La mate del Beta

Capítulo 17.

 

Jarrel.

 

—La expareja de mi mate es un maldito pícaro, Waylon, ese imbécil que la maltrataba es un pícaro.

 

—¿Sabes lo que significa? —es lo que dice como si lo demás no importara.

 

—No me interesa, ellos no tienen un lazo como nosotros, él la pudo escoger a ella, pero la diosa luna me la destino a mí no a él.

 

—No te alteres hermano, protegeremos a tu mate de quien sea, después de todo es la mate del Beta, pero sobre todo mi hermano.

 

—Es mi pelea Waylon no tuya.

 

—Te recuerdo que tu peleaste a mi lado para que yo pudiera estar con Leysa, ahora permíteme ayudarte…

 

Linda.

 

Preferí salir para no seguir escuchando a esa mujer, me da coraje escucharla.

 

Miro hacia el bosque, me siento atraída por este, es como si me llamara. Ignoro esa parte y empiezo a jugar con Estrellita.

 

—No haces mas que darle problemas a Jarrel —hago una mueca al escuchar su voz. —deberías volver al lugar de donde viniste, Jarrel no necesita una mujer como tú a su lado.

 

—Te molesta algo si es así dímelo —digo sorprendiéndome de lo que he dicho.

 

—Sí, me molesta tu sola presencia, es que Jarrel nunca debió encontrarte, eres un estorbo para su vida y la mía.

 

—¿Qué pena? —estoy sorprendida esta no soy yo, las palabras salen por si solas, es como si alguien hablara por mí.

 

—¿Qué me pasa?

 

—Déjamelo a mí yo la manejo.

 

—¿Quién eres tú?

 

—Soy esa parte de ti que anhela salir, pero no quiere que nadie conozca, aun.

 

—Me estoy volviendo loca.

 

—Por supuesto que no Linda, soy una parte de ti compartimos cuerpo quien crees tú que tomo el control anoche y curo a Jarrel yo fui solo confía en mí.

 

—No voy a descansar hasta lograr que Jarrel se desaga de ti, será mejor que cuides tu espalda y cuides de tú mocosa.

 

—¿Me estás amenazando sin siquiera conocerme?

 

—Crees que tus palabras me dan temor, no eres más que una humana —una sonrisa ladina se dibuja en mi rostro.

 

—No te confundas podre ser humana, pero no sabes de lo que soy capaz.

 

—Cuídate, disfruta mientras puedas.

 

—Te prometo que lo haré y seguiré haciéndolo, ¡ardida! Adiós —no se de donde me sale esta forma de contestar no soy así, prefiero agachar la cabeza antes de decir algo.

 

—No tienes porque agachar la cabeza y menos por esa mujer, ella está interesada en Jarrel, pero al parecer, Jarrel, no.

 

—Me dirás quien eres que haces en mi cabeza.

 

—Para irnos conociéndonos soy Diana y no estoy en tú cabeza estoy en toda tú.

 

—Esto a de ser una broma, debo estar soñando aún, no puedo estar hablando con alguien dentro de mí.

 

—¿Por qué no podrías, ni siquiera sabes dónde estás metida Linda, yo seré tu guía luego veras si me expulsas de tu cuerpo?

 

—Estoy loca, si no estuviera a Estrellita yo misma me interno en psiquiátrico —camino de vuelta a casa.

 

Al entrar me choco con algo duro, miro desde su pecho hasta su cincelado rostro.

 

—¿Dónde estabas? —es lo primero que pregunta, aunque me molesto un poco su tono lo tranquilice diciéndole que estaba jugando con Estrellita.

 

Después que Jarrel salió de casa me pare frente al espejo.

 

—¿Qué eres? Puedes enseñarme como eres, o puedes explicarme que paso anoche y que es eso de que no se dónde estoy metida.

 

—Es mejor no seguir, anoche utilice mucha energía, necesitamos complementarnos, tú eres mi media mitad y yo soy la tuya, las dos nos complementamos como lo haces tú con Jarrel.

 

—Yo y Jarrel, ¿de que estas hablando? —espero por respuesta, pero no consigo nada. —oye respóndeme me escuchas —toco mi cabeza. —no me dejes hablando sola.

 

 

 




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