo en la casa, todo estaba en el orden que ella quería.

 

—Wao me siento satisfecha —dice sentándose a mi lado reclina su cabeza para atrás donde tengo mi brazo. —ahora si es una casa decente.

 

—Creo que sí, que te parece princesa.

 

—Está lindo —sonrío.

 

—A que sí —le dice Linda, haciéndole cosquillas.

 

—ya, ya.

 

—Algún día tendremos un cachorro.

 

—Joder Darek.

 

—¿Qué quiero tener esa satisfacción también?

 

—Estoy tratando de crear un lazo con ella y tú estás pensando en tener hijos.

 

—Solo decía.

 

—Esto no es lo que hace una asistente personal verdad.

 

—No, pero debíamos ordenar nuestra área de trabajo, aunque creo que la próxima semana iremos a la oficina.

 

—¿Oficina? —me mira con cara de espanto.

 

—Si, aunque me gusta trabajar desde aquí, descuida estarás conmigo todo el tiempo —Asiente.

 

Al caer la noche nos fuimos a descansar, mañana pienso llevarlas pasear en la manada para que se vayan acostumbrado más a este lugar.

 

—Buenos días —digo entrando a la cocina.

 

—Buenos días —me acerco y le quito el cuchillo. —¿qué haces?

 

—Desayunaremos fuera de casa, quiero que conozcas el pueblo.

 

—Iré por Estrellita.

 

Quince minutos después aparece con Estrellita en brazos, salimos de casa. Conduzco hasta la manada, bajamos del auto y entramos a mi cafetería favorita, después de desayunar caminamos por todo el pueblo, algunos la miran, supongo que es por su olor. Ella como esta tan entusiasmada no presta atención a las miradas.

 

Luego de recorrer el pueblo regresamos a casa.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.