Darek.
—Soy yo Darek —digo hablando a través de Jarrel.
—¿Darek? Yo ya deseo verte, quiero ver si de verdad eres tan grande como dice Jarrel —sonrió.
—Verás que sí, no te asustes, te parece si nos vamos ya para mostrarte como soy.
—Sí, por favor —me levanto y tomo su mano.
—Nos marchamos princesita —Le digo a esa niña que se ha vuelto la luz de mis ojos.
—Sí —responde.
Caminamos hacia la salida de mi oficina, subimos al elevador y vamos al auto, las ayudo a subir para luego conducir hacia la cabaña.
Al llegar al bosque me detengo y miro a Linda.
—Estás preparada para verme.
—No del todo, pero deseo tanto verte, solo no me vayas a mostrar tus colmillos, he leído que tienen unos grandes colmillos, además yo… yo vi…
—Lo viste en tu expareja no es así —asiente.
—Era una bestia o al menos a mi me pareció así.
—Soy diferente ya me veras yo soy guapo muy guapo —digo para hacerla sonreír.
—Yo se que eres guapo, si Jarrel lo es tú también lo debes ser no así —dice acariciando mi rostro.
Quisiera lamer su rostro, pero puedo hacer algo mejor al ser uno solo con Jarrel, llevo mis manos a su cuello y la atraigo hacia mí y nos deshacemos en un fervoroso beso. Al sentir la falta de oxígeno me separé unos cuantos centímetros de ella para contemplar su hermoso rostro.
—Eres tan linda.
—¡Jarrel! Digo ¡Darek! Me haces sentir rara.
—¿Rara por qué?
—Lo siento me siento algo tonta porque no vamos a conocerte ya por favor sí, hay que aprovechar ahora que Estrellita duerme —dice emocionada.
—De acuerdo —bajamos y nos retiramos un poco para así poder hacer mi transformación. —Lista.
—Sí.
—Es hora Jarrel.
—Lo sé, Darek, es hora de darte a conocer ante nuestra mate, solo no la mates de un infarto.
—No, jamás lo haría, como dijiste es mi momento de brillar.
Miro a Linda a los ojos y empiezo mi transformación sin despegar mis ojos de los suyos, poco a poco la ropa se va rompiendo, y mi pelo va emergiendo cubriendo el cuerpo de la parte humana.
Los ojos de Linda no se despegan de mí cuerpo, las garras van apareciendo al igual que mi boca se va alargando, de la ropa no queda nada, lo único que cubre mi cuerpo es mi pelaje, gris con blanco en todo mi cuerpo y en parte de mi cara es de color pardo oscuro y claro.
—Este soy yo —digo usando el link que tengo con ella.
Me mira sorprendida y sus ojos abiertos de par en par.
—¿Darek en verdad eres tú?, ¡Darek!
—Sí, no temanas por favor.
—No lo haré, es que me sorprende ver algo como tú, no te imagine de esa forma te imagine diferente, me encanta el color de tu pelaje, he visto perros, pero ninguno tiene un pelaje como el tuyo.
—¿Qué? Me estás diciendo perro, soy superior a ellos.
—Lo siento, yo no quise, solo dije que tu pelaje es ¡Ay! ya me calló la boca.
—No me compares con los perros.
—No lo hago, sé que son diferentes.
—Ya paso, soy muy susceptible a comparaciones con otras especies nosotros somos únicos, así nos creó nuestra diosa.
—No volverá a pasar —asiento.
—Proseguire con mi transformación para así poder llegar a mi forma animal —su silencio me hace entender que prosiga.
Jarrel y yo nos concentramos así imaginando a nuestra forma animal, mi cuerpo va tomando se va encogiendo, caigo al piso así transformarme en mi parte animal. Linda nos mira perpleja.
Soy mucho más grande que una casa, eso es seguro. Sus labios tiemblan e intenta decir algo más no puedo.
—Wao… —dice en un susurro. —Jarrel-Darek no puedo creer que mis ojos están viendo al animal más hermoso y grandote de todos —quiero sonreír, pero si lo hago le mostraré mis colmillos y no quiero que se asuste.
—Y yo quiero besarte y protegerte de todo —me echo en el suelo. —acércate sé que deseas tocarme.
—La verdad si quiero ¡Ay! Tu pelaje es tan suave y esponjoso, supongo que es por el clima verdad.
—Sí.
—Darek eres tan hermoso quiero abrazarte te adoro eres tan adorable —se abraza a mí y acaricia mi pelaje.
—Ves Jarrel ella no me tiene miedo, está encantada conmigo, me adora.
—Lo sé Darek, a ti te toca lo más fácil.
No sé por cuánto nos quedamos juntos, ella encima de mí acariciando mi pelaje, sentía como nuestra conexión se hacía más intensa…
Regresamos a casa, ella conduciendo el auto y yo detrás de ella como su fiel compañero. Al llegar espere que ella entrará y luego lo hice yo.
Jarrel.
Que suerte tiene Darek, a mí me tocó ganarme su confianza y cariño y él solo en cuestión de segundos logró ganársela, qué suerte tienen los que no se bañan.
—Yo me baño.
—Creo que ya podré decir que nuestro lazo se está afianzando y empieza a fortalecerse, su conexión con Darek fue especial y única…