La mate del Beta

Capítulo 15.

 

NARRADOR OMNISCIENTE.

 

Pasaron los días y Rafael aún no daba con el paradero de Linda, la había buscado por toda la ciudad sin resultado.

 

Se reunió con varios pícaros buscando su ayuda y aunque estos eran salvajes y cada quien luchaba por lo suyo, Rafael consiguió persuadirlos para que lo ayudaran a dar con el paradero de la mujer que él escogió para forjar su linaje. Además, quería dar con el responsable que había ayudado a su mujer, sabía que ese hombre que la ayudó no era humano y se prometió a dar con ambos.

 

En su búsqueda mando a varios pícaros a atacar las manadas de la ciudad, viajó a cada país buscando ese olor que le llenaba el alma, al igual que el olor de aquel hombre.

 

Un hombre tomó el teléfono y dígito algunos números.

 

—Creo que hemos dado con el paradero del hombre y la mujer que buscas —informo un hombre al ver que la llamada había sido aceptada.

 

—¿Dónde? —pregunto el hombre musculoso al otro lado de la línea.

 

—En la manada principal de nueva Zelanda, la manada Cristal de la luna.

 

—¿Estás seguro de que es él?

 

—Sí, cabello cenizo, hombre alto, corpulento, es igual al de la descripción y no es cualquier lobo, es el Beta de la manada y además es un milenario, estás seguro de que te quieres meter con esa manada.

 

—Sí, viste alguna mujer con él.

 

—Sí, pero solo la pude ver de espalda, no sé si sea ella.

 

—Debe ser ella ese maldito se la llevo, voy a recuperar a mi mujer y a mi hija, quiero que ataquen a esa manada, yo llegare en dos días.

 

—Como tú digas, espero cumplas con lo prometido, porque si no yo mismo te buscaré y no la contaras.

 

—Descuida, todo está arreglado.

 

Rafael tomó su maleta y acomodo sus pertenecía salió del apartamento y se dirigió a su auto.

 

—Te traeré de vuelta y esta vez uniremos nuestras almas —dijo conduciendo hasta un depósito.

 

Al llegar tomo varias valijas las cuales contenían lingotes de oro y plata, las acomodo para sacarlas y llevarlas consigo…

 

Los labios de Jarrel y Linda se unieron en un delicado y tierno beso, pero a medida que iban pasando los segundos este iba callando en la inconsciencia, Linda sintió que los labios de Jarrel dejaron de moverse y de inmediato se separó de él.

 

—¡Jarrel! —exclamo angustiada. —¡Jarrel! —lo removió, pero este ya estaba inconsciente.

 

Su corazón latía lento y su respiración era imperceptible, tocó su aorta para ver si tenía pulso, pero este era casi inexistente.

 

Linda lo observó por un momento el cuerpo herido de Jarrel, sus ojos tomaron un color blanco, empezó a tocar el cuerpo del hombre que estaba en su cama.

 

Salió de la habitación, bajo las escaleras y salió de la casa, comino hacia el bosque en medio de la noche.

 

Sé adentró en él, al estar en medio del bosque empezó a recoger hojas de diferentes tipos, con un movimiento de sus manos tumbo una rama de un árbol, una de las hojas la convierto en un recipiente y vertió el aceite que botaba la rama, con la misma rama cava un huevo y saco algunas raíces, siguió caminando hacia él arrolló que había en medio del bosque y tomó algunos musgos.

 

Antes de ponerse de pie escucho el crujir de unas ramas, a su espalda alguien gruño, ella sonrió y se levantó lentamente, giro hacia lo que estaba detrás de ella, un enorme lobo le mostraba los colmillos, el lobo se le abalanzó y antes que él la alcanzara ella desapareció en un destello de luz violeta y amarillo.

 

Apareció en la casa, buscó un recipiente y coloco las hojas, las raíces, el musgo y el aceite, los empezó a majar hasta obtener una consistencia pastosa.

 

Subió a la habitación, coloco el recipiente en la mesa de noche y giro el cuerpo de Jarrel, empezó a pasar las palmas de su mano por la herida que estaba de un color negro.

 

Como lo imagine es veneno de cicuta maculata —esa no era la voz de Linda, su voz era como un susurro. —te curaré bito nosotras, te necesitamos más de lo que piensas sobre todo linda —metió los dedos en el recipiente y los paso por la herida.

 

A medida que la pasta que pasaba los dedos la piel se empezaba a secar, al terminar con la herida de la espalda lo giro y prosiguió con las demás heridas, al terminar depósito un beso en sus labios y se acostó a su lado.

 

Sus ojos volvieron al color gris, Linda parpadeo varias veces y miro al hombre que estaba a su lado. Trato de levantarse, pero Jarrel giro hacia ella y aprisiona su cuerpo contra el de él.

 

♡♡ Linda ♡♡

 

Toda la pasé ocupada y aprendiendo, además de eso empecé a leer el libro que me dio Jarrel para aprender acerca de los licántropos y era fantástico leer acerca de esos seres, la verdad no sé si existan y no sé si Jarrel lo sea, pero sería fascinante si en verdad lo fuera.

 

Cuando fuimos a su oficina me sentía fuera de lugar, pero con los días y con la ayuda de Jarrel me fui acostumbrando al enorme lugar.

 

No sé si eran cosas mías, pero una vez que fuimos a almorzar esa voz que a veces escucho en mi cabeza me dijo que no mirará para ningún lado, que me centrará en Estrellita y Jarrel y así lo hice, ya que las veces que no lo hago término mal, sentía como si alguien o algo nos observa. No le dije nada a Jarrel porque la verdad no sabía si eran solo cosas mías o no.

 

Dos días después fue lo mismo, sentí la mirada, esa que provocaba una mala sensación en mí, por más que quise mirar quien era no pude, luego de unos minutos no sentí más esa mirada.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.