La mate del Beta

Capítulo 16.

 

Jarrel.

 

Me siento confundido, no sé cómo fue que llegué a casa, que pasó después de llegar, cómo fue que amanecí en la cama de Linda y abrazado a ella. Por más que pienso no logro recordar, mi mente está en blanco, tampoco sé cómo fue que termine con una especie de gel verde en mi cuerpo, mis heridas ya no están.

 

Lo que me parece más extraño es que linda tampoco recuerde nada, tal vez si se desmayó al ver la sangre.

 

Siento el olor de Waylon y de Leysa.

 

—Jarrel, Jarrel —llama desde la plata baja.

 

—Waylon —Digo levantándome.

 

—¿Te sientes en condiciones de verlo? —dice Linda con voz preocupada.

 

—Sí —digo saliendo de la habitación, paso a la mía por una camiseta.

 

Bajo las escaleras la primera que se acerca es Amanda.

 

—¿Estás bien? Casi muero al enterarme que te habían lastimado —me abraza, la aparto de inmediato

 

—¿Qué fue lo que paso? —pregunta Waylon.

 

—Fue un ataque de picaros —pensándolo bien esos no son picaros comunes estos estaban más organizados.

 

—Picaros, han pasado tres años desde el último ataque.

 

—Lo se Waylon —miro hacia la planta de arriba.

 

—Darek será que esos picaros están con la ex pareja de Linda.

 

—No sentí su olor por ningún lado, pero pueda que él haya mandado a esos lobos.

 

—¿Qué sucede?

 

—Es por esa mujer verdad —dice Amanda.

 

—Amanda por favor —digo ya molesto.

 

—Si seguramente fue por esa humana, Jarrel, no debiste traerla aquí, esa mujer no te conviene —escuchar su voz me causa jaqueca y Darek quiere tomar el control. —solo la trajiste para tu desgracia, Waylon ayúdalo a entrar en razón, esa mujer no puede estar aquí, es un peligro y cualquiera le puede hacer daño a tu hermano por medio de esa humana.

 

—Cállate Amanda, lárgate de mi casa, no te quiero ver, no te quiero escuchar, vete —le dice Darek tomando el control.

 

—¡Waylon! —exclama buscando ayuda en mi hermano. —sabes que ella es la culpable de que a Jarrel lo hayan lastimado, esa mujer es la culpable de que la manada fuera atacada.

 

—Vete Amanda, no creo que la manada fue atacada por Linda.

 

—Nada más se los digo esa mujer será la desgracia de esta manada.

 

—¿Por qué tan segura? ¿Sabes algo que nosotros no? —pregunto tomando el control.

 

Amanda nos mira pasando su mirada de Waylon a mí y así sucesivamente.

 

—Cómo voy a saber algo de ella solo tiene un mes aquí y ni siquiera he cruzado palabras con ella, lo único que sé es que es una humana, a la cual no debiste traer a este lugar.

 

—No es la primera humana en esta manada Amanda —le recrimina Leysa.

 

—Sí, pero las otras no son mates de lobos tan importantes como lo es Jarrel —le responde.

 

—Sabes que vete —digo ya cansado.

 

—No me gusta la actitud de Amanda.

 

—A mí tampoco Darek.

 

—Me iré porque no quiero que te alteres.

 

—Tienes que entenderla, Jarrel, está enamorada de ti y le cayó pesado enterarse que al fin encontraste tú destinada —Sonrió ante lo dicho por Leysa.

 

—No me hagas reír, Leysa —miro mi reloj, es raro que Linda aun no baje.

 

—¿Y dónde está Linda?

 

—Ya debería estar aquí.

 

—Nosotros regresaremos a casa, me alegra que estés bien.

 

—Gracias Leysa.

 

—Luego hablaré contigo —me dice Waylon.

 

Subo las escaleras, voy a la habitación de Estrellita, pero está vacía, aspiro para ver si siento el olor de linda, pero no se siente con tanta intensidad.

 

 

—Jarrel tú crees que se fue, tal vez escucho a Amanda diciendo sus tonterías.

 

—Ella no se pudo haber ido así sin nada.

 

Bajo y busco su olor, pero este no se siente, salgo de la casa y su cuerpo choca con el mío.

 

—Lo siento —dice con el rostro rojo y respiración agitada.

 

—¿Dónde estabas? —pregunta Darek.

 

—¡Perdón!

 

—¿Dónde estabas? —digo tomando su mano. — Me tenías preocupado Linda

 

Llevo sus manos a mis labios y depósito un beso, acción que me hace recordar un beso entre ella y yo. La miro a los ojos, y parpadeo.

 

—Lo siento te escuché hablando y preferí salir por un momento con Estrellita.

 

—Debiste avisarme antes de salir.

 

—No sabía que debía pedirte permiso —suelta su agarre y se cruza de brazos.

 

—No es que debas pedir permiso Linda, es que en este momento es peligroso que andes sola por ahí —las miro a ambas. —¡jugaron sin mí! —digo agachándome a la altura de Estrellita. —¿jugaste bastante? —asiente ante mi pregunta. —Debes estar cansada, vamos a preparar el desayuno te parece —empieza aplaudir, la tomo en brazos. —vamos a desayunar —digo pasando mi mano por la espalda de Linda. —siento mucho si te incomodo mi actitud no es mi intención hacerte sentir como si estuvieras en una jaula, pero si me gustaría que me avisaras, así no me pongo como loco —deposito un beso en la frente de Linda.

 

—Descuida solo fuimos a correr por los alrededores… me sentí muy incómoda cuando Amanda estaba hablando.

 

—No debes prestar atención a lo que ella diga, sí.

 

Mientras desayunaba el mismo recuerdo del beso se vino a mi mente nuevamente, era una imagen repetitiva, pero esta vez vi su rostro era el rostro de Linda, yo la besé y ella me correspondió. Ella y yo nos besamos.

 

—Es imposible que nos hayamos besado, no recuerdo eso, como podría olvidar un beso con mi mate.




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