La mate del Beta

Capítulo 21.

Jarrel.

 

Hoy nos tocó venir a la empresa ya que hoy tengo reunión, miro a Linda quien está concentrada en su trabajo.

 

—Iré a la reunión, espero no tardar mucho —Asiente.

 

—Descuida, estaré aquí, terminaré con esto y sigo ordenando las otras carpetas.

 

—Está bien —Salgo de la oficina y subo al elevador para ir al último piso.

 

—Pudimos darle unos cuantos besitos antes de salir de la oficina, no crees.

 

—Darek por favor, qué son esos pensamientos.

 

—Solo quiero saborear los besos de mi mate, no es malo eso o sí.

 

—No, pero…

 

—Pero nada, pierdes tu tiempo, ella ya siente algo por nosotros —niego.

 

No puedo con este lobo cada día se comporta peor que un cachorro.

 

—Buenos días —Saludo a los presentes.

 

—Tardaste mucho.

 

—Estaba revisando unos pendientes.

 

—Bien empecemos —dice mi hermano.

 

La reunión empieza con algunos puntos a tratar como prioridad…

 

Dos horas se extendió la reunión al terminar fui el primero en salir, al entrar a mi oficina esta está vacía.

 

Frunzo el ceño, el bolso de Linda aún está aquí al igual que las cosas de Estrellita.

 

—Jarrel hola —lo que me hacía falta.

 

—Que deseas, Amanda, estoy ocupado.

 

—Acabas de llegar, cómo podrías estar ocupado —tomó asiento mientras ella mira la oficina. —¿Ya despediste a tu asistente?

 

—Amanda retírate estoy trabajando, no tienes nada que hacer.

 

—Por qué tan a la defensiva si yo lo único que quiero es tenerte de vuelta, Jarrel —Sonrió.

 

—Creo que no te han quedado las cosas claras verdad, es tan difícil entender que lo que estuvimos fue hace cien años, te lo tengo que explicar con dibujos o en algún idioma en específico —me mira indignada. —Crees que si tú tuvieras a tu destinado  yo andaría detrás de ti, deja importunarme la vida Amanda, me tiene harto tu acoso.

 

—No te estoy acosando, Jarrel, yo solo —guarda silencio y me mira. —¿Qué crees que hará ella cuando ese hombre la encuentre? —dice mirándome fijamente.

 

—¿Qué hombre? —me hago el desentendido.

 

—Su antigua pareja Jarrel, ¿crees que él no la buscará, estás tan seguro de que no lo hará?

 

—Ese no es tu problema ni asunto tuyo es mío, solo mío.

 

—Si lo es Jarrel, porque te amo, déjala que se vaya con su hija y seamos felices nosotros, es lo mejor, ella es una humana, no merece tu amor y mucho menos ser tu compañera, ella no es mujer para ti —dice inclinándose hacia mí, con los ojos acuosos.

 

—Y tú si eres mejor que yo, supongo no, tu si mereces su amor y ser su compañera —la voz de Linda me hace estremecer, sus palabras me sorprenden y más el tono que usa.

 

Amanda se levanta erguida y gira hacia ella.

 

—Para que te voy a mentir, soy mejor que tú, que te diga Jarrel.

 

—Sí fueras mejor que yo no estarías rogándole a Jarrel que me deje ir, o estarías detrás de él todo los días —Amanda aprieta las manos. —ten una pizca de dignidad, cuando un hombre no te quiere, no te quiere.

 

—¿Por eso estás con el padre de tu hija? ¿no?

 

—Son dos situaciones diferentes, pero alguien como tú no lo entendería, si no entiendes que Jarrel no te quiere como podrías entender mi situación.

 

—Disfrútalo mientras puedas, tarde o temprano Jarrel se dará cuenta que no vale la pena.

 

—Somos compañeros y dudo que se vaya de mi lado por ti —Amanda me mira para luego girar hacia Linda.

 

—Vas a ser la desgracia de Jarrel todo lo que le pase será tu culpa —dice para luego salir de mí oficina dando un portazo.

 

Miró a Linda, ella cierra los ojos como si se fuera a desmayar, camino hacia ella la tomó de la cintura.

 

—Estás bien —parpadea varias.

 

—Sí, lo siento me sentí mareada.

 

—Descuida, ¿dónde estaban?

 

—Fuimos a la cafetería por unos panecillos y un vaso de leche —miro a Estrellita y sonrió al ver sus mejillas.

 

—Ya veo que te deleitaste con los bollos rellenos —toco su mejilla.

 

Ella sonríe apenada, extiende su mano dándome una bolsa de papel.

 

—Son para ti —dice con su vocecita.

 

—Ya tenía mucha hambre, gracias preciosa —sonríe. —ven siéntate —le digo a Linda.

 

—Ya estoy bien.

 

—Aun así no me voy a arriesgar, estás enferma.

 

—La única que me enferma es Amanda.

 

—Lo sé a mi me tiene igual.

 

—Ya olvidémonos de ella —dice mirándome.

 

—Y en verdad me aceptas como tu compañero o solo lo dijiste para alejar a Amanda —niega.

 

—Somos compañeros ¿no es así?, fue lo que dijiste y es lo que dice ese libro —asiento.

 

—Pero me aceptas como tu compañero de vida.

 

—Te acepto Jarrel, pero debes mostrarme a tu lobo interior ya estoy preparada para conocerlo —levantó las cejas.

 

Hace unos días hablamos del lobo interior, a Linda le entró curiosidad, le platiqué un poco de Darek, pero no se atrevía a conocerlo ya que le dije que Darek mide cuatro metros por ser un lobo milenario.

 

—Así que me aceptas si te muestro a mi lobo.

 

—No fue lo que dije.

 

—Lo sé, solo estoy bromeando, Darek está más que feliz de conocerte.

 

—Y yo aunque tengo un poco de temor.

 

—No te hará nada.

 

—Solo un par de lengüetazos, digo besitos, la montaré en mi lomo y las llevaré a recorrer el bosque.




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